No tuvo final feliz la última aparición pública de Tony Blair con los trabajadores. El primer ministro del Partido Laborista fue silbado, en una reunión que compartió con dirigentes gremiales, en la conferencia anual Trade Unions Congress (congreso de los sindicatos británicos), realizada en la sureña ciudad balnearia inglesa de Brighton.
La crítica de los sindicalistas -que se retiraron del recinto dejando solo al premier-, fue con respecto al mandato de Blair tanto en el gobierno como al frente del laborismo.
Actualmente, los gremios, un sector que tradicionalmente se sintió identificado con el Partido Laborista, tienen grandes diferencias con las políticas de Blair.
El hombre que supo erigirse como el líder más joven que tuvo el laborismo (asumió esa función a los 41 años), defendió su gestión durante el discurso que brindó frente a los irritados sindicalistas.
"Para aquellos de ustedes que piensan que siempre se consigue un gobierno donde todo esté bien, pues no se consigue. Lo que sí se consigue es el progreso, si tenemos coraje y determinación para permanecer en el gobierno", dijo Blair, que ocupa el cargo de premier desde 1997.
El primer ministro, que tuvo una relación tensa con los sindicatos durante sus nueves años de gestión, luego de anunciar que renunciará el año que viene (dimitiría en marzo), no alcanzará el record de 11 años en el poder (1979-1990), logrado por la conservadora ex premier Margaret Thatcher.
Por el lado de los trabajadores, el Secretario General del Sindicato de Servicios Públicos y Comerciales, Mark Serwotka, contó que el discurso de Blair fue “la actuación de alguien a quien le llegó la hora del retiro”.
La debacle del ideólogo (junto al economista Anthony Guiddens) de la denominada “Tercera Vía” (teoría económica que proponía un capitalismo social), comenzó a precipitarse la semana pasada, con la renuncia de ocho dirigente de distintos puestos de gobierno, por considerar que Blair debía dejar su cargo.
Al mismo tiempo, miembros del laborismo instaron la caída del premier, al observar con preocupación el ascenso en las encuestas de los candidatos conservadores para las próximas elecciones.