El Gobierno de Javier Milei busca generar incentivos para que una parte de los dólares que los argentinos mantienen fuera de los bancos vuelva al sistema financiero. En ese escenario, la denominada Ley de Inocencia Fiscal II aparece como una de las herramientas destinadas a facilitar la utilización formal de esos ahorros.
Gonzalo Martínez Mosquera, analista económico PYME, sostuvo en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, que el ministro de Economía, Luis Caputo, tiene un interés directo en incorporar esas divisas. “Está desesperado por los dólares del colchón”, afirmó al explicar que esos recursos podrían cumplir más de una función dentro del programa económico.
Caputo está buscando dinamizar la economía
Martínez Mosquera señaló que una mayor cantidad de dólares depositados permitiría ampliar la capacidad del sistema bancario para otorgar préstamos denominados en moneda extranjera. “Caputo está buscando de alguna manera dinamizar la economía”, explicó al vincular esa estrategia con el estancamiento que comenzó a observar en el crédito al sector privado.
Según su análisis, la búsqueda oficial no responde exclusivamente a las necesidades financieras del Estado. El Gobierno también intenta que los bancos recuperen capacidad de financiamiento para empresas y consumidores, luego de una etapa en la que el crédito había funcionado como uno de los motores de la actividad.
El especialista introdujo incluso una posición que reconoció como controvertida sobre quién debería absorber el desequilibrio financiero en este momento. “Si me preguntás a mí quién debería tener déficit en este momento, y sé que esto es súper polémico, el Gobierno”, sostuvo.
La desconfianza que dejó 2001
Francisco Martinelli Massa, sociólogo y economista de CEPA, puso el foco en una dificultad histórica: convencer a los argentinos de que vuelvan a confiar sus dólares al sistema bancario. Para el especialista, el comportamiento de los ahorristas no puede analizarse sin tener presentes las crisis que afectaron los depósitos.
“En Argentina hubo dos momentos en su historia, en particular el último, que fue en el 2001, donde se perdió fuertemente la confianza en los bancos”, explicó. Esa experiencia, sostuvo, ayuda a entender por qué una parte importante de los argentinos continúa considerando al dólar físico como una forma de protección patrimonial.
Por esa razón, Martinelli Massa consideró que una modificación normativa puede resultar insuficiente para cambiar rápidamente un comportamiento construido durante décadas. La pregunta no pasa solamente por permitir que los dólares ingresen al sistema, sino por convencer a sus propietarios de que podrán disponer de ellos en el futuro.
“Todas tienen el mismo fin”
El economista de CEPA vinculó esta iniciativa con otras medidas adoptadas por el equipo económico. “Todas tienen el mismo fin”, afirmó al mencionar los distintos mecanismos utilizados para incrementar la cantidad de divisas disponibles.
Según explicó, detrás del blanqueo, las iniciativas de inocencia fiscal y las medidas orientadas a estimular la liquidación de exportaciones aparece una misma necesidad: sumar dólares a la economía, fortalecer la oferta de divisas y generar mejores condiciones para sostener el esquema cambiario.
Una confianza que comenzó a recuperarse
Ignacio Olivera Doll, economista de Bloomberg News, introdujo un matiz y sostuvo que actualmente existe una diferencia respecto de otros momentos de inestabilidad. Según señaló, muchos argentinos continúan comprando dólares, pero una proporción mayor decide mantenerlos depositados dentro del sistema financiero.
“Eso es un avance, por lo menos en la confianza sobre el sistema que se puede atribuir al Gobierno”, afirmó. Sin embargo, advirtió que continúa existiendo incertidumbre respecto de qué ocurriría con esos ahorros ante un cambio en las condiciones económicas o políticas.
Para Olivera Doll, ese temor puede limitar el alcance de las iniciativas oficiales. La confianza, desde esta perspectiva, necesita consolidarse durante un período más prolongado para que los ahorristas modifiquen de manera permanente su relación con los bancos.
“El Tesoro se mostró como principal demandante”
El economista también relacionó el problema con la decisión del Tesoro de evitar, hasta ahora, una mayor colocación de deuda en los mercados internacionales. “El Tesoro se mostró como principal demandante de los pesos y los dólares en el mercado local”, explicó.
Según su análisis, absorber esos recursos internamente pudo haber generado un efecto más contractivo sobre la economía y limitado parte del financiamiento disponible para el sector privado. Eso ayudaría a explicar por qué atraer nuevos dólares al sistema resulta relevante no solamente para el Estado, sino también para intentar recuperar el crédito.
Olivera Doll se mostró además cauteloso respecto de una pronta mejora que permita regresar en mejores condiciones al financiamiento internacional. “Por ahora no hay ningún indicio de que la cosa vaya a mejorar de acá hasta las elecciones por lo menos”, concluyó.
La discusión muestra así que los “dólares del colchón” representan mucho más que ahorros fuera del sistema. Para el Gobierno pueden convertirse en una fuente adicional de financiamiento y crédito, pero para que eso ocurra deberá resolver una dificultad que excede cualquier ley: reconstruir y sostener la confianza de los argentinos en el sistema financiero.