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MODO FONTEVECCHIA
Debate político

Andrés Gil Domínguez: “Eliminar las PASO es para sacarle a la oposición la herramienta para unificarse”

El constitucionalista analiza la posible eliminación o suspensión de las PASO en Argentina y sostiene que su eventual reforma o derogación responde más a una estrategia política que a una mejora institucional.

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PASO | Cedoc

La posible eliminación o suspensión de las PASO en Argentina reabre el debate sobre el sistema electoral, la ingeniería institucional y la competencia política en un contexto de reforma de las reglas de juego democráticas. Andrés Gil Domínguez sostuvo en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190): “Eliminar las PASO es para sacarle a la oposición la herramienta para unificarse”, al advertir sobre el impacto político de su eventual derogación en la organización de las fuerzas opositoras y la conformación de alianzas electorales.

El abogado, doctor y posdoctor en Derecho constitucional argentino, Andrés Gil Domínguez, es profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y en otras universidades del país, además de investigador y consultor en temas jurídicos. También se desempeña como director de AGD Consultora y ha participado en comisiones y debates públicos vinculados a reformas judiciales, la Constitución y el funcionamiento del Poder Judicial en Argentina.

—¿Llegó a escuchar el final del reportaje recién a la senadora de Salta, donde decía que la reforma electoral en su conjunto ya no veía posibilidades de que fuera aprobada, pero sí a una suspensión de las PASO y en ese caso, siendo solo una suspensión de las PASO, necesitarían simplemente la mayoría simple?

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—Sí, primero que estaba escuchando a la senadora, y si las PASO son optativas dejan de ser PASO, se transforman en internas abiertas de los partidos, pierde la naturaleza jurídica y política por la cual fueron creadas.

A mí me parece que tanto para la suspensión como para la eliminación, la Constitución es clara: se necesita la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara, porque implica, aun la suspensión, una modificación —aunque sea temporal— del régimen electoral vigente.

A mí me parece que, para una discusión seria sobre la eliminación y/o suspensión de las PASO, uno tiene que hacer una evaluación de si esta instancia de participación le generó beneficios o perjuicios al sistema democrático, sin tener en cuenta la necesidad política de un gobierno de turno.

Desde este punto de vista, a mí me parece que las PASO, como instancia de participación democrática, de igualar a todos los partidos políticos en la posibilidad de dirimir, si así lo desean, sus internas frente a la sociedad, de permitirle a la sociedad expresarse antes de que los candidatos estén definidos, ha sido, desde el punto de vista democrático, un aporte muy enriquecedor. Con lo cual, para derogarlo o suspenderlo, en lo que son las elecciones generales presidenciales, me parece que no son argumentos razonables los argumentos economicistas de “bueno, gastamos mucho”, o los argumentos de que la participación es nociva, de que votamos muchas veces.

A mí me parece que hasta acá las PASO han permitido participación, han permitido la conformación de alternativas electorales que pudieron llegar a la presidencia de la Nación, y que es una instancia de participación, y toda instancia de participación es bienvenida dentro de lo que es el fortalecimiento del sistema democrático.

—Encuentra alguna diferencia en la suspensión para las elecciones legislativas que para las presidenciales, o sea, ¿cobra otra dimensión cuando se trata de las presidenciales?

—A mí me parece que, para una eliminación o suspensión para las elecciones intermedias, encontraría mayor justificación, que no la veo para la eliminación de las PASO o la suspensión en una elección presidencial, en donde se juega el futuro del país por los próximos cuatro años en la conducción del mismo, y en donde la construcción de la Cámara de Diputados y de la Cámara de Senadores se vincula directamente con la elección del presidente y vicepresidente.

Desde ese punto de vista, quizás pudiese tener una mayor razonabilidad la eliminación de las PASO en las elecciones intermedias, pero no le encuentro una justificación razonable en lo que han sido y los resultados que han dado las PASO para la elección de presidente y vicepresidente.

—Usted marcaba recién una diferencia entre mayoría simple y mayoría absoluta. Mayoría simple de los miembros presentes y absoluta del total de los miembros. Cuando se hizo la suspensión de las PASO legislativas se adoptó este criterio, el de la mayoría total de los miembros, independientemente de los presentes.

—Mayoría total de los miembros, sí, porque ya sea que uno reforme o ya sea que uno suspenda, se reforma temporalmente. La Constitución exige una mayoría agravada porque los temas electorales tienen una determinada sensibilidad.

De hecho, es una de las materias prohibidas para que el Presidente pueda dictar un decreto de necesidad y urgencia. Primero, materia muy sensible, exige una mayoría agravada, y después hay un principio no escrito, pero muy presente, que es que estas reformas no pueden hacerse en los años electorales. Estas reformas deben hacerse en años no electorales, porque si no afecta lo que sería la seguridad jurídica en torno a las reglas de juego electorales.

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—De hecho están corriendo para hacerlo este año. Me parece que quizás lo que usted plantea sería lo correcto, que no fuera para el período en curso, no importa si fuera un año antes o dos años antes, sino para otro período en el que el oficialismo, quien modifica eso, tenga luego que competir.

