El impacto de la inflación sobre la clase media, la caída del consumo y las dificultades que atraviesa la industria volvieron a quedar bajo análisis a partir de las perspectivas para 2027. El debate mostró las diferencias entre una economía que puede presentar determinados sectores en crecimiento y una industria que enfrenta menor demanda, costos elevados y dificultades para sostener el empleo.
En Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, el exsecretario de Finanzas Eduardo Setti, el tesorero de ADIMRA José Tamborenea y el exdirector del BCRA Guillermo Hang abordaron el escenario desde distintas perspectivas.
La inflación que enfrenta la clase media
Setti sostuvo que la evolución de los precios que enfrenta la clase media no necesariamente queda reflejada de manera completa en los principales índices de inflación. Según planteó, servicios como educación privada y medicina prepaga registran incrementos que impactan directamente sobre el presupuesto familiar.
"La inflación de la clase media es muy superior a lo que hoy se refleja", afirmó el ex funcionario. A su criterio, existen numerosos gastos cotidianos que presentan aumentos del orden del 10% al 15% y terminan reduciendo el ingreso disponible de los hogares.
Para Setti, este deterioro afecta especialmente a un sector que anteriormente tenía una mayor capacidad de consumo. En su análisis, la menor demanda también termina repercutiendo sobre las industrias nacionales.
Setti cuestionó el impacto sobre la industria nacional
El ex secretario de Finanzas reconoció que la industria argentina puede presentar dificultades de competitividad frente a otros países, pero consideró que el sector tiene un papel central en la generación de empleo.
Setti sostuvo que la discusión no debería concentrarse únicamente en conseguir productos más baratos para los consumidores. "Si nosotros no cuidamos los salarios y no cuidamos el empleo, no estamos cuidando al consumidor", afirmó.
En esa línea, cuestionó un esquema basado en un tipo de cambio atrasado y en el ingreso de productos del exterior. Según su planteo, la búsqueda de precios más bajos puede tener como contracara un debilitamiento del entramado productivo local.
Trabajador y consumidor son parte del mismo circuito
Tamborenea coincidió con Setti en que no se puede analizar al consumidor separado de la situación laboral. Para el empresario pyme, el salario es uno de los principales mecanismos mediante los cuales los trabajadores participan del circuito económico.
"El consumidor es por esencia el trabajador que gana salario", sostuvo el tesorero de ADIMRA. A partir de esa premisa, remarcó que la pérdida de empleo también reduce la cantidad de personas que pueden sostener el consumo interno.
Tamborenea mencionó como referencia una pérdida de 400 mil puestos de trabajo y el cierre de más de 30 mil pymes. Esos números, según su análisis, permiten dimensionar el impacto que tiene el deterioro del mercado laboral sobre el resto de la economía.
La industria metalúrgica funciona con menos del 40% de actividad
El empresario trasladó la discusión al funcionamiento cotidiano de las fábricas metalúrgicas. Según explicó, el sector atraviesa un nivel de actividad muy inferior a su capacidad instalada.
"Tenemos cuatro máquinas encendidas sobre diez máquinas", ejemplificó Tamborenea para describir el promedio de utilización. Aclaró que ese número esconde situaciones muy diferentes entre empresas: algunas funcionan con seis máquinas y otras apenas mantienen una o dos operativas.
El planteo apunta a mostrar que una recuperación del indicador general de actividad no necesariamente implica que todas las empresas estén atravesando el mismo escenario.
Por qué algunos sectores pueden trasladar costos y otros no
Tamborenea también se refirió a la diferencia entre industrias según el comportamiento de la demanda. En sectores donde el consumidor puede elegir entre distintas marcas o productos, existe una posibilidad mayor de modificar sus decisiones de compra.
El empresario utilizó el caso de los medicamentos para marcar una diferencia. Mientras una persona puede cambiar de marca en determinados productos, sostuvo que en el caso de un tratamiento específico la posibilidad de sustitución puede ser mucho menor.
En paralelo, Tamborenea señaló que la industria metalúrgica enfrenta dificultades para trasladar completamente sus costos a los precios. Según afirmó, la presión de la demanda obliga a las empresas a operar con niveles de actividad reducidos.
Servicios más caros y menor poder de compra
El aumento de los servicios también apareció como uno de los factores que modificaron el presupuesto de los hogares. El planteo inicial del conductor del programa apuntó a gastos como educación privada, salud, transporte y mantenimiento de vehículos.
Setti sostuvo que estos incrementos tienen un impacto particularmente fuerte sobre la clase media porque reducen el dinero disponible para otros consumos. El resultado, según su lectura, es una menor capacidad de la demanda para impulsar a las empresas nacionales.
Tamborenea agregó que el trabajador debe afrontar simultáneamente gastos de luz, gas, agua, transporte y educación, además de la alimentación y otros bienes. Desde su perspectiva, esos desembolsos determinan cuánto dinero queda efectivamente disponible para consumir productos fabricados localmente.
Los costos de las empresas
Guillermo Hang incorporó al debate una mirada centrada en la estructura de costos. El economista señaló que existen diferencias importantes entre los sectores y que para explicar la evolución de una actividad específica sería necesario realizar un análisis sectorial.
Entre los factores que identificó aparece el incremento de los costos vinculados con la energía. Hang señaló que ese aumento también puede repercutir sobre actividades industriales que utilizan esos insumos de manera intensiva.
Además, remarcó que los aumentos no se limitan a la energía. "En general, todos los servicios han subido para las empresas", afirmó, en referencia a gastos de agua, gas, electricidad y otros costos asociados al funcionamiento de las compañías.
El impacto sobre el empleo y la recaudación
Tamborenea planteó que el empleo tiene un efecto multiplicador sobre la actividad económica. Un trabajador que conserva su puesto utiliza su salario para pagar servicios, alimentos, educación y productos, generando ingresos para otras empresas.
Ese circuito también contribuye a la recaudación tributaria y, por esa vía, al financiamiento del Estado. En cambio, cuando una persona pierde su empleo, puede pasar a depender de asistencia pública y deja de generar el mismo nivel de consumo y recaudación.
"Si nos quedamos sin trabajadores nos quedamos sin consumidores", sintetizó Tamborenea al referirse a la relación entre empleo, consumo y producción.