En su novela A través del universo, Julia Coria construye una historia en la que una parte fundamental del pasado permanece oculta y debe ser descubierta a través de pequeñas señales. En +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, explicó que esa estructura está directamente relacionada con uno de los temas centrales del libro: la apropiación.
“Todo eso no dicho irrumpe, como suele ocurrir en la realidad”, sostuvo la autora. La protagonista vive inicialmente dentro de un relato cerrado sobre su propia identidad, pero distintas huellas comienzan a abrirle el camino hacia una historia desconocida: “Primero tenés que verlas para poder acceder a ese pasado”.
Las cartas de su madre desaparecida
Uno de los elementos más personales de la novela son las cartas que la madre de Coria escribió durante la década de 1970. “Esas cartas las escribió mi madre, desaparecida”, contó la escritora.
La correspondencia estaba dirigida a una prima que vivía en Estados Unidos y contenía relatos sobre la vida cotidiana, vínculos familiares, estudios universitarios y acontecimientos políticos. “Le escribía contándole los chimentos familiares, pero también las peripecias en la facultad”, recordó Coria.
Documentos verdaderos mezclados con ficción
La autora explicó que no todas las cartas que aparecen en el libro pertenecen al archivo familiar. Algunas fueron escritas realmente por su madre y otras fueron creadas por ella para integrarse a la estructura narrativa.
“Yo tengo unas cuantas de esas cartas y el resto las escribí yo”, señaló. El procedimiento logra incluso borrar para el lector la frontera entre ambas voces: “Me encanta que la gente no nota ese relevo”.
Una historia que no es la de sus padres
Coria aclaró que A través del universo no pretende reconstruir literalmente la biografía de su madre. Las cartas funcionan como materiales a partir de los cuales desarrolló personajes, escenas y conflictos diferentes.
“Lo que yo hice fue usar esas cartas para contar una historia que no es la historia de mi madre ni ninguno de los personajes que están ahí”, explicó. Tanto su madre como su padre, ambos desaparecidos, aparecen transformados en personajes dentro de ese universo de ficción.
“Con lo que había en las cartas, yo armé esta historia”
Para describir su método, Coria comparó el proceso con un juego infantil en el que se extraen personajes, objetos o situaciones y luego se construye una narración con esos elementos. “Con lo que había en las cartas, yo armé esta historia”, resumió.
La novela se mueve así deliberadamente en el límite entre documento y creación literaria. Las cartas conservan huellas de una historia real, pero Coria las convierte en piezas de una ficción que vuelve sobre la apropiación, la identidad y aquello que permanece oculto hasta que alguien consigue reconocer las señales.