La influencer Candela Arizaga volvió a solicitar a la Justicia que levante las medidas cautelares que le prohíben acercarse y mantener contacto con su novio, el dirigente sindical Facundo Moyano, perimetrales resultantes como se recordará de los hechos que en su momento se tomaron como presunto contexto de violencia de género, a raíz de lo ocurrido durante la madrugada del 4 de agosto. En ese momento la joven salió corriendo del departamento de Moyano y deambuló semidesnuda por la calle, pero luego negó haber sido agredida y relacionó ese episodio con el consumo de drogas. Lo cierto es que el pedido de Arizaga para que se eliminen esas restricciones de acercamiento a Moyano a través de su abogado, Roberto Herrera, ante la Fiscalía de Género Norte de la Ciudad de Buenos Aires.
A tener en cuenta, este es el segundo pedido formal de Arizaga sobre esas perimetrales en un mes., ya que la joven manifestó su intención de restablecer el vínculo afectivo con el dirigente sindical.
La influencer ya había presentado el mismo reclamo a la Justicia el pasado 24 de agosto, después de ampliar su declaración ante la Justicia. Sin embargo, en ese momento, la fiscal Florencia Nocerez decidió mantener la medida mientras continuaba la investigación.
De todas maneras, ahora, la defensa volvió a plantear que las circunstancias que pudieron haber justificado la restricción inicialmente ya no estarían vigentes. El escrito solicita el “inmediato levantamiento” de la medida y sostiene que actualmente no existiría un riesgo concreto que justifique que Moyano y Arizaga no puedan tener contacto.
Uno de los principales argumentos del abogado Herrera son las propias declaraciones de Arizaga incorporadas al expediente. Según la presentación, la joven negó haber sido víctima de violencia física o psicológica por parte de Moyano y también descartó haber sido privada de su libertad.


Además, Arizaga manifestó su intención de restablecer el vínculo afectivo con el dirigente sindical.

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La investigación comenzó durante la madrugada del 4 de agosto, cuando la Policía de la Ciudad intervino luego de encontrar a Arizaga en las inmediaciones del edificio donde vive Moyano, en la zona de Belgrano.
A partir de ese episodio, Moyano quedó bajo investigación por los presuntos delitos de lesiones leves y privación ilegítima de la libertad, en un contexto de violencia de género. La Justicia dispuso, entre otras medidas, una restricción de acercamiento de 300 metros y la prohibición de mantener contacto con Arizaga.
Durante la investigación declararon 11 testigos que estuvieron vinculados de manera directa o indirecta con lo ocurrido. Entre ellos hubo efectivos policiales, personal médico, vecinos y personas del entorno de la pareja.
MV/HB