Por 13 votos contra 8, el Pleno de la Corte de Apelaciones de Chile aprobó hoy quitar la inmunidad al ex presidente de facto Augusto Pinochet en el proceso por la desaparición del sacerdote español Antonio Llidó. Sin embargo, por tan sólo una fianza de 950 dólares, el ex dictador fue dejado en liberad provisional.
Este es el décimo desafuero a Pinochet, quien ya se encuentra detenido y bajo arresto domiciliario por acusaciones de torturas en los casos de Villa Grimaldi.
Al ex dictador se le imputa haber tenido conocimiento de la detención del religioso a fines de 1974 y de los apremios ilegítimos sufridos en la cárcel clandestina de José Domingo Cañas y en el campo de concentración de Cuatro Álamos, en Santiago.
Los abogados querellantes Fabiola Letelier y Héctor Salazar sostuvieron ante los magistrados que hay numerosas y fundadas presunciones que dan cuenta de la responsabilidad del ex dictador en estos hechos.
Una de esas presunciones son las palabras que Pinochet habría usado para referirse a Llidó en una reunión que mantuvo en noviembre de 1974 con un grupo de religiosos del Comité Pro Paz: "No es cura, es un marxista. A los marxistas hay que torturarlos porque de otra manera no cantan", habría dicho Pinochet al ver una foto del sacerdote, según declaró el obispo luterano Helmuth Frenz al juez del caso, Jorge Zepeda.
El abogado defensor Fernando Rabat puso en duda estas declaraciones y argumentó que era imposible que su cliente se hubiera reunido con Frenz. También aseguró que no hay antecedentes que relacionen a Pinochet con el caso.
El ex gobernante de facto estaba bajo arresto domiciliario desde el 31 de octubre, cuando el juez Alejandro Solís resolvió someterlo a proceso además por 23 casos de torturas, 35 secuestros y un homicidio ocurridos en Villa Grimaldi, el mayor centro de torturas, por donde pasaron 4.500 personas.