martes 06 de diciembre de 2022
INTERNACIONAL más de CINCUENTA millones de electores

La ultraderecha puede llegar al poder en Italia, y con una mujer, por primera vez desde la posguerra

Los italianos van a las urnas hoy para elecciones legislativas de las que surgirá el próximo gobierno, que sucederá al “técnico” de Mario Draghi. La coalición de derecha lidera las encuestas, encabezada por la carismática Giorgia Meloni, del partido Hermanos de Italia, de claras raíces fascistas, poco europeísta y antiinmigración. Sería la primera mujer en ocupar ese cargo desde la proclamación de la República, después de la Segunda Guerra Mundial. Sus socios, Matteo Salvini y Silvio Berlusconi, irían a puestos importantes en el gabinete. La izquierda llega dividida, lo que le resta posibilidades.

24-09-2022 23:55

El bloque de derechas, liderado por la posfascista Giorgia Meloni, se encamina hacia una victoria histórica en las elecciones legislativas de hoy en Italia, un resultado que suscita preocupación por sus valores en conflicto con los fundadores de la Unión Europea.

Si las urnas confirman los resultados de los últimos sondeos que se pueden publicar por ley, Meloni, líder de Hermanos de Italia, formación que proviene de la tradición neofascista, podría convertirse en la primera mujer que llega a la jefatura de Gobierno en Italia. 

Meloni, de 45 años, tiene todas las encuestas a favor y no se descarta que en los últimos días de campaña se haya agrandado la brecha entre su formación y su directo contendiente, el socialdemócrata Partido Democrático (PD).

La alianza de derechas y extrema derecha, integrada por Hermanos de Italia, la formación antiinmigración Liga de Matteo Salvini y los conservadores de Forza Italia de Silvio Berlusconi, obtendría un 47,2%, según los últimos sondeos del 9 de septiembre.

Si se confirman esos resultados, Meloni asumiría el cargo de primer ministro coincidiendo con el centenario de la marcha sobre Roma (29 de octubre de 1922) con la que las camisas negras de Benito Mussolini tomaron el poder y establecieron el fascismo en Italia. 

Aunque se trata de una casualidad, ya que es la primera campaña electoral en pleno verano, muchos se interrogan sobre si Meloni llegará a traicionar los valores que ha representado desde que comenzó su carrera política siendo muy joven en el Movimiento Social Italiano (MSI), la formación neofascista fundada después de la Segunda Guerra Mundial.

Un nuevo populismo. “En Europa temen que yo gobierne. Se acabó la fiesta. Italia va a comenzar a defender sus propios intereses nacionales”, advirtió Meloni con su conocido tono decidido durante la campaña. 

A pesar que tomó distancia de sus orígenes políticos y en un video divulgado en varios idiomas confirmó su compromiso con la democracia, las libertades y la Unión Europea y aseguró que la derecha relegó el fascismo a la historia, muchos temen que se propague un nuevo populismo en todo el viejo continente.

El modelo es el del nacionalista húngaro Viktor Orban, enemigo acérrimo de la inmigración y a favor de endurecer las medidas para acceder al aborto. 

Por su parte, la izquierda moderada liderada por Enrico Letta, quien no logró una amplia coalición de izquierdas ni sellar un acuerdo con el Movimiento 5 Estrellas (M5E), pactó sólo una alianza con un pequeño sector de la izquierda ecologista, por lo que obtendría menos del 25%.  

Letta enfrentó a Meloni presentándose como el socialdemócrata europeísta que batalla contra una ultraderechista nacionalista. “Aquí se enfrentan dos visiones del mundo”, resumió Letta.

El Movimiento 5 Estrellas: posible sorpresa. Por otro lado, el Movimiento 5 Estrellas (M5S), que de primera fuerza política hace cuatro años pasó a contar con un modesto 13,2%, según los sondeos, podría poner en crisis la hegemonía del bloque de derechas.

