Paraguay manifestó este viernes su "desagrado y rechazo" por las declaraciones del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien afirmó que el país fue el responsable de iniciar la Guerra de la Triple Alianza. La respuesta incluyó una nota diplomática entregada al embajador brasileño en Asunción y un nuevo reclamo por la devolución de archivos y trofeos históricos.
La protesta fue encabezada por el canciller Rubén Ramírez y el vicepresidente Pedro Alliana, quienes recibieron al embajador de Brasil en Paraguay, José Antonio Marcondes, en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Además del rechazo a las declaraciones de Lula, el Gobierno paraguayo reiteró su pedido para que Brasil restituya trofeos, archivos y documentos históricos que permanecen en poder del Estado brasileño desde el conflicto bélico del siglo XIX.
La controversia surgió luego de que, hace una semana, Lula afirmara que "un buen día, Paraguay decidió invadir Brasil", al defender un aumento del presupuesto destinado a las Fuerzas Armadas brasileñas.
El reclamo de Paraguay
En la nota oficial, el Gobierno paraguayo sostuvo que las declaraciones del mandatario brasileño presentaron "de manera distorsionada hechos históricos de singular relevancia para el pueblo paraguayo".

El documento también remarcó que los acontecimientos ocurridos entre 1864 y 1870, durante la Guerra de la Triple Alianza —en la que participaron Brasil, Argentina y Uruguay—, deben abordarse "con responsabilidad y espíritu de reconciliación", sobre la base del respeto mutuo y del reconocimiento de la complejidad del proceso histórico.
Por su parte, Alliana aseguró ante la prensa que "la distorsión de los hechos históricos no contribuye a consolidar el futuro común de nuestros pueblos" y advirtió que ese tipo de afirmaciones "reviven viejas aflicciones que afectan la dignidad" del pueblo paraguayo.
Lula y Peña hablaron sobre el conflicto
El canciller Ramírez confirmó el jueves que Lula ya mantuvo una conversación telefónica con el presidente paraguayo, Santiago Peña, para abordar la controversia generada por las declaraciones del mandatario brasileño.
El episodio abrió un nuevo foco de tensión diplomática entre dos países vecinos y socios comerciales, en medio de un debate sobre la interpretación histórica de uno de los conflictos más trascendentes de Sudamérica.
LB/MSS