El proyecto de Presupuesto 2027 comenzó a ser analizado en detalle luego de su presentación, con especial atención sobre las metas de inflación, crecimiento, recaudación y equilibrio fiscal. En ese marco, surgieron cuestionamientos sobre la capacidad de sostener las proyecciones oficiales y el margen disponible para continuar reduciendo el gasto.
En Ronda de Economistas, por +Perfil, el ex secretario de Finanzas de la Nación, Eduardo Setti y el ex director del BCRA, Guillermo Hang analizaron los principales supuestos del proyecto.
Las dudas sobre el equilibrio fiscal del Presupuesto 2027
Setti consideró que el proyecto presentado por el Gobierno mantiene la orientación económica vigente y cuestionó sus posibles efectos sobre la actividad productiva. A su entender, el esquema contempla un tipo de cambio que continúa en niveles que afectan la competitividad de la industria local.
En ese sentido, sostuvo que el escenario previsto podría prolongar las dificultades de distintos sectores productivos. "Veo un programa recesivo que va a continuar hacia el año que viene", afirmó durante el análisis.
Al mismo tiempo, Setti destacó que el proyecto contempla una suba del gasto social, aunque interpretó que el momento elegido para aumentar determinadas partidas está relacionado con el calendario electoral. Aclaró que no cuestiona la asistencia destinada a los sectores más postergados, sino el momento en que se producen esos incrementos.
Recaudación y sostenibilidad de las metas oficiales
Uno de los interrogantes centrales planteados durante el análisis fue si el aumento del gasto podrá ser compensado por una mayor recaudación. El proyecto contempla una evolución de los ingresos vinculada, entre otros factores, con la actividad económica y los derechos de exportación.
Para Setti, el cumplimiento de esas previsiones dependerá de que los ingresos efectivamente alcancen los niveles proyectados. "Hay que ver si esto después es sostenible en el tiempo", señaló al referirse a las metas fiscales.
El economista también puso en duda que la economía real y el consumo masivo tengan una mejora significativa durante el próximo año. Si bien planteó que las exportaciones podrían mantener un desempeño favorable, consideró difícil proyectar una expansión exponencial de esa fuente de ingresos.
El potencial de la energía para generar dólares
En paralelo, Setti destacó el proceso de transformación que podría atravesar el sector energético argentino durante los próximos años. Según su planteo, el desarrollo de infraestructura y la expansión de la producción podrían modificar el peso de la energía en las cuentas externas.
La expectativa está vinculada con que la energía deje de representar un costo para convertirse progresivamente en una fuente de generación de divisas. En ese escenario, el sector podría alcanzar una importancia comparable con la del campo como generador de dólares.
Setti ubicó ese potencial especialmente hacia el final de la década y aclaró que se trata de un proceso que requiere inversiones y obras para alcanzar esa escala.
Inflación: una baja que podría ser gradual
El proyecto de Presupuesto 2027 contempla una inflación del 21% para el próximo año. Hang consideró que la tendencia puede continuar siendo descendente, aunque planteó dificultades para perforar significativamente los niveles actuales.
Desde Suramericana Visión, señaló que observan una reducción gradual de la inflación, pero con pocos factores adicionales capaces de acelerar ese proceso. Entre los principales mecanismos utilizados mencionó el comportamiento del tipo de cambio y su impacto sobre el precio de las importaciones.
"Los niveles actuales no son fáciles de quebrar a la baja", sostuvo Hang, quien también señaló la importancia del comportamiento de los salarios como parte de la estrategia utilizada para contener la inflación.
Un Presupuesto 2027 con proyecciones optimistas
Hang cuestionó el grado de optimismo de algunas de las estimaciones incluidas en el proyecto. En particular, mencionó las previsiones de crecimiento, inflación e inversión como variables que podrían terminar mostrando diferencias respecto de los valores presupuestados.
El economista sostuvo que los presupuestos suelen construirse con supuestos favorables y que, en determinadas circunstancias, la inflación puede quedar subestimada en las proyecciones. "Es un presupuesto bastante optimista", resumió.
Por ese motivo, planteó que el proyecto no debería interpretarse necesariamente como una guía precisa de lo que ocurrirá durante 2027, sino como una expresión de los objetivos que el Gobierno espera alcanzar.
Menor margen para continuar con los recortes
Otro de los puntos centrales del análisis fue el margen disponible para profundizar la reducción del gasto público. Hang señaló que el superávit financiero y el superávit primario vienen reduciéndose en un contexto de menores ingresos.
A esto se suma que algunas partidas ya registraron fuertes ajustes. El economista mencionó la caída de la inversión pública y del gasto destinado a jubilaciones como ejemplos de áreas donde ya se aplicaron reducciones.
En consecuencia, el espacio para seguir recortando el gasto sería cada vez más limitado. "Cada vez van quedando menos sectores a los cuales cortarle los ingresos", planteó Hang.
El peso del gasto social en el Presupuesto
El gasto vinculado con jubilaciones, pensiones, programas sociales y otras prestaciones de la seguridad social representa una parte significativa del presupuesto nacional. Durante el intercambio se estimó que ese universo explica aproximadamente tres cuartas partes del gasto total.
Hang coincidió con esa caracterización y remarcó que se trata de partidas que ya fueron alcanzadas por el proceso de ajuste. Por eso, la continuidad de la estrategia de reducción del gasto plantea un desafío adicional.
"Hay que ver hasta dónde puede seguir esta estrategia de la motosierra", sostuvo el economista al referirse al margen disponible para nuevos recortes y a la evolución del gasto social durante 2027.