La psicoanalista Majo Bozzone presentó El lobo y la mariposa, su primera novela, una obra de autoficción basada en acontecimientos reales que reconstruye la vida de una familia de clase media humilde entre los años 70 y 1985.
En diálogo con Osvaldo Quiroga, en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Bozzone explicó que su vínculo con la escritura comenzó por la poesía y que la novela surgió dentro de un taller coordinado por María Maluzardi.
“El género es autoficción”, explicó Bozzone, aunque reconoció que todavía le cuesta identificarse plenamente con el oficio literario. “El nombre escritora me queda como grande. Yo soy psicoanalista o practico el psicoanálisis”, sostuvo.
La historia está narrada desde la experiencia de una niña que crece en un hogar atravesado por un padre autoritario, situaciones de violencia y una grave enfermedad autoinmune que altera la vida de toda la familia. Sobre esa intimidad se superponen los grandes acontecimientos políticos y económicos de la Argentina de aquellos años.
La dictadura y Malvinas dentro de la vida familiar
Para Bozzone, la política no aparece simplemente como un telón de fondo. Por el contrario, ingresa de manera directa en los vínculos y reproduce algunas de las tensiones presentes dentro del hogar.
“La trama política, que es lo que sucede siempre, atraviesa la trama familiar. Es más, la trama familiar la repite, la reitera, a veces la clava”, explicó.
En la novela aparecen la última dictadura, la Guerra de Malvinas y la economía de aquellos años, junto con las dificultades concretas que enfrentaban muchas familias para sostener su vida cotidiana.
Bozzone puso especial énfasis en la cuestión habitacional: “Está la dictadura, está Malvinas, está la economía de la época militar, el grave problema de alquileres, de no encontrar casas”.
Los alquileres y las repeticiones históricas
La conversación llevó a comparar aquellas dificultades con debates económicos más recientes. Bozzone sostuvo que algunos procesos regresan bajo nuevas formas y que esa repetición agrava su efecto.
“Considero que todo lo que se repite es peor, solo por el hecho que se repite”, afirmó.
La novela utiliza así la experiencia de una familia para recorrer problemas que exceden su intimidad: la vivienda, la precariedad económica, la violencia, el autoritarismo y la manera en que las decisiones políticas ingresan en la vida cotidiana.
El arte frente a los momentos de peligro
Bozzone también habló sobre la posibilidad de construir espacios de resistencia frente a escenarios sociales adversos y recuperó la idea de que “allí, donde está el peligro, también puede crecer lo que nos salva”.
Para la autora, esa posibilidad puede aparecer precisamente en las prácticas culturales y comunitarias. “Creo que a veces esa es la función que podemos tener desde el arte, desde la poesía, desde los encuentros barriales”, sostuvo.