La tensión política entre Argentina y Brasil abrió interrogantes sobre el futuro del Mercosur, aunque el intercambio comercial entre ambos países continúa siendo un eje central del bloque. En diálogo con Ronda de Corresponsales (RDC), por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, la corresponsal en Brasil Eleonora Gosman explicó que el principal riesgo no está actualmente en la actividad económica, sino en las consecuencias que podría tener la falta de coordinación entre los dos principales socios.
Gosman señaló que Brasil continúa siendo el principal socio comercial de Argentina y que el Mercosur sigue funcionando pese a las diferencias políticas. Sin embargo, advirtió que una prolongación del conflicto podría complicar futuras negociaciones internacionales y debilitar el peso geopolítico del bloque.
La tensión entre Argentina y Brasil y el futuro del Mercosur
La corresponsal explicó que el impacto de la situación bilateral debe observarse especialmente en perspectiva. “El impacto es realmente grande, pero más desde el punto de vista del futuro, de qué es lo que puede pasar con el MERCOSUR en el futuro”, sostuvo.
En el plano comercial, Brasil sigue siendo el principal socio comercial de Argentina, mientras que el bloque mantiene su funcionamiento. La dificultad aparece cuando las diferencias políticas comienzan a afectar la capacidad de los países para actuar de manera coordinada frente a terceros mercados.
En ese sentido, Gosman mencionó las negociaciones y acuerdos con India y Canadá como ejemplos de procesos que podrían enfrentar dificultades si la divergencia entre los principales socios se profundiza.
La periodista también planteó que una ruptura del funcionamiento institucional del bloque tendría consecuencias mayores. “En la medida en que vos te quedás sin colaboración entre los dos primeros países del MERCOSUR, que son Argentina y Brasil, geopolíticamente estás perdiendo fuerza”, afirmó.
El riesgo de negociar acuerdos por separado
Uno de los principales puntos de tensión aparece en la posibilidad de que los países busquen avanzar individualmente en determinadas negociaciones. Para Gosman, esto puede convertirse en un obstáculo cuando los acuerdos requieren una posición común del bloque.
La corresponsal puso como ejemplo el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Según explicó, existe preocupación entre los europeos por las diferencias entre Argentina y Brasil, aunque consideró que ambos países mantienen el interés en ratificar el entendimiento.
El problema, sostuvo, aparece en la implementación y en las negociaciones posteriores. “Lo que dicen los brasileños, y no es poco, es que vos tenés que negociar la letra chica”, señaló, especialmente en cuestiones vinculadas con el sector agrícola.
En ese escenario, Gosman planteó que una negociación individual podría hacer fracasar el proceso: “Si vos vas a negociar, si cada uno va a negociar por su cuenta, no va a dar resultado. Eso se cae, evidentemente”.
El Mercosur también tiene un peso geopolítico
Más allá de los acuerdos comerciales, la corresponsal remarcó que el Mercosur fue concebido también como una herramienta de posicionamiento regional. “El bloque del MERCOSUR no tenía solamente un sentido comercial, tenía un sentido geopolítico muy claro”, explicó.
Desde esa perspectiva, la relación entre Argentina y Brasil tiene un peso particular por el tamaño económico y político de ambos países dentro de la región. Una menor cooperación entre los dos principales socios reduce, según su análisis, la capacidad del bloque para negociar con otros actores internacionales.
Gosman recordó además que Brasil históricamente buscó ejercer una posición de liderazgo regional a partir de su peso económico y comercial. En ese marco, la relación bilateral continúa siendo determinante para la fortaleza externa del bloque.
La periodista destacó que el comercio entre Argentina y Brasil sigue siendo el más importante para ambos dentro del esquema regional. Al mismo tiempo, señaló una diferencia con el vínculo entre Argentina y Estados Unidos: el comercio con Estados Unidos resulta favorable para Argentina, mientras que con Brasil existe un déficit comercial.
Los antecedentes de Uruguay y las asimetrías dentro del bloque
Durante el análisis también surgieron los antecedentes de Uruguay y Paraguay, que en distintos momentos reclamaron mayor margen para negociar acuerdos comerciales por fuera del esquema común.
Uno de los casos mencionados fue el planteo realizado durante la presidencia de Tabaré Vázquez para avanzar en un acuerdo bilateral con Estados Unidos. En aquel momento, Néstor Kirchner y Lula da Silva plantearon que Uruguay podía avanzar sin abandonar el Mercosur.
Más recientemente, Uruguay también buscó avanzar hacia un acuerdo bilateral con China, aunque finalmente no pudo concretarlo bajo ese esquema sin modificar su relación con el bloque.
Estos antecedentes vuelven a poner en discusión las asimetrías dentro del Mercosur y la dificultad de alcanzar acuerdos entre sus integrantes. El bloque está compuesto por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, mientras que Bolivia se encuentra en proceso de incorporación definitiva.
La fortaleza comercial frente a la fragilidad política
Hacia el final del intercambio, Gosman diferenció la situación comercial de las dificultades políticas y geopolíticas que atraviesa el bloque. “La fragilidad que tiene el Mercosur, vuelvo a decir, es en términos políticos y geopolíticos, pero no en términos comerciales y económicos”, afirmó.
La relación entre Argentina y Brasil mantiene además una importancia concreta para sectores productivos, como la industria automotriz. Por eso, una eventual ruptura de los acuerdos tendría consecuencias directas sobre actividades que dependen de la integración entre ambos mercados.