La abogada y escritora Mariana Cahn presentó Prohibido pisar los girasoles, una novela de autoficción que nació a partir del diagnóstico de cáncer de mama que recibió cuando tenía 35 años. La autora aclaró que el libro toma elementos de su experiencia, pero se aleja deliberadamente de una reconstrucción estrictamente autobiográfica.
“Es una novela de autoficción, pero no es ni una biografía, ni una autobiografía, ni una crónica de una enfermedad”, explicó en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.
Entre los hechos reales y la ficción
Cahn contó que el diagnóstico fue el punto de partida de la escritura, aunque el material real comenzó rápidamente a mezclarse con situaciones inventadas. “A raíz de ese hecho que me sucedió, escribí una novela que tiene algunas cuestiones que pasaron tal cual, otras que no, y donde lo que pasó y lo que no pasó no importa, se mezcla”, señaló.
La autora buscó de esa manera alejarse de la necesidad de establecer qué fragmentos pertenecen exactamente a su vida y cuáles fueron construidos literariamente. La experiencia personal funciona como materia inicial, pero la novela adquiere su propia lógica.
“No es una novela sobre una enfermedad”
Cahn insistió en que el cáncer no constituye el verdadero centro narrativo de Prohibido pisar los girasoles. “No es una novela sobre una enfermedad, sino que es una novela sobre cómo la vida de una mujer de 35 años se ve trastocada por una enfermedad”, explicó.
A partir de ese acontecimiento aparecen la pareja, las amistades, el trabajo, el fútbol y la burocracia vinculada con el sistema médico. “La enfermedad aparece como el fondo de todo lo demás que va sucediendo”, agregó.
El diagnóstico funciona entonces como una irrupción capaz de modificar un presente que parecía organizado y de obligar a revisar proyectos que hasta ese momento parecían seguros.
El impacto sobre los vínculos y los proyectos
Durante la conversación con Osvaldo Quiroga, Cahn se refirió especialmente a la manera en que una noticia inesperada puede transformar las relaciones personales.“Una noticia inesperada que sale de lo que es el día a día viene como a poner en duda un poco todo lo que pensabas que eran los planes que tenías para la vida”, sostuvo.
La escritora explicó que buscó mostrar las distintas consecuencias de ese movimiento sin construir un personaje definido exclusivamente por el sufrimiento. “La idea era mostrar cómo se pueden ver modificadas todas las aristas que hacen a la vida de una persona a través de un diagnóstico, y no desde un lugar ni dramático ni de víctima”, afirmó.
La literatura como refugio
Cahn también habló sobre su relación con la escritura. Aunque su profesión es la abogacía, explicó que desde muy joven participa de espacios vinculados con la literatura. “Yo de profesión soy abogada, pero hago estudio y hago cuestiones vinculadas con la escritura desde muy chica”, contó.
Durante la enfermedad, esa relación con los libros adquirió una importancia todavía mayor. “La literatura en general es un refugio, y más en estos tiempos”, sostuvo.
La idea de transformar lo vivido mediante la escritura estuvo presente desde aquella etapa. “Siempre supe que algo con eso, con todo eso que me estaba pasando, iba a querer hacer”, recordó.