martes 27 de julio de 2021
INTERNACIONAL coronavirus
03-03-2021 15:34

Pese al aval de la OMS, la vacuna de AstraZeneca genera desconfianza en algunos países de Europa

En lugares como Francia, Alemania y Austria, algunos ciudadanos se resisten a inmunizarse con esta dosis al argumentar que son "menos eficaces" que otras vacunas. Las autoridades sanitarias afirman que es "eficaz y segura".

03-03-2021 15:34

La vacuna de Oxford/AstraZeneca contra el Covid-19 genera dudas y desconfianza en parte de la población de Europa, donde algunos ciudadanos se mostraron reticentes a aplicarse las dosis, en principio, porque presenta una eficacia media de un 70%, por debajo de la vacuna de Pfizer/BioNTech, Moderna o Sputnik V, con niveles superan el 90%.

Pese a ser menos eficaz que sus rivales de ARN mensajero, es defendida por la mayoría de los gobiernos y autoridades sanitarias, pero rechazada por algunos sectores a la hora de la inmunización. Por este motivo, en Alemania, médicos y responsables de salud pública instaron días atrás a que la vacuna, menos cara y más fácil de almacenar, sea más aplicada.

En Francia, sólo se utilizó el 25% de las dosis de la vacuna que recibió el país, según indicó el martes 2 de marzo el ministro de Sanidad, Olvier Verán, que reconoció el "problema" de su baja utilización en los hospitales. El funcionario recibió en público una dosis de esta vacuna, mientras que Alain Fischer, coordinador de la campaña de vacunación, aseguró que “no es de segunda clase".

La OMS aprobó dos variantes de la vacuna AstraZeneca contra el Covid-19

De las 600.000 primeras dosis de esta vacuna, destinadas a los trabajadores sanitarios de menos de 65 años y a las personas de alto riesgo de entre 50 y 64 años, "nos quedan cerca del 75% de las reservas sin inyectar", sostuvo el ministro de Salud.

En tanto, las otras vacunas administradas en Francia, Moderna y Pfizer/BioNTech, fueron usadas "casi al 70%" de media, explicó el ministro durante su conferencia semanal sobre este tema.

La posibilidad de que los médicos de cabecera de las ciudades puedan administrar las vacunas de AstraZeneca a partir de este jueves y su extensión a pacientes con patologías previas de entre 65 a 75 años debería "extender" su uso, afirmó el ministro según consignó AFP.

En Alemania, se informó semanas atrás, de las 740.000 dosis entregadas a las 16 regiones alemanas, sólo se administraron 107.000, según señaló el instituto de vigilancia sanitaria Robert Koch.

En tanto, sólo un alemán de cada tres de menos de 65 años “estaría dispuesto a recibir este fármaco”, de acuerdo a un sondeo realizado por el diario Tagesspiegel, pese a que el uso masivo de esta vacuna es indispensable para llegar al objetivo del gobierno: que todos los alemanes hayan recibido al menos una dosis a principios de otoño.

En ese país, para evitar malgastar vacunas, serán propuestas a personas no prioritarias, entre ellos las fuerzas de seguridad. "Si tienen que escoger entre AstraZeneca ahora u otra vacuna dentro de unos meses, tendrían que elegir AstraZeneca ahora", pidió Carsten Watzl, secretario general de la sociedad alemana de inmunología.

Las dudas sobre la seguridad en personas mayores de 65 y efectos secundarios

Otro de los puntos que generó desconfianza en la vacuna se asocia a las idas y vueltas que tuvieron las autoridades sanitarias sobre su eficacia en las personas de edad más avanzada, pese a que el 10 de febrero pasado la OMS recomendó el uso de la vacuna en personas de 65 años y más.

Francia y otros países de la Unión Europea, como Alemania, en un inicio recomendaron administrar la vacuna AstraZeneca únicamente a personas menores de 65 años, argumentando que no había suficientes datos de ensayos clínicos sobre la eficacia en personas mayores.

En Reino Unido, los estudios realizados mostraron que la vacuna de AstraZeneca era eficaz para reducir la hospitalización de las personas mayores. En ese sentido, publicaron resultados según los cuales "una sola inyección de la vacuna de AstraZeneca o de Pfizer (...) ofrece una protección entre los mayores de 70 años con una reducción de más del 90% en la hospitalización", anunció el ministro de Sanidad, Matt Hancock, en conferencia de prensa.

"Esta es una noticia extremadamente buena", celebró. Y sumó: "Los datos detallados muestran que la protección obtenida contra el covid 35 días después de una primera inyección es incluso ligeramente mejor para la vacuna de Oxford que para la de Pfizer", agregó, tras las dudas expresadas por países como Alemania, Francia y España sobre la eficacia de la vacuna británica entre las personas ancianas.

Las dudas sobre la vacuna de AstraZeneca que preocupan al mundo 

En Austria, cientos de miembros del personal médico en todo el país anularon sus citas de vacunación después de que se expandieran los rumores de posibles efectos secundarios, como fiebre o síntomas gripales o dolor muscular, aunque son los previstos por la aplicación de la vacuna. También lo son dolor en el lugar de la inyección, dolor muscular, de cabeza o cansancio. No obstante, las reacciones observadas fueron menos frecuentes y más leves en personas mayores.

La agencia francesa del medicamento (ANSM) registró 149 declaraciones (entre 10.000 vacunaciones efectuadas entre el 6 y el 10 de febrero) de síndromes gripales, algunos de fuerte intensidad (fiebre alta, dolor muscular, dolor de cabeza) tras la inyección del producto.

Un grupo de médicos de Salzburgo presionó al gobierno para que distribuyera vacunas de BioNTech, y no de AstraZeneca, argumentando que funcionaba más rápidamente y protegía mejor a los pacientes. En Bulgaria, que no impuso límites de edad para esta vacuna, a diferencia de otros países europeos, la desconfianza crece entre las personas mayores.

En el caso de Italia, el problema surgió cuando la federación de médicos y dentistas privados de Roma, que representa a los que no trabajan en los centros hospitalarios, se opuso a inmunizar a sus miembros con el producto de AstraZeneca, porque "no ofrecía suficiente protección". "La actitud de los médicos que no quieren la vacuna de AstraZeneca es de desdén", se lamentó Massimo Galli, director del departamento de enfermedades infecciosas del hospital Sacco de Milán.

AG/MC

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