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INTERNACIONAL / Detenido en Londres
sábado 13 abril, 2019

La batalla por la extradición de Assange a EE.UU. podría durar dos años

El líder de WikiLeaks es acusado de infiltrarse en computadoras con información clasificada. Cuál será su estrategia para evitar que Reino Unido lo entregue a Washington.

por Leandro Dario

Trasladado. El jueves por la noche Assange fue llevado en un móvil policial a la cárcel de Belmarsh, en el sureste de Londres. El próximo 2 de mayo comparecerá a una audiencia. Foto: Fotos: AP / AFP
sábado 13 abril, 2019

A punto de enfrentar una larga batalla judicial para evitar su extradición a Estados Unidos, Julian Assange pasó ayer su segunda noche en una cárcel en el Reino Unido, tras ser detenido el jueves en la Embajada de Ecuador en Londres. El Departamento de Estado lo acusó de “conspiración criminal” para infiltrarse en sistemas del Gobierno y ayudar a Chelsea Manning a hackear computadoras con información clasificada, por lo que podría pasar hasta cinco años en prisión. La Justicia británica, por su parte, lo halló culpable de violar en 2012 su prisión domiciliaria, delito que tiene una pena máxima de 12 meses. Desde WikiLeaks denunciaron que temen que Estados Unidos formalice nuevos cargos contra el líder de su organización, incluso el de conspiración, lo que podría alargar su condena y hasta poner en riesgo su vida.
Assange, de 47 años, está detenido en la prisión de Belmarsh, en el sureste de Londres. Se trata de una cárcel de alta seguridad con capacidad para 910 presos, entre ellos reclusos que suscitan fuerte interés mediático. Allí esperará su próxima cita judicial, que será el 2 de mayo, donde afrontará una videoconferencia con la Corte de Magistrados de Westminster, que iniciará el proceso para estudiar su eventual extradición.
“Creemos que la acusación que se presentó con la solicitud de extradición es solo una parte de la historia. Vendrán más, se agregarán más cargos”, declaró a la prensa el director de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson, quien considera que los cargos “relativamente pequeños” por los que Estados Unidos reclama a Assange podrían facilitar su extradición. El número dos del australiano denunció que si le imputan cargos vinculados con el espionaje podría pasar décadas en prisión o incluso ser sometido a pena de muerte.
Sin embargo, especialistas en derecho internacional consideraron que ese es un escenario improbable dado que existe “una protección específica en materia de extradición que impide juzgar a alguien con cargos adicionales”. “Será una batalla legal larga. El caso Pinochet, por ejemplo, tardó muchísimo. Tendrá que estar fuera de prisión durante parte del proceso”, explicó a PERFIL David Bondia García, profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Barcelona. Ben Keith, abogado británico especializado en casos de extradición, consideró que el proceso podría durar entre 18 y 24 meses.
Según su abogada, Jennifer Robinson, la detención de Assange “crea un peligroso precedente para los órganos de prensa y para los periodistas de todo el mundo”. Para Bondia, Estados Unidos tiene jurisdicción para juzgarlo, pero la defensa debe remarcar que pretenden enjuiciar a un periodista por revelar información veraz. “Se puede cuestionar si era secreta, pero no la veracidad. Esta es la defensa de un periodista”, aseguró a este diario.
Periodismo. Ninguno de los medios de comunicación que participaron del consorcio con WikiLeaks que reveló los Papeles de la Guerra de Irak, los Papeles de Afganistán o los Cables del Departamento de Estado defendió abiertamente a Assange, a quien consideraban una fuente. Tan solo The Guardian argumentó en un editorial que debía ser juzgado en el Reino Unido, pero no extraditado a Estados Unidos. The New York Times, por su parte, ya había roto lanzas con WikiLeaks en 2011, cuando su por entonces jefe de redacción, Bill Keller, reveló en un artículo que había discutido junto a las autoridades de los otros medios de comunicación “cómo mantendrían una distancia apropiada de Assange”. “Claramente tenía su propia agenda”, agregó.
Según Bondia, en este caso hay dos valores contrapuestos: por un lado, la defensa de la libertad de expresión y el derecho del público a informarse; y por el otro, la divulgación de secretos de Estado. “El argumento válido de Assange sería que no pueden extraditarlo por algo que no es delito en el Reino Unido. Tiene que buscar qué pena corresponde a este tipo penal en ese país y ver cuál es la protección del periodismo allí”, agregó.
En ese sentido, el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, pidió al gobierno de Theresa May que se oponga a la entrega del activista a Estados Unidos y destacó que Assange aireó pruebas de las “atrocidades en Irak y Afganistán”.

Pasos procesales. Estados Unidos cuenta con un plazo de 65 días para remitir a la Justicia británica toda la documentación relativa a su pedido de extradición. El equipo legal del activista podrá entonces objetar los argumentos del Departamento de Justicia de EE.UU. antes de que se celebre el juicio de extradición.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos advirtió ayer que espera que todas las partes garanticen el derecho de Assange a un juicio justo. Nils Melzer estimó que si es extraditado estará “expuesto a las prácticas de detención en vigor en EE.UU.”, algunas de las cuales son “muy problemáticas”.


Pence desliga a Trump de WikiLeaks
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, defendió ayer la desconcertante posición de Donald Trump sobre el arresto del fundador de WikiLeaks, Julian Assange. Los repetidos elogios que Trump hizo durante la campaña presidencial de 2016 no representaban “un respaldo” al australiano, dijo en declaraciones a la cadena CNN.
En su primera reacción pública tras la detención del pasado jueves, Trump se desvinculó de WikiLeaks. “No sé nada de él. No es asunto mío”, aseguró. Su declaración sorprendió, porque durante la campaña que lo llevó a la Casa Blanca elogió repetidamente a WikiLeaks: “Me encanta”, dijo cuando la plataforma filtró correos electrónicos robados que perjudicaron la campaña de su opositora, Hillary Clinton. Pence afirmó que Trump simplemente respaldó la exposición de información durante la elección, pero no a la organización en sí misma. “Creo que el presidente siempre, al igual que los medios, da la bienvenida a la información. Pero no fue una forma de respaldar a una organización que nosotros ahora entendemos estaba involucrada en diseminar información clasificada de los Estados Unidos de América”, dijo.
Durante la campaña, Assange no ocultó su animadversión hacia Hillary Clinton: “No creo que sea beneficioso para WikiLeaks, para mí o para otros que sea electa presidenta, por los miles de cables que hemos revelado”, aseguró por ese entonces a PERFIL.


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