La muerte de María del Carmen Abascal, la jubilada de 87 años que vivió durante siete décadas en el mismo departamento de Madrid, se convirtió en uno de los ejes de la campaña electoral en España. En una nueva edición de Ronda de Corresponsales por +Perfil, el periodista, Marcelo Molina, explicó el impacto político del caso y el debate por la crisis de vivienda.
Molina explicó que la mujer dejó una carta dirigida al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, que había sido enviada tiempo atrás y que tomó relevancia tras su muerte. “Esa carta se la envió hace un tiempo, no fue respondida”, señaló.
La muerte de Maricarmen y la crisis de vivienda
Molina contó que, tras la muerte de Abascal, comenzaron a difundirse nuevos registros sobre su historia y su participación en el movimiento de inquilinos. “Se conoce hoy y todos los días se están conociendo nuevos videos y nuevas cosas de Maricarmen”, afirmó. Y explicó: “Pues ella trabajaba activamente con el sindicato de inquilinas y fueron registrando cada uno de los pasos y las contingencias que fue viviendo”.
La repercusión política del caso también abrió interrogantes sobre el impacto electoral para el gobierno de Pedro Sánchez. “A ver, ahí vuelve a quedar planteada la duda si el tema beneficia o perjudica hoy por hoy al gobierno”, sostuvo Molina en +Perfil, el nuevo medio de Editorial Perfil.
Según detalló, mientras la familia llevaba adelante el velatorio en privado, en la Puerta del Sol se había generado una muestra pública de homenaje: “Mientras tanto, en la Puerta del Sol se ha elevado una especie de altar por la gente, donde acercan flores, donde hay mensajes, donde hay muchas palabras de afecto hacia ella”.
Cruce político por la muerte de Maricarmen
El caso también provocó fuertes cruces entre los distintos espacios políticos españoles. Molina describió el escenario como un enfrentamiento entre sectores de posiciones ideológicas opuestas. “Y obviamente el tema Maricarmen fue el principal tema, en el cual, de un lado y del otro, la verdad que se han dicho absolutamente de todo y se acusaban mutuamente de haber quién había matado a Maricarmen”, afirmó.
Y agregó: “Algunos con más virulencia, otros con menos, pero básicamente era un cruce de acusaciones permanentes”. Molina también cuestionó el tono de la disputa: “Era una cosa bastante lamentable”.