El Gobierno de Venezuela anunció el inicio formal de los trabajos de demolición controlada de 39 edificios gravemente dañados y deterioro irreversible, entre los que se encuentran viviendas residenciales y comerciales. La medida afectará principalmente a la localidad costera de La Guaira, la zona cero del doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 registrado el pasado 24 de junio. El plan interinstitucional contempla la remoción masiva de escombros y el traslado de desechos hacia el Centro de Disposición Transitorio de Caraballeda.
Un equipo del Colegio Oficial de Geólogos (ICOG) advirtió que “las edificaciones e infraestructuras que hayan sufrido daños estructurales previos o agrietamientos corren un riesgo crítico de colapso ante la vibración continua de los nuevos asentamientos de la falla”.
Las evaluaciones técnicas coordinadas por ingenieros sísmicos y comisiones internacionales concluyeron que las estructuras elegidas sufrieron deformaciones en columnas maestras, agrietamientos transversales y fallas por fatiga de materiales.

En este sentido, expertos del área de las ciencias de la Tierra enfatizan que la demolición de los inmuebles es la única vía para evitar un desastre secundario en Venezuela ante eventuales réplicas o nuevos establecimientos diferenciales del terreno.
Un fallo estructural irreversible tras el doble terremoto en Venezuela
Por su parte, los análisis post-sismo destacan el fenómeno de licuación de suelos en sectores donde el nivel freático es alto y predominan los depósitos sedimentarios o rellenos.
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El físico y especialista venezolano en riesgo sísmico, Pánfilo Masciangoli, enfatizó que “el problema crítico con las estructuras dañadas es que la combinación de ambos impactos dejó el concreto fatigado. El riesgo no es solo la amenaza sísmica natural, sino la vulnerabilidad acumulada que hemos construido a lo largo de las décadas”.

Pánfilo Masciangoli: “Lo que ocurrió el 24 de junio fue una secuencia tectónica excepcionalmente compleja”
“Lo que ocurrió el 24 de junio fue una secuencia tectónica excepcionalmente compleja. El primer terremoto de 7,2 alteró de forma inmediata el campo de esfuerzos en un segmento contiguo, desencadenando la ruptura de 7,5 en la falla de San Sebastián”, señaló Masciangoli.
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Dichos terrenos perdieron su capacidad de soporte durante el sacudimiento prolongado, provocando el asentamiento inclinado y el agrietamiento de las bases de múltiples torres de departamentos.
El reporte oficial actualizado en Venezuela fija la cifra de víctimas mortales en más de 6.500 personas, con cerca de 11.000 viviendas categorizadas con destrucción grave o colapso estructural parcial.
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