El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje de Brasil estuvo marcado por un cambio de estrategia entre la primera y la segunda vuelta. La incorporación de jóvenes a la campaña, la movilización organizada en redes sociales, la participación de influencers y el uso de la música ayudaron al candidato a fortalecer su conexión con los votantes.
En Ronda de Corresponsales, por +Perfil, la corresponsal en Brasil, Eleonora Gosman, sostuvo que durante la primera etapa de la campaña Lula se había concentrado demasiado en repasar su historia personal y sus logros anteriores, sin desarrollar con suficiente claridad sus propuestas para el futuro. La segunda vuelta, en cambio, estuvo atravesada por una estrategia más dinámica y una mayor capacidad de movilización.
El cambio de estrategia de Lula entre las dos vueltas
Según Gosman, uno de los déficits de Lula antes de la primera vuelta fue la falta de propuestas concretas orientadas al futuro. El candidato insistía en su historia de superación personal y en su trayectoria política, pero no explicaba con suficiente precisión qué pretendía hacer si llegaba al gobierno.
“Le faltaban las propuestas hacia el futuro”, resumió la corresponsal. En contraste, Jair Bolsonaro había logrado instalar con mayor rapidez algunos mensajes vinculados con el emprendedorismo, un concepto que tiene presencia en Brasil y que también alcanza a trabajadores que dependen de plataformas digitales para ofrecer servicios o realizar repartos.
Lula comenzó a incorporar ese tema durante la segunda vuelta, con propuestas de financiamiento para emprendedores. Para entonces, Bolsonaro ya había utilizado ese discurso para conectar con un sector del electorado, según el análisis de Gosman.
Jóvenes y organización digital: el llamado “ejército de Lula”
La campaña del balotaje también se distinguió por la incorporación de jóvenes y por una estructura de movilización que, de acuerdo con la corresponsal, se organizó en apenas 21 días. El período entre las dos instancias electorales fue aprovechado para coordinar adherentes, distribuir tareas y multiplicar las acciones de campaña.
Gosman describió esa organización como el “ejército de Lula”, una red de personas que no se limitaba a compartir publicaciones, sino que recibía indicaciones concretas sobre cómo colaborar. Según su relato, la estructura llegó a reunir a más de diez millones de adherentes.
La corresponsal remarcó que el impacto no puede explicarse únicamente por la presencia en plataformas digitales. “Es mucho más que una red social o dos o tres”, señaló, al destacar la coordinación entre los participantes y la capacidad de convertir el apoyo político en acciones concretas.
El papel de los influencers y la música en la campaña
Otro elemento que ganó peso durante la segunda vuelta fue la convocatoria a influencers, que ayudaron a ampliar el alcance de los mensajes de Lula. Para Gosman, la participación de estas figuras fue una de las diferencias relevantes respecto de la primera etapa electoral.
La campaña también sumó canciones interpretadas por artistas brasileños reconocidos. La música aportó un componente emocional y contribuyó a construir un mensaje que buscaba generar identificación entre el candidato y sus seguidores.
La combinación de movilización digital, participación de figuras populares y contenidos culturales permitió darle mayor dinamismo a la campaña. En la lectura de la corresponsal, esos recursos fueron parte de un cambio más amplio en la forma de comunicarse con el electorado.
La conexión con los votantes como desafío de gobierno
El cambio de estrategia no pasó inadvertido para el propio Lula, quien manifestó públicamente que quería mantener esa conexión con la gente. Para Gosman, esa continuidad será importante una vez iniciado el gobierno, porque el vínculo construido durante la campaña también puede servir para identificar demandas y orientar decisiones.
“Esa conexión es la que le va a dar las pistas de cómo gobernar”, afirmó la corresponsal.