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INTERNACIONAL / Inglaterra
viernes 18 octubre, 2019

Tenía un cavernoma pero la mandaron al psiquiatra: ahora denuncia que su cara "se derrumbó"

La mujer de 56 años contó el calvario que vivió durante años por los dolores que padecía. Qué ocurrió cuando la diagnosticaron correctamente.

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Sandra Liddell, de 56 años, antes y después de sus problemas de salud. Foto: Gentileza Daily Mail
viernes 18 octubre, 2019

Una mujer británica diagnosticada con cavernoma contó el calvario que sufre desde hace cuatro años y la cantidad de operaciones a las que debió ser sometida para poder recuperar su rostro. Además, denunció que como los médicos no lograban acertar lo que tenía, la mandaron al psiquiatra.

Sandra Liddell, de 56 años, padecía presión en su cabeza, cambios en su audición, naúseas y dolores de cabeza. En 2014 en el Hospital de Addenbrooke en Cambridge, Reino Unido, le diagnosticaron un crecimiento en el cerebro, también conocido como cavernoma. En ese momento se sometió a una técnica labbé, que mejora la simetría facial cuando la cara está relajada y sonríe. Sin embargo, pasaron muchos años para que los médicos acierten en lo que padecía.

Los problemas de esta mujer comenzaron en 2003, cuando tenía 40, se recibió de esteticista y abrió su propio negocio: "Me enorgullecía cada vez más mi apariencia, siempre asegurándome de lucir lo mejor posible; después de todo, ¡era un anuncio ambulante para mis propios servicios de belleza!", sostuvo en declaraciones al medio Daily Mail.

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Los problemas de salud de la mujer comenzaron cuando tenía 40 años. Foto: Gentileza Daily Mail

En 2007 padecía a menudo náuseas y dolores intensos de cabeza. Siempre atribuyó eso infecciones sinusales, tal es así que en 2012 se sometió a una operación para intentar curarse. "Después me sentí peor, con una extraña sensación de presión contra mi frente y dentro de mi oreja izquierda, y terribles dolores en mi cara", reveló. Y acotó: "Un lado de mi nariz se siente muy frío, ¡como si alguien hubiera metido un bloque de hielo en mi fosa nasal izquierda!". También comenzó a sentir un zumbido constante en los oídos que nunca antes había tenido.

Como su malestar no se iba y esto le afectaba en su vida diaria y en su trabajo, Liddell decidió ir más a fondo con la cuestión y comenzó a consultar especialistas en oídos, nariz y garganta, aunque tampoco tuvo suerte. Sin embargo, sabía que algo no estaba bien: "Me puse tan ansiosa y estresada que mi cabello comenzó a caerse en mechones", señaló al mencionado medio.

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La mujer sufría constantes dolores de cabeza y esto la alertó para acudir al médico. Foto: Gentileza Daily Mail

Fue entonces cuando su médico de cabecera le aconsejó que podía ser derivada a un especialista psiquiátrico. Esta sugerencia la devastó, porque creyó que cabía la posibilidad de que sus problemas de salud estén relacionados con su mente. Pese a esto, buscó una segunda opinión. Para 2014 todo su cuadro había empeorado. "Además de dolores de cabeza y náuseas, ahora tenía un hormigueo constante en la mitad izquierda de mi cara", detalló.

"Mirándome en el espejo, mi boca se inclinaba ligeramente hacia abajo, de ese lado. La vista en mi ojo izquierdo estaba borrosa. Desarrollé un temblor y tuve un hormigueo constante en el pie y la pierna derechos, que se arrastraron ligeramente cuando caminé. Me diagnosticaron la parálisis de Bell, pero eso no podía explicar por qué estaba temblando constantemente y mi pie se había vuelto gracioso", añadió.

Fue en enero de 2015 cuando finalmente pudieron acertar en su diagnóstico: un médico le reveló que tenía una cavernorma. "Me dijo que era un "grupo de vasos sanguíneos anormales en el tronco encefálico", y me explicó: "Si pudieras verlo, se vería un poco como una frambuesa".

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Recién en 2015 tuvo el diagnóstico certero de lo que padecía. Foto: Gentileza Daily Mail

En ese sentido, el especialista le explicó que el cavernoma estaba "presionando contra el lado izquierdo de su cerebro y causando los síntomas que había estado teniendo", y que todos los malestares que la mujer sentía provenían de una "repentina hemorragia" proveniente de esta malformación. "Estaba sorprendida. Fue un gran alivio recibir un diagnóstico después de todo este tiempo, pero saber que había una anormalidad en mi cerebro fue alarmante '', se sinceró.

En ese momento comenzó entonces a considerar la posibilidad de realizarse una operación, aunque el profesional que la atendió le aclaró que eso la dejaba en riesgo de sufrir un derrame cerebral o terminar con parálisis del cuello para abajo. Por ello, y tras consultarlo con su familia, decidieron que se trataba de una opción muy arriesgada."Tendría que vivir con mis dificultades y aprovecharlas al máximo. De hecho, sabiendo lo que estaba mal, me sentí menos ansiosa y mis síntomas mejoraron un poco", reconoció.

Para superar este momento, Liddell buscó apoyo en un grupo de personas que padecían lo mismo: "Fue maravilloso chatear en línea con otros pacientes que entendieron exactamente por lo que estaba pasando, porque ellos también habían estado allí", contó.

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La mujer y su familia consideraron como un riesgo una nueva operación. Foto: Gentileza Daily Mail

Si bien había descartado la idea de una operación, ésta debió realizarse en 2015 después de un episodio que comenzó con mareos y vómitos y terminó con la mujer sin poder mover la cara: "Apenas podía abrir la boca o masticar mi comida", recordó. Luego de la intervención, todo pareció mejorar: "Esa horrible sensación de presión en mi frente y dentro de mi oído, que me había estado enfermando y mareando durante tanto tiempo, desapareció".

Crecen cirugías de cachetes, lo nuevo para afinar el rostro

Los médicos le dijeron que habían tenido éxito en extirpar todo el cavernoma, pero las complicaciones habían afectado los nervios de su cara. "Ahora el lado izquierdo estaba siendo arrastrado hacia la derecha. Luché por masticar comida o tragar. Mi ojo izquierdo no parpadeaba junto con el derecho, y pronto se volvió seco y doloroso. Todavía no podía caminar normalmente.La primera vez que fui lo suficientemente fuerte como para llegar al baño y mirarme en el espejo, me sorprendió y me dije: ¡Mi cara se ha deformado!" .

En abril de 2019 volvió a pasar por el quirófano y se sometió a una cirugía de reanimación facial, también conocida como procedimiento de Labbe. Los médicos le hicieron una incisión en el cuero cabelludo para acceder al músculo temporal. El músculo se liberó del cráneo para permitir que se deslizara hacia adelante, luego se volvió a unir a la comisura de su boca. "Mi cara todavía se está calmando después de la operación, pero los resultados ya han sido sorprendentes", resumió aunque remarcó: "Por primera vez en años, puedo respirar por dos fosas nasales y eso se siente genial. Mi ojo está mucho menos seco, no tengo que lubricarlo con tanta frecuencia"

"Quiero contar mi historia para que los demás sepan que no importa por lo que pases, si te aferras a lo positivo, puedes superarlo.Después de todo lo que he pasado, me siento bendecida de estar viva y rodeada de familiares y amigos que me aman. Al final, eso es realmente todo lo que importa", concluyó la mujer que si bien recibió un diagnóstico errado durante años, ahora busca llevar una vida normal.

F.D.S./F.F.


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