INTERNACIONAL
Opinión

Por qué gana Flávio

Las elecciones brasileñas se celebran en un momento en el que buena parte de la región está girando hacia la derecha: Argentina, Chile, Perú y Colombia así lo atestiguan. En ese sentido, sería muy importante que Brasil, cuna del socialismo del siglo XXI a través del Foro de San Pablo, siga también este camino.

Uno de los temas más importantes en estas elecciones es la seguridad. PCC y Comando Vermelho son organizaciones con una dimensión económica y territorial gigantesca, que aumentó su poder durante los últimos años. Lula, además, se ha resistido a que sean tratadas como organizaciones terroristas. Flávio Bolsonaro, en cambio, propone explícitamente una política mucho más dura, inspirada en parte en la experiencia salvadoreña: considerar a las grandes facciones criminales como narcoterroristas, fortalecer las cárceles de máxima seguridad, reducir la edad de imputabilidad y endurecer el régimen penal.

Si nos desplazamos al terreno económico, las diferencias entre Lula y Flávio también son inmensas. El primero viene apostando por una fuerte presencia del Estado en la economía, mayores niveles de inversión y gasto público y una política fiscal que genera crecientes interrogantes sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas. La propuesta de Flávio es una respuesta frontal a ese modelo: reducción de ministerios y burocracia, baja de impuestos, privatizaciones, atracción de inversión privada y un nuevo techo para contener el gasto.

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En tercer lugar, el aspecto cultural también es decisivo. El gobierno de Lula ha profundizado una agenda woke, creando y fortaleciendo estructuras estatales para promover el feminismo, la ideología de género y el aborto. La agenda de Flávio es todo lo contrario: defensa de la familia, de la vida desde la concepción, de la libertad religiosa y la libertad de expresión. En educación propone combatir el adoctrinamiento socialista y fortalecer las escuelas cívico-militares.

A esto se suma una cuestión institucional que considero especialmente grave. Durante estos años Brasil vivió una expansión extraordinaria del Poder Judicial sobre la política, los medios y las redes sociales, al punto de configurar una suerte de “dictadura judicial”. Aunque en nuestro país casi nadie lo sabe, lo cierto es que en Brasil hay dirigentes y militantes políticos presos, periodistas que tuvieron que exiliarse (he conocido personalmente, incluso, casos de periodistas torturados) y personas sometidas a investigaciones, censura o persecución judicial por sus opiniones políticas, por lo que publican en las redes o incluso por ejercer el periodismo sobre asuntos sensibles para el poder. Me parece increíble que la prensa argentina jamás haya informado esto.

En suma, Brasil tiene que elegir entre dos modelos de país: capitalismo, mano dura contra el crimen organizado, valores conservadores, libertades individuales y alineamiento con Occidente; o socialismo del siglo XXI, avance del crimen organizado, agenda woke, y acercamiento al eje autoritario de China, Rusia, Irán, Cuba y Venezuela. Esperemos que Flávio gane los comicios, porque representa lo primero.