INTERNACIONAL
Por primera vez en Francia

Una socialistas enfrentará las elecciones primarias

De cara a las presidenciales de abril de 2007, los contrincantes de Ségolene Royal en el socialismo esperan obtener ventaja en los comicios y acabar con la tendencia arrolladora de la “favorita de los medios”.

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Sgolene Royal, la clara favorita de los medios es la "reina de las encuestas" | AFP
Tras la celebración de primarias en Estados Unidos, los socialistas franceses realizarán las propias este jueves para elegir a su candidato a las elecciones presidenciales de abril de 2007.

Este estreno destacado como un referente didáctico de la democracia causa tal furor que podría hacer escuela en Francia: no serán los funcionarios, sino los miembros del partido opositor líder los que determinarán tras un amplio debate quién los representará para postularse al máximo cargo del Estado.

Después de tres debates televisivos de los tres candidatos respecto a los tres complejos temáticos más importantes, queda abierta la carrera. La clara favorita de los medios es la "reina de las encuestas", Ségolene Royal. Hace meses que la encantadora presidenta de la región Poitou-Charentes y pareja del jefe del Partido Socialista, Francois Hollande, les saca ventaja a todos los "elefantes" del partido.

Encuestadores de opinión le pronostican a Royal, de 53 años, las mejores oportunidades de vencer al astro dinámico del gobierno, el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy. Pero no son los medios ni las encuestadoras los que determinan al candidato, sino los miembros del partido.

A eso apuestan los contrincantes de Royal: el ex primer ministro Laurent Fabius, de 67 años, y el ex ministro de Finanzas y Economía Dominique Strauss- Kahn, de 57 años, denominado "DSK" en los medios franceses. Ambos tienen fuertes bastiones en las agrupaciones partidarias. Si este jueves ninguno de los candiatos obtiene la mayoría, se enfrentarán una semana después los dos que hayan obtenido mejores resultados.

Es una auténtica elección: Fabius representa al área izquierda del partido y apunta a una deseada coalición electoral con trotskistas y comunistas. Quiere contener al mercado en beneficio del Estado y defender el servicio público en la Unión Europea, así como mantener alejados a los turcos.

"Contra un duro capitalismo financiero no ayuda un socialismo blando", es su consigna.

Strauss-Kahn pretende impulsar la cooperación de sindicatos y empleadores con un "pacto presidencial". "El crecimiento económico es la base de todo", pregona. En la política europea, DSK quiere reforzar la alianza con Alemania y extender la unión a Africa del Norte "hasta el Sahara".

En cambio Royal, hija de un oficial, se perfila con populares quiebres de tabúes -como Sarkozy en el cuartel gubernamental-: quiere instar a la disciplina a los generadores de disturbios y hacer controlar el trabajo de los legisladores de comités ciudadanos. Sus palabras clave son "democracia participativa", orden y familia.

Algo que tiene recepción en el pueblo, también en los cuarteles conservadores o en la extrema derecha. Los puntos débiles de Royal están más bien en la política exterior. No se anima a expresar una opinión propia en lo que respecta a una adhesión de Turquía a la UE. Y en lo concerniente a la disputa nuclear con Irán, insiste en el pedido de no sólo negarle a Teherán el acceso a tecnología atómica militar, sino también civil.

Para los analistas una cosa está clara: los socialistas necesitan una figura de identificación popular para evitar una debacle como cuando en 2002 el candidato ultraderechista Jean-Marie Le Pen se metió en la segunda vuelta de la elección presidencial, contra el presidente Jacques Chirac.

La adhesión a un partido es más efímera que nunca. Tras una encuesta publicada el lunes, Royal lograría el 34 por ciento de los votos, al igual que Sarkozy. Por su parte, en un duelo con Sarkozy, Strauss-Kahn perdería por un margen de 15 puntos y con Fabius incluso por 21 puntos porcentuales. Sin embargo, la ventaja de Royal dentro de su propio partido comienza a disminuir.

Un "paso en falso" o una campaña sucia podría dar vuelta el clima favorable. Entretanto, los seguidores de "DSK" intentan frenar a Royal con la difusión de un video por Internet, en el que la candidata recrimina la pereza de los maestros. Y justamente lo hace frente a un pequeño grupo de viejos militantes del PS. El video daña a Royal y se convierte en agua para el molino de Le Pen, de quien los especialitas señalan que puede nuevamente quebrar los cálculos de los estrategas partidistas y acceder otra vez a una segunda vuelta electoral.