La reciente transición política en Hungría, luego del ascenso de Péter Magyar, marca el fin de 16 años de hegemonía de Viktor Orbán y el inicio de un nuevo ciclo centrado en la anticorrupción, una mayor integración con la Unión Europea y la restauración de instituciones independientes. A su vez, la politóloga Antonela Marty advierte en Modo Fontevecchia, por Net TV, que este cambio debilita la red global de la nueva derecha y golpea a referentes como Donald Trump, Marine Le Pen, Santiago Abascal y Javier Milei: “La derrota de Orbán golpea a Trump, Le Pen, Abascal y Milei”.
La politóloga, escritora y conferencista argentina, Antonella Marty es analista de temas políticos y sociales, con foco en la defensa de las libertades individuales, el liberalismo y el debate sobre las nuevas derechas en el mundo. Se desempeñó en think tanks vinculados al liberalismo y ahora colabora habitualmente con medios.
¿Péter Magyar, el electo nuevo jefe de Estado de Hungría, finalmente de los 16 años de Orbán estuvo 12 con él, representa un cambio que estamos sobreinterpretando desde el punto de vista de la ideología —en lo que podríamos representar como derecha, si se me permite el término— o se trata en realidad de un cambio proeuropeo, pero no ideológico, en cuanto a lo que pudieran representar los valores de la derecha?
Efectivamente, hay un cambio clave a partir de estas elecciones del día de ayer con la llegada de de Magyar. Hungría pasa al inicio de una nueva etapa, donde este personaje, este político, como bien se mencionaba, llega como un discípulo en su momento de Orbán, con quien se convierte en un disidente de su política frente a casos de corrupción.
Uno de sus lemas fue la propuesta de combatir la corrupción, mejorar servicios públicos y también específicamente reinsertar al país en el eje, en lo que se conoce como el eje occidental, acercándolo a la Unión Europea y a la OTAN, y tomando distancia de Rusia, que en verdad esta cercanía entre Rusia y Hungría fue clave durante estos 16 años de Viktor Orbán en la política, haciendo que Putin sea este “caballo de Troya” dentro de la Unión Europea.
Y aunque sí ahora mantiene un perfil conservador Magyar, el que acaba de ganar estas elecciones, incluidas estas posturas restrictivas respecto de la inmigración o cuestiones como la comunidad LGBT a la que se ha atacado permanentemente en Hungría, el enfoque tal vez va a estar en este cambio de alianzas en términos geopolíticos.
¿Qué particularidad tiene Hungría y qué particularidad tenía Orbán para lograr que fuera pro Putin y pro Trump?
Sí. Efectivamente lo que Viktor Orbán hacía era hablar en nombre de este modelo que él edificó, al que tituló la “democracia iliberal”. Una vez que llega al poder, Viktor Orbán implementa una de sus principales estrategias, que es reducir la cantidad de bancas en el Parlamento. Esto le da mucho poder y le permite sostenerse en el tiempo estos largos 16 años, con mayoría parlamentaria, avanzando sobre la calidad institucional.
Reforma la Constitución, la modifica a su gusto, creando una dinámica de debilitamiento del Estado de derecho y diseñando un sistema electoral muy favorable para los intereses de Fidesz, su partido político.
Sumado a eso, el sistema judicial también fue afectado, muy manipulado y controlado. Impulsó leyes para crear tribunales bajo su propio régimen, y avanzó además sobre la ley de medios de comunicación, otro rasgo típico de esta nueva derecha: el ataque activo a los medios de comunicación y la deslegitimación de cualquiera que no piense como ellos, en nombre de la batalla cultural. La defensa de estos valores de Occidente, que yo siempre digo que son los valores de ese Occidente medieval o previo a la Ilustración. Ese es el Occidente que le gusta defender a los líderes de esta nueva ola: desde Trump hasta Putin, Milei, Abascal o Kast, todos articulados en torno a esta narrativa.
¿Están sobreestimando, diciendo los europeos de que esto es un cambio copernicano? ¿O es parte de la indefensión en la que están, donde cualquier síntoma aparece como algo maravilloso?
Esto es un cambio claro para Europa, principalmente porque durante mucho tiempo Orbán representó una piedra en el zapato en la política exterior europea. Va a haber una relación mucho más cercana y cordial con Bruselas.
Y lo que también es necesario remarcar es que la derrota de Orbán impacta a nivel global, porque debilita la red de alianzas de esta nueva derecha, golpeando un modelo que inspiró a figuras como Trump, Le Pen o Abascal. Orbán coqueteó durante años con el lema de “volver a ser el país grande otra vez”, luego retomado por Donald Trump en Estados Unidos. Esa influencia trascendió fronteras, con visitas recurrentes a Budapest de referentes internacionales, desde la CPAC, la convención republicana MAGA, donde Orbán fue uno de los oradores principales.
También hubo versiones de estos encuentros en Argentina, articulando una narrativa común basada en la batalla cultural, que funciona como una cruzada moral. Todo esto representa un golpe a esa red de alianzas que se fue construyendo.
Para Milei y para las derechas, inclusive para el propio Trump, ¿significa algo esta caída? ¿Es una especie de primera ficha de una serie de caídas en dominó o no?
Sí, es un golpe duro para esta alianza de las nuevas derechas, porque Hungría se convirtió en un laboratorio central de estos proyectos, un espacio de aprendizaje de la democracia iliberal.
Ese esquema comienza a debilitar la arquitectura global de esta red, aunque estas derechas siguen teniendo fuerza a partir del control de la narrativa, la política de la crueldad, el llamado “derecho a ofender” y una fuerte utilización de la religión como herramienta política.
Se instala allí una idea de pureza moral y superioridad, tanto estética como cultural, que también aparece en discursos como los de Javier Milei. Esa lógica se articula con una visión de orden social basada en el hombre fuerte, la masculinidad y la reconfiguración del rol de la mujer, junto con el rechazo a avances sociales que consideran decadencia.
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Se trata de un golpe relevante, aunque aún queda por ver cómo evoluciona esta nueva derecha y qué ocurre en el escenario internacional, especialmente en Estados Unidos.
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