En un movimiento estratégico que redefine la agenda diplomática regional, Uruguay se convirtió oficialmente en el primer país del Mercosur en ratificar el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE). Su decisión, formalizada ante los organismos europeos competentes, posiciona al gobierno del presidente Yamandú Orsi como impulsor de la apertura comercial en la región y envía una señal de liderazgo a sus socios del bloque.
Sin más, el tratado, que lleva más de 20 años de negociaciones intermitentes, busca eliminar barreras arancelarias y facilitar el comercio de bienes y servicios entre Sudamérica y Europa. Uruguay apunta a aprovechar la ratificación para acelerar la integración regional, presionando a Argentina, Brasil y Paraguay a agilizar sus propios procesos.
Además, el país sudamericano busca ganar competitividad internacional, especialmente en productos agroindustriales como carne, soja y lácteos, que obtendrán acceso preferencial a un mercado europeo de más de 450 millones de consumidores, y reafirmar su liderazgo dentro del Mercosur, consolidando la idea de un bloque flexible capaz de negociar.

En estra misma línea, según datos oficiales de la Cancillería uruguaya, la apertura progresiva de aranceles permitirá reducir hasta un 90% de las cargas impositivas sobre las exportaciones uruguayas hacia la UE en los próximos 10 a 15 años.
Contrastes en la región
En el mismo momento que Montevideo ya dio el “sí” definitivo, sus vecinos avanzan a distintos ritmos:
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Argentina: La Cámara de Diputados aprobó el proyecto el 13 de febrero con 203 votos a favor y 42 en contra, y hoy, el Senado lo ratificó con 69 votos positivos y apenas 3 negativos, consolidando la ratificación oficial.

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Brasil: mantiene cautela por sectores industriales sensibles y preocupaciones ambientales, aunque el presidente Lula da Silva reafirmó su intención de cerrar el tratado. La Cámara de Diputados brasileña ya dio media sanción al acuerdo, avanzando en su proceso legislativo interno.
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Paraguay: enfrenta debates internos sobre el impacto en pequeños productores y políticas arancelarias, y prevé ratificar el acuerdo en marzo
Aunque la ratificación uruguaya no activa automáticamente el acuerdo para todo el bloque, pero funciona como un potente mensaje político hacia Bruselas, demostrando que hay voluntad real de avance en Sudamérica y que los países miembros deben acelerar sus propios procesos internos.
Próximos pasos y desafíos
La ratificación uruguaya marca un avance importante, pero el tratado aún enfrenta obstáculos: Francia y otros países del norte de Europa han expresado preocupación por la competitividad agrícola y los estándares ambientales. Al mismo tiempo, el acuerdo prevé períodos de transición de hasta 15 años para proteger sectores y a las pequeñas y medianas empresas
Además, el Mercosur deberá establecer mecanismos de seguimiento que garanticen el cumplimiento de normas sanitarias, fitosanitarias y ambientales. De hecho, algunos analistas destacan que la estrategia uruguaya podría apurar la ratificación en Argentina y Brasil, y generar un efecto dominó que transforme al Mercosur en un bloque más ágil.

Según el Centro de Estudios de la Integración Regional, la apertura podría sumar entre 0,5 y 1,2 puntos al PIB regional en la próxima década si se implementa de manera coordinada. Con Uruguay marcando el ritmo, el Mercosur enfrenta ahora un desafío político: demostrar cohesión interna para que la UE perciba al bloque como un interlocutor sólido y confiable.
MV