Desde Gran Bretaña, el periodista Marcelo Justo analizó la creciente tensión entre el desarrollo económico asociado con la inteligencia artificial y las preocupaciones científicas y sociales que genera la posibilidad de avanzar hacia sistemas cada vez más poderosos.
Durante la conversación, explicó que en el Reino Unido fue presentada una iniciativa contra la denominada superinteligencia artificial que, según señaló, ya reúne alrededor de 60 patrocinadores dentro del ámbito político.
Una ley con apoyo dentro del Parlamento
Justo destacó que no se trata solamente de una propuesta marginal, sino que detrás de ella aparecen legisladores con peso político. “Son unos 60 patrocinadores, y son patrocinadores de bastante alto nivel y prestigio”, explicó al analizar las posibilidades de que el proyecto gane espacio dentro del Parlamento.
Sin embargo, señaló que todavía queda una incógnita central alrededor de la posición que adoptará el oficialismo. “El gran punto es cuál sería la posición del gobierno oficial, del gobierno de Andy Burnham al respecto”, planteó.
Según Justo, la postura gubernamental se mantiene hasta ahora en una zona ambigua frente al avance de la inteligencia artificial y también respecto de otros sectores estratégicos, como el energético.
La IA ya pesa sobre la economía británica
El periodista remarcó que cualquier intento de regulación deberá convivir con un dato económico difícil de ignorar: la inteligencia artificial ya tendría un impacto concreto sobre el crecimiento del Reino Unido.
Según explicó, el último dato oficial habría mostrado un aporte del 0,6% al crecimiento económico. “El 0,6% puede no parecer mucho, pero para una economía como la del Reino Unido, que es una economía anémica desde el estallido financiero de 2008, es un dato que un gobierno no puede poner a un lado así nomás”, sostuvo.
La cuestión, por lo tanto, excede la discusión tecnológica. Limitar determinados desarrollos también podría tener consecuencias sobre inversión, productividad y crecimiento en una economía que lleva años mostrando dificultades para acelerar su expansión.
“Hay intereses cruzados de todo tipo”
Justo sintetizó esa tensión al señalar que alrededor de la inteligencia artificial confluyen intereses científicos, políticos, empresariales y económicos. “Lo que se ven son como intereses cruzados de todo tipo”, afirmó.
El periodista planteó que, pese al peso económico de esas variables, el centro de la discusión debería continuar siendo el impacto sobre las personas y los riesgos asociados con sistemas tecnológicos cada vez más autónomos.
Carlos III también interviene en el debate
Durante la conversación, Norman Powell recordó que el rey Carlos III tiene previsto reunirse esta semana en Escocia con ejecutivos vinculados con empresas de inteligencia artificial. Justo confirmó ese escenario y señaló que la preocupación ya excede a los sectores estrictamente políticos o científicos.
“Obviamente hay intervención de fuerzas que diría extra, como podría ser por un lado el Papa, por otro lado la monarquía, es decir, que van expresando su preocupación al respecto”, afirmó.