No se descarta una sorpresa de última hora y que los votantes hayan cambiado de idea o decidido votar en las dos últimas semanas por ese movimiento, que creó un salario ciudadano para los pobres, clave para las regiones del sur subdesarrollado de la península.

Más de cincuenta millones de italianos han sido llamados para votar en virtud de un complejo sistema mixto electoral, entre mayoritario y proporcional, para elegir un menor número de parlamentarios: cuatrocientos diputados para la Cámara de Diputados y doscientos senadores.

La controvertida ley electoral favorece a los partidos que forman alianzas, lo que amplía la ventaja del bloque derechista frente a sus rivales de centroizquierda, sumamente divididos.

Los italianos residentes en el exterior, 4,8 millones, podrán votar por ocho diputados y cuatro senadores, correspondientes a Europa, América del Sur, América del Norte y Central, Asia-África y Oceanía.

América del Sur, con 1.535.804 personas con derecho a votar, buena parte de ellos en Argentina, elegirá dos diputados y un senador.

Según el acuerdo pactado entre los líderes de derecha, el líder del partido que obtenga más votos será la persona que deberá ocupar el cargo de primer ministro. Para muchos será Giorgia Meloni, que ha trabajado duro en estos años para construirse un perfil de líder seria y popular como representante de la nueva derecha 2.0, más moderna, pero que no olvida su pasado al lanzar de nuevo el lema: “Dios, patria y familia”. 

Sea cual sea el gobierno que surja de las elecciones, su camino estará lleno de obstáculos, porque deberá gestionar la crisis provocada tras la subida de los precios del gas y de la luz por la guerra en Ucrania así como las reformas exigidas para obtener fondos del multimillonario fondo europeo de pospandemia.

 

Berlusconi y sus escándalos

Agencias

Vladimir Putin y su influencia en la política italiana fueron  uno de los temas que dominaron la campaña electoral para los comicios de hoy. Primero fueron los vínculos de Matteo Salvini con Moscú, que incluían una visita a la capital rusa financiada por el Kremlin de la que desistió ante la tormenta que se avecinaba y, ya en el tramo final, sumó su aporte un gran abonado a los escándalos, que jalonaron sus dos largas décadas como primer ministro: Silvio Berlusconi. 

En una entrevista que concedió al popular programa televisivo Porta a Porta, como cierre de campaña, Il Cavaliere que este martes cumplirá 86 años, Berlusconi ofreció una polémica descripción de las razones que llevaron a Putin a invadir Ucrania: “Las tropas debían entrar, en una semana llegar a Kiev, sustituir el gobierno de Zelenski por un gobierno de gente decente y en una semana volver. En cambio, encontraron una resistencia imprevista, que se fortificó con armas de todo tipo procedentes de Occidente”. También dijo que el presidente ruso “cayó” en la necesidad de lanzar la “operación especial” –el italiano no utilizó la palabra guerra, tal como establece la narrativa de Moscú– porque una misión de las autoproclamadas repúblicas prorrusas del Este europeo habían sensibilidado a la opinión pública de Rusia denunciando que el gobierno de Kiev los atacaba cada vez más y ya tenían miles de muertos.

Al estallar la polémica, Berlusconi apeló a la más vieja explicación: sus palabras habían sido “simplificadas”, aseguró, y su partido precisó que había considerado a la guerra “injustificable e inaceptable”, y que siempre había sido partidario de la OTAN. 

Pero en Kiev molestó y mucho su alusión a que Putin quería colocar en el gobierno ucraniano a gente “decente”. Seriiy Nykyforov, el portavoz del presidente Volodimir Zelenski, recordó que el presidente ruso “ha estado en el poder durante más de 20 años. Mató o encarceló a opositores políticos. Envió un ejército de asesinos violadores al territorio de un estado soberano. Organizó una masacre en Siria, es responsable del derribo de un avión de pasajeros con trescientas personas en 2014”.

“Y ahora amenaza con armas nucleares. Entonces, si entendemos bien, Berlusconi confía en él y usa su ejemplo para definir quién es una persona respetable y quién no”, concluyó el portavoz de Zelenski.

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