El crecimiento de la minería, la energía y el litio genera expectativas por su capacidad para aumentar las exportaciones argentinas, pero también interrogantes sobre cuánto tiempo demandará ese proceso y cuál será su impacto sobre el empleo. En +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el analista de mercado Santiago Llull puso en duda que estos sectores puedan compensar rápidamente las dificultades que atraviesan otras actividades.
“Si hay 400.000 puestos de trabajo que se perdieron en todo el ámbito de la industria”, planteó Llull al cuestionar las expectativas depositadas en la minería. El analista señaló además que el litio generó alrededor de US$700 millones en seis meses, una cifra que consideró todavía limitada frente a las necesidades de divisas de la economía.
Los sectores motores de la economía argentina
Llull recordó que en distintos momentos surgieron actividades presentadas como futuros motores de crecimiento. “Cada vez nos dan una zanahoria diferente”, afirmó, y mencionó como antecedente las expectativas que había generado el desarrollo del hidrógeno verde.
Para el analista, el punto central es distinguir entre el potencial de largo plazo y los resultados concretos de corto plazo. La minería puede transformarse en una fuente relevante de exportaciones, pero sus proyectos requieren años de desarrollo antes de alcanzar plena producción.
La caída de las empresas exportadoras
Llull también señaló que Argentina pasó de contar con alrededor de 16.000 empresas exportadoras a unas 9.000, aunque Yanina Lojo aclaró que esa reducción responde a una tendencia iniciada hace varios años. “2013, o sea que transita a diferentes administraciones”, señaló la especialista.
La discusión permitió plantear un interrogante más amplio sobre la estructura exportadora argentina. El desafío no pasa únicamente por aumentar los dólares generados por grandes proyectos, sino también por conseguir que más compañías puedan incorporarse al comercio exterior.
Litio, China y la discusión geopolítica
Llull también puso el foco en la dependencia del mercado internacional para determinar el precio del litio. “Lo fija el que lo necesita”, sostuvo, al señalar el peso que tienen los principales compradores sobre la demanda global.
El debate derivó hacia la relación comercial de Argentina con China y Estados Unidos, en un escenario de creciente competencia entre ambas potencias. Lojo remarcó que los vínculos empresariales no necesariamente siguen los alineamientos políticos de los gobiernos y recordó la continuidad de acuerdos financieros con Beijing.
“Las empresas hacen negocios con todo el mundo, con aquel que les resulta”, afirmó la especialista. Además, señaló que la reciente renovación del swap demuestra que la relación económica con China continúa activa.
El desafío del derrame económico
La principal discusión quedó centrada en cuánto del crecimiento de la minería y la energía podrá trasladarse al resto de la economía. Llull puso el foco en la pérdida de empleo y empresas, mientras Lojo destacó que varios de esos problemas atraviesan distintas administraciones y responden a procesos de largo plazo.
El potencial exportador de los nuevos sectores no está en discusión, pero el verdadero desafío será transformar esos dólares en empleo, proveedores locales y una mayor cantidad de empresas exportadoras.