Bartolomé Abdala, presidente provisional del Senado, se manifestó a favor de la Ley Penal Juvenil y afirmó que “las víctimas merecen justicia más allá de la edad de quienes cometen el crimen”. Tras las victorias oficialistas en el Congreso esta semana, el dirigente libertario aseguró en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), que el partido buscará mantener la mayoría en la Cámara alta para aprobar las reformas "necesarias para la transformación de la Argentina"
Bartolomé Abdala es contador público y político. Inició su carrera en el peronismo de San Luis, Compromiso Federal, y fue ministro de Turismo del gobernador Alberto Rodríguez Saá entre 2008 y 2009. Posteriormente fundó y presidió el partido Propuesta Republicana en su provincia, llegando a ser diputado provincial por ese espacio. Actualmente se desempeña como presidente provisional del Senado de la Nación. Representa a la provincia de San Luis por el partido La Libertad Avanza.
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Más allá de los puntos específicos de la ley de reforma laboral y la baja de la edad de imputabilidad, estamos viendo un proceso político distinto de La Libertad Avanza, en el cual están pudiendo imponer desde lo legislativo, y no desde los decretos. Quiero escuchar tu reflexión del momento político del Gobierno.
La elección del 26 de octubre fue una posibilidad cierta de una nueva conformación de la Cámara. Esto nos posiciona frente a lo que es la asunción de los distintos diputados y senadores el día de diciembre, en virtud de estas extraordinarias que se están trabajando con el optimismo de poder llevar adelante algunas de las transformaciones o algunos de los temas que nosotros en campaña intentábamos trasladar a favor de la ciudadanía.
Es muy triste hablar de la Ley Penal Juvenil, de sancionar chicos, pero lamentablemente no podemos dejar de mirar que las víctimas merecen justicia más allá de la edad de quienes cometen el crímen. En eso hay que ser lo suficientemente inteligentes y tener la previsibilidad también de poder reinsertar a estos menores que cometen delitos atroces y que dejan a familias con mucho dolor. Y creo que desde ese punto de vista la responsabilidad de los legisladores tiene que estar a la altura, más allá de que sería muy lindo no tener que tratar esto y que los niños estén jugando en sus hogares. Y lamentablemente sabemos que por decisión de ellos, porque son inculcados por mayores, terminan cometiendo crímenes atroces y, bueno, la ley tiene que amparar a la gente de bien también.
Yendo un poco a la dinámica en el Senado, tenemos un par de variables que son distintas a lo que venía sucediendo antes, y también una especie de presencia renovada con Patricia Bullrich ahí en el recinto, ¿no?
Por cierto que la participación de ella en el Senado le ha dado una representatividad. Además, no es lo mismo 20 que seis. Desde ese punto de vista la relación con los bloques dialoguistas se ha mejorado y entiendo que todo esto nos permite mirar con optimismo la media sanción acerca de la ley de modernidad laboral y lo que resta todavía en extraordinarias en febrero.
Más allá de febrero, creo que tenemos por delante un año que va a ser de mucho trabajo y de mucha dinámica. Si bien las mayorías son circunstanciales según los proyectos que se traten, creo y entiendo que nuestra responsabilidad como oficialismo es que mantengamos este número que está por arriba de los 37, que es el número mágico para poder sancionar las leyes, y que lo podamos trasladar en todas nuestras perspectivas, que estamos convencidos de que son necesarias para la transformación de la Argentina.
En la primera mitad del mandato de Javier Milei hubo quizás una etapa en la cual primó el pragmatismo y hubo negociaciones políticas que lo llevaron a pasar leyes en el Congreso, y una segunda, un poco menos dialoguista, donde se rompieron quizás algunos de esos puentes y se le complicó la situación al Presidente. Parece que ahora, luego de las elecciones y con los cambios que hubo en el gabinete y en los equipos, se vuelve a una estrategia de mayor pragmatismo. ¿Esto es así?
La lectura que das está dentro de lo que sucedió. Lo que tenemos que ver también es que el primer año fue un año de trabajo, de concientización, que el Senado acompañó el voto del pueblo en el 2023. Y el segundo año fue un año electoral, donde hubo elecciones en todas las provincias de la Argentina, en algunos lugares se jugaban gobernaciones, en otros no. La política en la Argentina siempre participa y creo que sucedió algo de eso. Pero, independientemente de eso, el primer y el segundo año fueron años positivos, en virtud de todo lo que se pudo sancionar y, sobre todo, de todas las desregulaciones que se pudieron sacar a favor del sector privado, a favor de los ciudadanos de bien. Todo esto también se hizo en el marco de la legalidad.
