La estabilización económica impulsada por el gobierno de Javier Milei plantea un escenario de fuertes cambios para la industria argentina, especialmente para los sectores con mayores dificultades de competitividad. Para Martín Simonetta, existe una paradoja estructural: “los sectores más competitivos son muy poco relevantes en términos de empleo”, una situación que también genera interrogantes sobre el respaldo político y la continuidad del proceso.
El especialista sostuvo que el campo, la minería y los sectores de petróleo y gas concentran una proporción reducida del empleo, mientras que la industria enfrenta mayores dificultades. El análisis se realizó en Ronda de Economistas (RDEco) por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, donde también se abordaron el tipo de cambio, la presión impositiva y las alternativas de reconversión para las empresas argentinas.
El tipo de cambio, una variable clave para la industria
“El sector industrial, hablando en un sentido muy amplio, vemos que las diferencias de competitividad son enormes”, señaló Simonetta, quien además puso el foco en “una elevada presión impositiva, de la cual no se habla”.
Según Simonetta, una de las principales distorsiones que enfrenta la economía argentina está vinculada al mercado cambiario. “La distorsión más importante puede tener que ver con lo cambiario”, afirmó, y explicó que el nivel del tipo de cambio puede determinar qué actividades logran competir y cuáles quedan rezagadas.
En ese sentido, planteó que las reglas comerciales deben analizarse también dentro del Mercosur. “Argentina es parte del Mercosur, como parte del Mercosur no puede administrar de manera unilateral los derechos de importación”, sostuvo.
Reconversión, tecnología y diferenciación
El debate sobre la competitividad también fue abordado por Elizondo, quien rechazó la idea de determinar de antemano qué sectores argentinos son viables y cuáles deberían desaparecer. “Yo no creo que haya sectores viables o no viables a priori. Creo que depende de lo que hagan”, afirmó.
Elizondo consideró que las empresas pueden mejorar su competitividad mediante inversión, innovación y una mayor generación de valor. “Hay sectores que pueden hacer un esfuerzo en términos de generar valor, diferenciar la oferta, mejorar su estructura organizacional, aumentar escala”, explicó.
Para el especialista, la reconversión industrial no necesariamente implica abandonar una actividad, sino transformarla. Como ejemplo, mencionó al sector automotor: “La Argentina tiene una industria automotriz que compite porque tiene los mismos estándares internacionales”.
Elizondo también destacó que competir no siempre significa ofrecer el menor precio. “En el sector textil, por ejemplo, la medida en que avance en tecnología, diferenciación, marketing, generación de marcas, creación de valor intangible, podrá competir aún cuando sus costos no sean los más bajos”, concluyó.