La riada que golpeó este miércoles el norte de Nepal, cerca de la frontera con el Tíbet, provocó una inundación repentina que arrasó localidades, rutas, puentes y otras infraestructuras. El fenómeno dejó al menos 160 muertos y 256 de desaparecidos, mientras las autoridades continúan con las tareas de rescate y la investigación sobre el origen de la crecida.
Las primeras informaciones indicaron que el desastre pudo estar vinculado a un sismo de magnitud 4,4 y a un posterior deslizamiento o avalancha que habría bloqueado un curso de agua. La acumulación habría terminado liberándose de forma violenta y descargando una enorme masa de agua, barro, rocas y otros materiales sobre los valles de la región.
El impacto se concentró en el distrito de Rasuwa y en zonas atravesadas por los ríos Bhote Koshi y Trishuli, aunque las autoridades todavía evaluaban el alcance completo de los daños. La emergencia también afectó a viajeros y peregrinos que recorrían una zona utilizada como ruta hacia el monte Kailash, en el Tíbet.
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La magnitud de las imágenes llevó a que algunos usuarios compararan la escena con un “tsunami de agua”. Sin embargo, el fenómeno ocurrido en la región del Himalaya corresponde a una riada o inundación repentina, un evento que puede desarrollarse en cuestión de minutos y adquirir una enorme capacidad destructiva en terrenos montañosos.
Qué es una riada y por qué puede convertirse en un fenómeno tan destructivo
Una riada es una crecida súbita y extraordinaria del caudal de un río, arroyo o torrente. La Real Academia Española (RAE) la define como el "aumento repentino del caudal de un río, que frecuentemente provoca una inundación".
La principal característica del fenómeno es la velocidad con la que puede producirse. Mientras una inundación convencional puede avanzar de manera gradual, una riada repentina puede hacer que el nivel del agua aumente en muy poco tiempo y deje escaso margen para que las personas abandonen las zonas afectadas.
En inglés, este tipo de eventos suele identificarse como flash floods. El peligro no depende solamente del volumen de agua, sino también de la velocidad de la corriente y de los materiales que incorpora durante su recorrido.

En regiones montañosas, el agua puede descender por pendientes pronunciadas y concentrarse en valles o cauces estrechos. Esa configuración geográfica acelera el flujo y puede aumentar la fuerza con la que la corriente impacta sobre poblaciones e infraestructuras.
Además, una riada puede transportar barro, piedras, árboles, hielo, vehículos y otros escombros. El agua entonces no solo actúa como una corriente, si no que se convierte en una masa que puede destruir puentes, viviendas, caminos y todo tipo de construcciones ubicadas en su trayectoria.
Eso fue parte de lo ocurrido en Nepal. La crecida descendió por los valles del Himalaya y atravesó zonas habitadas, arrastrando viviendas, vehículos, carreteras, puentes y proyectos hidroeléctricos. Las dificultades para acceder a algunas localidades también complicaron la llegada de los equipos de emergencia.
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El sismo, el deslizamiento y la hipótesis sobre el origen de la riada en Nepal
La causa definitiva de la catástrofe todavía se encuentra bajo investigación. Una de las primeras hipótesis fue planteada por el ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, quien relacionó de manera preliminar la riada con un terremoto registrado en la región.
“Un terremoto ocurrió a las 8:37 y, debido a ello, se produjo un gran deslizamiento de tierra que bloqueó el río, lo que parece haber causado la inundación”, afirmó Khanal durante una reunión en la Cámara de Representantes en Katmandú.
El Servicio Geológico de Estados Unidos registró un sismo de magnitud 4,4 a las 02:52 GMT. El epicentro fue localizado a unos 77 kilómetros al noroeste de Kodari, con una profundidad de 10 kilómetros, aunque la relación concreta entre ese movimiento y la riada continuaba siendo analizada.

Otra evaluación preliminar apuntó a una avalancha o deslizamiento de rocas en la zona fronteriza entre Nepal y China. Ese evento habría bloqueado temporalmente un curso de agua y generado una acumulación que luego se liberó de manera repentina hacia el río Bhote Koshi.
La enorme descarga habría ingresado desde la zona tibetana y alcanzado con fuerza las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi. Las características del terreno, con valles estrechos y pendientes pronunciadas, favorecieron la rápida concentración y desplazamiento de la masa de agua y sedimentos.
La emergencia dejó una situación especialmente compleja por la cantidad de muertos y desaparecidos. Entre ellos había viajeros y peregrinos de distintas nacionalidades, con reportes de ciudadanos de India, Malasia, Reino Unido, Sudáfrica, Estados Unidos, Australia y Países Bajos, mientras otras personas todavía aguardan ser identificadas.
El Ejército, las fuerzas de seguridad y los equipos de rescate fueron desplegados en las zonas afectadas. Sin embargo, las autoridades advirtieron que todavía hay sectores de difícil acceso y daños que no pudieron ser evaluados, mientras continúa la búsqueda de cientos de personas desaparecidas.