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Sobre la reforma laboral, había todo un capítulo impositivo que tenía un impacto bastante fuerte sobre las provincias, pero inclusive sobre la capacidad de Nación, que luego quedó afuera. ¿Cómo fue el detrás de escena de ese capítulo?
Nosotros estamos convencidos de que la Argentina tiene que bajar impuestos. No puede ser que un producto regional que tiene cargas municipales a través de las tasas, impuestos provinciales y todos esos impuestos que van haciendo parte del costo del producto cuando vos lo exportás. En el mundo las cosas valen lo que valen, y terminás exportando impuestos provinciales y municipales. Creo que la Argentina se merece una reforma tributaria que comprenda todo esto y un nuevo marco de la coparticipación federal que, si bien se sancionó en el 94 en la Constitución, nunca más se juntaron las provincias y quedó pendiente ese apéndice de cuál es la coparticipación federal que debería regular para adelante.
Estamos trabajando con una coparticipación que nuestro gobierno respeta a rajatabla porque todos los días, de los impuestos que se recaudan, que son coparticipables, el goteo es automático. Yo soy de la provincia de San Luis, y recuerdo que en el gobierno de Cristina Kirchner y de Alberto Fernández tuvimos que hacer juicios las provincias de Santa Fe, Córdoba y San Luis porque nos habían negado la posibilidad de obtener un derecho que era legal en una coparticipación. Entonces, me parece que desde ese punto de vista nuestro gobierno está cumpliendo cabalmente con lo que dicen las leyes.
La trifecta de reformas que se viene planteando el Gobierno, que también tiene que ver con lo acordado con el Fondo Monetario Internacional, eran la laboral, la previsional y la tributaria, de las cuales la laboral quizás era una de las que parecía más difícil y menos urgente, pero finalmente fue la que fue posible. Ahora, la tributaria, que pareciera ser una de las más importantes, ¿es algo que imaginan este año?
En la tributaria tenemos que hablar y acordar con todas las provincias, con los gobernadores, con los intendentes. En la Argentina hay autonomías municipales hasta para fijar la fecha electoral de cada municipio. Entonces, no podemos tomar decisiones arbitrarias. Creo que todo eso tiene que ser en el marco del consenso, del acuerdo, y por eso creo que es importante el diálogo, pero también que todos tengamos sensatez a la hora de fijar nuevos tributos para que la Argentina, en sus distintos artículos regionales, sea realmente mirada y realmente apetecible para el mundo. Nosotros tenemos que exportar más y para eso necesariamente tenemos que bajar el costo argentino.
Pensando en la situación socioeconómica, estamos frente a una recuperación heterogénea, donde ciertos sectores están siendo muy pujantes, por lo general más asociados al extractivismo, y los sectores quizás más trabajo-intensivos, como pueden ser los manufactureros, la industria y también los servicios, en fuertes situaciones recesivas. ¿Cómo entendés que pueden lograr que haya un cambio en la situación económica de la mayoría de la gente yendo hacia adelante?
La única manera en que cada argentino va a crecer es a través del trabajo, y el trabajo y el crecimiento de la economía tienen efectos multicausales. Dependés de que llueva, de que no caiga granizo en zonas agrícolas más productivas, de bajar la inflación, de que surja el crédito, de reactivar la construcción, pero también de una modernidad laboral que te permita enfrentar los distintos desafíos que tienen hoy los jóvenes y los inversores para insertarnos en la modernidad que tiene el mundo.
Esta ley que ahora pudimos sacarle media sanción tiene más de 50 años. Es una ley de los televisores en blanco y negro, y sin embargo en ese momento teníamos 6 millones de trabajadores formales, con menos habitantes. Hoy, con más del doble de habitantes, seguimos teniendo la misma cantidad de trabajadores formales: 6 millones. Indudablemente lo que nosotros intentamos es brindar la posibilidad de romper la resistencia que tiene muchas veces el empresariado o la PyME de formalizar a la gente, y creo que desde ese punto de vista es nuestro compromiso y nuestra responsabilidad.
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