La propuesta de convertir a Canadá en el primer “miembro asociado” de la Unión Europea abrió un nuevo capítulo en las relaciones transatlánticas y provocó una dura reacción de Donald Trump. Ursula von der Leyen presentó la idea durante su discurso sobre el Estado de la Unión, mientras el primer ministro canadiense, Mark Carney, respaldó una relación más profunda con Europa, aunque el alcance jurídico y político de esa nueva figura todavía debe definirse.
Juan Luis Francia, corresponsal de +Perfil desde Francia, recordó que la relación económica entre las partes ya es estrecha. “Hay una relación estrecha con Canadá, hay un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Canadá. Esto lo que haría sería reforzar esa alianza”, explicó sobre un vínculo sostenido desde 2017 por el acuerdo CETA.
El efecto de la política comercial de Trump
Para Francia, la iniciativa europea debe leerse también como una consecuencia de las tensiones entre Washington y Ottawa. “Donald Trump, con su guerra comercial contra Canadá, está empujando a Canadá a los brazos de la Unión Europea”, sostuvo.
El periodista consideró que ese resultado posiblemente no estaba entre los objetivos buscados inicialmente por la Casa Blanca. “Seguramente no ha sido el objetivo del plan de Donald Trump, pero está reordenando todo lo que es la geopolítica internacional”, afirmó, y lo vinculó con una política que calificó como “muy agresiva en materia de aranceles, comercial y económica”.
La respuesta de Mark Carney
Francia destacó que Carney recibió favorablemente la propuesta presentada por Von der Leyen. Al citar al primer ministro canadiense, señaló: “El objetivo es convertir a Canadá en un país más soberano e independiente. Es más fácil asociarse con quienes comparten los mismos valores”.
El propio Carney afirmó ante el Parlamento Europeo que Canadá “welcomes this ambition” y propuso profundizar la cooperación en minerales críticos, defensa, inteligencia artificial, energía, pagos y comercio digital. Francia interpretó esa posición como una ratificación de “esta propuesta, este anuncio que hace la presidenta de la Comisión Europea”.
Trump amenazó con nuevos aranceles
La reacción estadounidense fue inmediata. Francia señaló que Trump “amenazó nuevamente, en este caso a la Unión Europea, con pesados aranceles”, después de considerar que el nuevo vínculo podría constituir un acto hostil.
Trump advirtió que podría imponer aranceles muy elevados o reducir el comercio con Europa si considera que el acuerdo tiene una intención contraria a Estados Unidos. Frente a esa postura, Francia citó al canciller francés Jean-Noël Barrot: “La soberanía es como las fronteras, como la democracia, no es negociable”.

Australia y Nueva Zelanda también aparecen en el horizonte
El posible nuevo esquema podría extenderse más allá de Canadá. Francia explicó que una asociación de este tipo “le daría verdaderamente un peso a la Unión Europea mucho mayor”, especialmente por los recursos energéticos, minerales y estratégicos canadienses.
La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, señaló además que Australia y Nueva Zelanda podrían explorar una relación semejante. Para Francia, el proceso forma parte de “uno de los efectos que está generando esta política muy agresiva en materia económica y comercial que desarrolla el Gobierno de Trump”.