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Fernanda Cava en RDEsc: “Uno escribe la muerte para perderle el miedo o para entender la vida”

La licenciada en Comunicación Social presentó en Ronda de Escritores (RDEsc) Veinte formas de engañar a la muerte, un libro compuesto por veinte cuentos atravesados por la muerte, el humor y las conexiones entre sus personajes.

La licenciada en Comunicación Social Fernanda Cava.
La licenciada en Comunicación Social Fernanda Cava. | reperfilar

La licenciada en Comunicación Social Fernanda Cava presentó Veinte formas de engañar a la muerte, un libro compuesto por veinte cuentos que pueden leerse de manera independiente pero que mantienen conexiones entre personajes e historias. En diálogo con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores, la autora explicó cómo la muerte se convirtió en el eje de un volumen que también busca hablar sobre el humor, los vínculos y las diferentes maneras de celebrar la vida.

“Son veinte cuentos que se pueden leer independientemente, se pueden leer en desorden, pero todos, de alguna manera, están atravesados por la muerte”, explicó Cava en +Perfil. La escritora agregó que “todos tienen conexiones, los personajes tienen conexiones entre sí, si uno lo ve después”, por lo que la lectura permite descubrir vínculos que exceden cada relato individual.

Un “memento mori” para mirar hacia la vida

“Es una suerte de memento mori de decir, bueno, hoy estamos vivos, hoy honremos la vida y engañemos a la muerte haciendo algo que nos interesa”, sostuvo Cava. La presencia permanente de la muerte funciona entonces menos como una celebración de lo trágico que como un recordatorio de que el tiempo es limitado.

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“Engañemos a la muerte empezando un proyecto, enamorándonos, haciendo un café”, enumeró la autora sobre algunas de esas acciones cotidianas. La idea que da título al libro aparece así asociada con la posibilidad de hacer algo con el presente antes que con una fantasía literal de vencer a la muerte.

Escribir sobre aquello que genera miedo

“Uno escribe la muerte para perderle el miedo, si querés, o para entender la vida también”, afirmó Cava durante la conversación. La autora coincidió con una reflexión de Abelardo Castillo recuperada por Quiroga y vinculó la literatura con la posibilidad de acercarse a aquello que resulta difícil de comprender.

“La muerte y la literatura están muy ligadas”, sostuvo. En sus cuentos, esa relación le permite trabajar con la finitud desde registros diferentes, alternando situaciones dolorosas con escenas donde el humor modifica la manera en que el lector se enfrenta al tema.

Cuando una anécdota se convierte en ficción

“Es una anécdota que escuché y dije: ‘Epa, eso puede ser una historia’”, recordó Cava sobre uno de los relatos del libro. El punto de partida fue la historia de una pareja que habría permanecido 25 años sin hablarse pese a vivir bajo el mismo techo y que, después de la muerte de uno de sus integrantes, adquirió una nueva dimensión.

“A veces lo que pasa es que la realidad supera la ficción”, señaló la escritora sobre ese mecanismo creativo. Situaciones aparentemente inverosímiles pueden ofrecer, según explicó, materiales particularmente potentes para construir un cuento.

Humor, emoción y respeto por la muerte

“Casi todos los cuentos tienen mucho humor y mucho respeto también por la muerte”, explicó Cava sobre el tono general de Veinte formas de engañar a la muerte. La combinación permite abordar el tema sin reducirlo a una mirada solemne y, al mismo tiempo, conservar su dimensión emocional.

“De repente venís como pasándola bien, pasándola bien y esas cosas que pasan en la vida, te cae un cuento que es tremendo”, anticipó la autora. Ese cambio de registro forma parte de una propuesta en la que los veinte relatos pueden moverse entre el humor y el dolor mientras permanecen unidos por una misma pregunta sobre la finitud.

“Hoy estamos vivos, hoy honremos la vida”, sintetizó Cava. Desde esa perspectiva, escribir sobre la muerte se convierte también en una forma de detenerse sobre aquello que todavía puede comenzar, disfrutarse o transformarse mientras hay tiempo.