—Sí, eso sería lo más razonable desde el punto de vista constitucional. Las reglas de juego no cambiarlas para beneficiar o perjudicar a quienes son los contendientes del próximo proceso electoral, sino pensarlo dentro de un campo de una ingeniería constitucional electoral más razonable y perdurable para otro proceso.

El problema en Argentina es que se ha manoseado mucho el tema de las reglas electorales, porque muchas veces se piensa en el corto plazo: “¿Cómo hago para ganar esta elección?”. Y sobre esa base se piensa en cambiar, modificar o reestructurar el sistema electoral. Y esto es nocivo para el funcionamiento del sistema democrático, porque cuanto mayor estabilidad tenga un sistema, mayor fortalecimiento esto va a producir en el funcionamiento del sistema democrático.

—En una entrevista anterior estuvimos hablando con Ernesto Sanz, a quien le preguntábamos si en realidad el jefe de Gabinete estaba siendo ministro del Interior, dado que su tarea era conseguir convencer a los gobernadores que le voten determinadas leyes, y que inmediatamente, al segundo día de haber asumido, su preocupación fue instalar el objetivo de que no haya PASO, convenciendo a los gobernadores.

Ernesto Sanz decía que él cree que en realidad para el gobierno eliminar las PASO es una administración del gobierno, porque el mayor problema que enfrenta el gobierno hoy es la discusión respecto a su sustentabilidad después del año próximo. Entonces, finalmente, que el jefe de Gabinete haga de ministro del Interior es porque en este momento es una condición fundamental de gobierno.

Me gustaría su reflexión respecto de que el primer objetivo del nuevo jefe de Gabinete haya sido la eliminación de las PASO y por qué ese rol de un jefe de Gabinete, que en lugar de estar ocupado por mejorar la gestión de gobierno, está preocupado por el sistema electoral del año próximo.

—En primer lugar, yo creo que Diego Santilli tiene un perfil que encuadra mucho más en un ministro del Interior que en un jefe de Gabinete, porque durante toda su carrera ha desarrollado una política de acuerdos y de negociaciones, más que de administración.

Y a mí me parece que es fundamental para este gobierno la eliminación de las PASO en términos de impedir que exista un conglomerado opositor que pueda contar con un instrumento electoral que le posibilite dirimir sus diferencias ante la sociedad para consolidar una alternativa potente ante la candidatura presidencial de Milei. Por eso el intento de eliminarlo, porque le quitaría a la oposición un instrumento para armar una suerte de cordón sanitario ante el gobierno de Milei, que de otra manera no lo tendría.

Sería muy difícil que las diferencias existentes entre un frente opositor pudieran dirimirse con mecanismos alternativos a lo que proponen las PASO, que es el mecanismo más idóneo. Me parece que contaría con una oposición diversa, pero unida detrás de una candidatura.

—Los atributos que ha demostrado Santilli a lo largo de su carrera política es ser un consensualista y no un administrador. Eso indica de alguna manera el objetivo del Presidente: la elección de una persona en ese sentido que está colocando la reelección como un tema de gobierno hoy, que modifica el presente la posibilidad de tener o no PASO.

—Sí. Igual la designación de Santilli no es una decisión planificada. No es que el Presidente y Karina Milei lo designaron porque fue parte de un proyecto elaborado donde buscaron la mejor pieza para hacerlo funcionar.

Es una necesidad frente al estropicio que causó la actuación de Adorni como jefe de Gabinete y todos los problemas penales y los costos políticos que estaba teniendo. Con lo cual, quizás esto sea más una decisión de coyuntura dentro de una estrategia global, donde se lo llama a Santilli para ser el conductor de esta estrategia.

—Interesante. Pero fíjese también que al mismo tiempo se repite que el que era ministro del Interior pasa a ser jefe de Gabinete, fue en su momento con Francos, sustituyendo al primer jefe de Gabinete. El nuevo vocero plantea que con Diego Santilli esperan ser menos confrontativos y poder tener una relación con los que piensan distinto más amigable. Pareciera ser que se vuelve a buscar lo que le falta al Presidente o lo que completaría al Presidente, que es esa capacidad consensualista y más amigable con los que piensan distinto.

—Sí, pero es posible cuando en un sistema presidencialista quien conduce el Poder Ejecutivo no tiene esta cualidad de negociar, de entender la dignidad democrática respetando al otro, que quienes ejercen cargos de los cuales depende la decisión del Presidente lo puedan concretar. Podrán tener intenciones, podrán entrar en ciertas negociaciones, pero al momento de cerrar el consenso va a primar siempre la ira presidencial. Es una cuestión de naturaleza. Eso es muy difícil.

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Lo interesante es ver cómo un consensualista como Santilli se maneja frente a los eventuales ataques de ira disruptivos y confrontativos que tiene el Presidente. Eso va a ser un lindo ensayo para observar.

—Muy interesante y muy aguda su visión, en el sentido de que busca aquello que carece, pero finalmente es irreemplazable si uno no lo tiene, ¿no? Esa es la paradoja a la que nos enfrentamos acá, que lo mismo le pasó en su momento al anterior jefe de Gabinete consensualista.

MV