En una intervención marcada por proclamas de política exterior y augurios electorales, Donald Trump acaparó este martes la atención de la Asamblea General de la ONU. Desde el atril de las Naciones Unidas, el mandatario estadounidense lanzó una serie de declaraciones contundentes que abarcaron desde Oriente Medio hasta Europa del Este y el Caribe.
Uno de los momentos más tensos de su discurso se produjo al abordar la situación con Irán. Trump aseguró que el país se encuentra ante una disyuntiva definitiva y directa: alcanzar un acuerdo negociado o enfrentarse a consecuencias devastadoras. " hay un acuerdo o llevamos a Irán al infierno", advirtió el mandatario ante el pleno de la organización internacional.
Lejos de cerrar la puerta a la diplomacia, el presidente matizó su postura y vaticinó un entendimiento bilateral a corto plazo, supeditándolo al calendario político interno de su país: "Creo que llegaremos a un acuerdo justo después de las elecciones" legislativas previstas para el próximo mes de noviembre en Estados Unidos.

En otro de los ejes centrales de su alocución, Trump proyectó una visión optimista respecto al conflicto bélico en Europa del Este, asegurando que un pacto entre Moscú y Kiev para poner fin a las hostilidades se materializará "«rápidamente", de forma mucho más precipitada de lo que anticipan los analistas internacionales.
La agenda latinoamericana también tuvo espacio en el discurso del mandatario. En una de sus habituales referencias directas al gobierno cubano, Trump sentenció de manera categórica que "Cuba caerá", reafirmando la postura de presión constante de Washington hacia la isla caribeña ante los líderes mundiales congregados en Nueva York.