La composición de las exportaciones argentinas muestra una transformación, aunque todavía mantiene una fuerte presencia de las manufacturas. “6 de cada 10 dólares que ingresan a la República Argentina por el momento siguen correspondiendo a manufacturas”, explicó Yanina Lojo en diálogo con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, y destacó que sectores como la energía y la minería aumentan su participación, aunque todavía no son los principales motores. “Estamos apuntando a seguir agregando valor agregado”, señaló.
Para la especialista, uno de los principales desafíos es ampliar y diversificar el universo de compañías que venden al exterior. “No es solamente cuántos dólares exportamos sino también cuántas empresas exportan y se sostienen en el proceso competitivo internacional”, sostuvo, al remarcar la importancia de consolidar el crecimiento de las pymes exportadoras.
Más empresas para sostener el crecimiento exportador
“Necesitamos que crezcan las pymes exportadoras”, afirmó Lojo, al remarcar que las pequeñas y medianas empresas siguen siendo una fuente central de empleo en Argentina. Según explicó, el país llegó a tener casi 16.000 pymes exportadoras, cifra que luego cayó hasta unas 9.000 y que actualmente volvió a crecer, aunque todavía está lejos de aquel máximo.
La incorporación de nuevos sectores también aparece como una oportunidad. Lojo mencionó al carbonato de litio como ejemplo de una exportación con procesamiento y valor agregado. “Ya van varios meses donde el carbonato de litio entra dentro del top 10 de las exportaciones”, indicó, y señaló que durante los primeros seis meses aportó casi US$700 millones.
Competitividad: apertura y desregulación no alcanzan
El escenario internacional de los commodities también genera oportunidades para Argentina, especialmente en minería y energía. Sin embargo, Lojo planteó que el objetivo debe ser lograr ingresos de divisas más sostenidos y diversificados.
En materia cambiaria, consideró que la principal dificultad del exportador no pasa necesariamente por la liquidación de divisas, sino por la posibilidad de utilizarlas para afrontar obligaciones vinculadas con el comercio exterior. “Sería muy útil” poder aplicar directamente los dólares cobrados por exportaciones al pago de importaciones, sostuvo.
Pero el mayor obstáculo, según su diagnóstico, está en el acceso al crédito. “Aún hoy para un exportador es muy difícil acceder a financiamiento”, afirmó, y advirtió que la falta de prefinanciación reduce la capacidad de las empresas argentinas para ofrecer condiciones competitivas frente a sus rivales internacionales.
“La apertura, la desburocratización ayudan a la competitividad, pero no la garantizan”, concluyó Lojo, quien puso el foco en la necesidad de mejorar el financiamiento para que más empresas puedan sostenerse en el mercado internacional.