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RDEco: por qué creció la mora en Argentina

Especialistas analizaron en Ronda de Economistas (RDEco) el crecimiento de la mora y coincidieron en que el problema no puede explicarse por una sola causa: la caída del salario real, el otorgamiento de créditos y el desconocimiento financiero forman parte del mismo escenario.

Deudas familiares
Deudas familiares | Freepik

La morosidad se convirtió en una de las principales preocupaciones del sistema financiero argentino, en un contexto marcado por el deterioro de los ingresos y las dificultades de muchos hogares para afrontar sus compromisos. Durante un análisis sobre crédito y endeudamiento, distintos especialistas plantearon que el fenómeno también obliga a revisar cómo se otorgan los préstamos y cuánto conocen los usuarios sobre las condiciones que aceptan.

Guido Bambini, investigador del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), puso el foco principalmente sobre el poder adquisitivo. “Cuando uno cruza las curvas de ingreso real con morosidad, se encuentra con que la principal causa del aumento tan importante de la mora en estos últimos 20 meses es producto de un estancamiento, de una caída del salario real”, explicó.

“El principal problema es la caída del salario real”

Para Bambini, la educación financiera es necesaria y debería incorporarse desde los primeros niveles educativos, pero no alcanza para explicar el aumento reciente de las deudas impagas. El deterioro de los ingresos aparece, en su análisis, como el elemento central para comprender por qué cada vez más personas tienen dificultades para cumplir con sus obligaciones.

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Carolina Manucci, analista económica, coincidió en colocar la capacidad de pago de los hogares en el centro del problema. Señaló que una recuperación también dependerá de las negociaciones salariales y de la posibilidad de que las empresas mejoren ingresos en un escenario donde el consumo continúa condicionado.

Ricciardi: “Los bancos no han hecho bien su trabajo”

Mariano Ricciardi, de BDI Consultora, incorporó otro elemento y cuestionó los criterios utilizados por algunas entidades al momento de entregar financiamiento. “También hay un tema de los bancos que no han hecho bien su trabajo, hay un poco de negligencia de parte de dar crédito sin calificar bien el tomador”, sostuvo.

Para Ricciardi, no toda la responsabilidad puede recaer sobre quien toma el préstamo. Las entidades también deben determinar si una persona tendrá capacidad real de afrontar las cuotas antes de otorgarle nuevos créditos.

El especialista señaló además que cambió una conducta habitual de los argentinos frente al endeudamiento. “Hay mucha gente que estaba acostumbrada a sacar un crédito, al total se iba licuando”, explicó, al recordar que durante períodos de alta inflación el peso real de las cuotas podía disminuir con el tiempo.

Educación financiera y créditos digitales

Roberto Rojas, de la Fundación Blockchain Argentina, consideró que la educación financiera debería comenzar tanto en las familias como en las escuelas. “Debemos recuperar esa actividad de educación financiera dentro de las familias y en las escuelas en todos los niveles”, afirmó.

Rojas puso especial atención sobre las aplicaciones que permiten acceder rápidamente a préstamos y sobre los usuarios que aceptan condiciones sin comprender completamente tasas e intereses. “De desconocimiento y de las nuevas herramientas que las personas no conocen”, respondió al analizar parte del problema.

También señaló que existen 2,4 millones de personas con deudas inferiores a un salario mínimo, vital y móvil, un universo que, según su mirada, podría ser abordado mediante soluciones específicas. La comprensión del interés compuesto y del costo total del financiamiento aparece como una herramienta indispensable antes de asumir nuevas obligaciones.

Mucha mora pese a tener poco crédito

Según las cifras mencionadas durante el programa correspondientes a Felaban, Argentina registraba en marzo una morosidad cercana al 8% dentro del sector financiero privado, uno de los niveles más elevados de la región. Al mismo tiempo, el crédito representa alrededor del 13% del PBI, frente a un promedio latinoamericano cercano al 50%.

La combinación expone una paradoja: Argentina tiene elevados niveles de mora pese a contar con un mercado crediticio relativamente pequeño. Por eso, para los especialistas, la salida requiere trabajar simultáneamente sobre ingresos, evaluación de riesgos y educación financiera.

La conclusión del debate es que el problema excede la conducta individual del deudor. Si los salarios pierden capacidad de compra, las entidades prestan sin evaluar correctamente y los usuarios desconocen el verdadero costo de financiarse, la morosidad deja de ser un problema aislado y pasa a convertirse en una señal de fragilidad más amplia del sistema.