Filipinas acusó ayer a los guardacostas chinos de disparar con un cañón de agua contra uno de sus barcos en el disputado mar de China Meridional, pero Beijing aseguró que éste había violado su “soberanía territorial”.
Embarcaciones de ambos países suelen protagonizar incidentes de este tipo en esas aguas, reivindicadas en casi toda su extensión por Beijing en disputa con otros vecinos como Filipinas, Vietnam o Malasia.
El incidente tuvo lugar cerca del atolón Secong Thomas, en las islas Spratly, donde hace casi tres semanas se produjeron dos colisiones entre barcos chinos y filipinos en una misión de reabastecimiento de una guarnición militar de Manila en ese islote.
Ayer, Filipinas acusó a los guardacostas chinos de “acosar, bloquear y ejecutar peligrosas maniobras” para “impedir u obstruir ilegalmente el reabastecimiento rutinario” de sus tropas en esa instalación militar.
Según el comunicado de un grupo especial creado por el gobierno para lidiar con esta cuestión, el barco guardacostas de China disparó un cañón de agua contra el buque filipino.
De su parte, China dijo que “tomó medidas de control” contra dos barcos de transporte filipinos y tres buques guardacostas que estaban en sus aguas.
“Las acciones de Filipinas violaron la soberanía territorial de China”, dijo el portavoz del servicio de guardacostas Gan Yu. “Urgimos a Filipinas a detener inmediatamente estas infracciones”, agregó.
Un puñado de tropas filipinas están estacionados en un vetusto barco de guerra encallado a propósito en 1999 en el atolón Second Thomas para controlar el avance de China en esas aguas.
Este atolón se sitúa a unos doscientos kilómetros de la isla filipina de Palawan y a más de mil kilómetros de la isla china de Hainan.