El debut del Gran Premio de España en Madrid combinó la competencia automovilística con una fuerte manifestación contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Según Marcelo Molina, el evento reunió a “360 mil personas se dieron cita en el autódromo” y dejó tanto aspectos positivos como cuestionamientos por la organización y los costos.
En la Ronda de Corresponsales (RDC) por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el periodista repasó las repercusiones que tuvo la carrera, desde los cánticos contra Sánchez y la ausencia de funcionarios del Gobierno hasta la presencia del rey Felipe VI. “Hubo un canto también muy fuerte de toda la recta principal con el famoso canto contra Pedro Sánchez”, relató Molina.
Precios, críticas y el inesperado cruce entre los pilotos españoles
Durante las pausas de la competencia se escucharon cánticos contra el jefe del Gobierno español. La ausencia del Ejecutivo nacional también generó repercusiones: “Ninguno de los veintidós ministros del gobierno, ni nadie del gobierno nacional, fue a la carrera”, señaló Molina, quien interpretó la decisión como “un boicot explícito”.
En contraste, el rey Felipe VI asistió acompañado por sus hijas y recibió una respuesta favorable del público. “Hubo ovaciones para el rey en todo momento”, contó Molina. “Cayó muy bien la visita del rey, que disfrutó como loco”, agregó.
El evento también recibió cuestionamientos por sus elevados costos. “Los precios eran imposibles”, afirmó Molina, quien describió al Gran Premio como “un evento caro” y “un evento de elite”.
También hubo críticas al circuito por ser demasiado angosto y dificultar los sobrepasos, además de cuestionamientos por el impacto ambiental y los cortes de tránsito. “Se criticó mucho el circuito, que era angosto, que no se pudo pasar, la carrera fue aburrida”, explicó.
La jornada tuvo además una inesperada disputa entre Carlos Sainz y Fernando Alonso, las dos principales figuras locales. Molina relató que, después de mostrarse unidos antes de la competencia, ambos terminaron enfrentados tras un toque en pista. “La división llegó, incluso a las dos máximas figuras”, resumió.
Pero el momento más emotivo tuvo como protagonista a Franco Colapinto. Un mendocino de 55 años, radicado en España y colaborador en la pista, logró entregarle una bandera argentina al piloto. “Cuando termina la carrera, lo va a buscar a la pista, le muestra la bandera, y Colapinto para el auto”, contó Molina.
El piloto luego completó la vuelta de honor exhibiendo la bandera argentina. Para el periodista, fue “su momento de gloria” y, especialmente, “como amante del automovilismo, feliz de haberle dado la bandera argentina a los españoles”.