viernes 16 de abril del 2021
INTERNACIONAL Brasil
27-10-2020 19:09

Nada detiene a Jair Bolsonaro: 52 por ciento de imagen positiva

La imagen del presidente brasileño aumentó veinte puntos en los últimos cinco meses pese a la pandemia, las denuncias de corrupción o los incendios ambientales.

27-10-2020 19:09

Los casos de coronavirus no dejan de crecer en Brasil, la prensa publica denuncias de corrupción que alcanzan a su propia familia un día sí y otro también, la Amazonia y el Pantanal, dos áreas claves para la biodiversidad del mundo parecen cada vez más amenazadas por su gestión, pero nada hace mella en la popularidad del presidente Jair Bolsonaro.

Como sucede con su admirado Donald Trump, la figura del mandatario brasileño parece blindada a las críticas de la prensa, la oposición y hasta de gobiernos e inversores extranjeros por su política ambiental.

Según una encuesta divulgada este martes, de la consultora MDA, la imagen positiva de Bolsonaro es de 52 por ciento, veinte puntos más que en mayo, frente a un 43 por ciento que tienen una opinión negativa sobre él.

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La mejora de la imagen presidencial también fue indicada en otras encuestas recientes de los institutos de opinión pública Datafolha e Ibope.

Las explicaciones abundan, y no coinciden. Unos dicen que sus seguidores son fanáticos religiosos, inmunes a datos y argumentos; otros, que su popularidad se explica por el dinero que distribuye. Y hay quienes ven la persistencia del odio al Partido de los Trabajadores (PT) del ex presidente Lula da Silva en muchos bolsonaristas.

Analistas consideran que, pese a la pandemia y a las denuncias en su contra, el alza en la popularidad del presidente se basa en gran parte en el impacto del “auxilio de emergencia” de poco más de cien dólares que su gobierno distribuye entre los sectores de menores recursos.

Eso explicaría que sus números hayan mejorado especialmente en la región nordeste, donde es mayor la proporción de familias que reciben ese apoyo económico.

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Para Ximena Simpson, investigadora de la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), además del subsidio por la pandemia hay en la población “la percepción de una mejoría de la economía. Los índices macroeconómicos apuntan a una menor caída del PBI post-pandemia y a una leve reactivación de la actividad”.

En los últimos cinco meses, no sólo mejoró la imagen del presidente, sino también la aprobación de su gobierno, que saltó del 32 al 41 por ciento entre mayo y octubre.

La encuesta de la consultora MDA revela también que el 27,2 por ciento de los brasileños creen que el gobierno de Bolsonaro es “malo”, una cifra que en mayo era del 43,4 por ciento.

Brasil tiene casi 5,5 millones de casos de coronavirus y más de 157 mil muertes. Bolsonaro, que se contagió de Covid-19, niega la gravedad de la pandemia, defiende el uso de polémicas drogas como la hidrocloroquina y adelantó que no impulsará la vacunación obligatoria cuando ya esté la vacuna.

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Sin embargo, la encuesta de la MDA muestra que el 57,1 por ciento de los brasileños aprueban lo hecho por el gobierno frente a la pandemia. “Los contagios siguen subiendo, pero han disminuido en velocidad en prácticamente todos los estados”, recuerda Simpson.

Pese a estos números favorables al presidente, el sondeo mostró que el 84 por ciento de sus compatriotas quiere que continúe la operación judicial Lava Jato, la gigantesca investigación de corrupción estructural que golpeó de lleno a políticos, funcionarios y empresarios.

Días atrás, Bolsonaro sostuvo que la corrupción se había acabado con su llegada al poder, por lo que sugirió que la Justicia debería poner fin al Lava Jato. Para el 39,3 por ciento de los brasileños, la corrupción creció durante el actual gobierno, mientras que el 21,7 piensa que se redujo.  

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“La corrupción es más de lo mismo: se normalizó”, explica la investigadora de la Unsam. “Eso no quiere decir que haya una sociedad apática frente a la corrupción, pero creo que hoy en día esa agenda no es la prioridad de la gran masa de electores de menores recursos. Y tampoco de los de mayores recursos, por razones muy diversas”.

Para Simpson, “el aumento de la aceptación de Bolsonaro radica, hoy en día, no sé mañana, en los dos extremos de las clases sociales brasileñas”.

“Los más acaudalados, temen por la incertidumbre económica y todavía lo tienen a (el ministro de Hacienda, Paulo Guedes, un economista pro-mercado, NDR). La de menores ingresos, siente el auxilio de emergencia. Tampoco podemos olvidar el indiscutible corrimiento del elector promedio hacia la derecha, no solamente en Brasil, sino como fenómeno mundial”, concluye Ximena Simpson.

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