La senadora Carolina Moisés, recientemente designada vicepresidenta provisional del Senado, afirmó que para grandes sectores de la sociedad, como las nuevas generaciones, “el peronismo es parte del pasado, es algo que ya pasó”. Y atribuyó esta actualidad del partido con “minorías históricas en todos los ámbitos” a Cristina Fernández y a La Cámpora, a la que calificó como “lo peor que le sucedió al peronismo”. La dirigente de Jujuy, que preside el bloque Convicción Federal, dijo en Modo Fontevecchia -por Net TV y Radio Perfil (AM 1190- que la agrupación que dirige Máximo Kirchner es “una secta de pensamiento único”.
Moisés rompió días atrás con el interbloque de Unión por la Patria para presidir el bloque Convicción Federal, integrado también por los senadores Guillermo Andrada y Sandra Mendoza. “Que hoy sea vicepresidenta provisional del Senado tiene que ver con que el peronismo en todas sus versiones había decidido no ocupar los espacios de poder. Ante ese vacío que se generó por una posición no solamente dogmática, sino hasta caprichosa, de negar la realidad, perdimos los votos y la mayoría en el Senado”, argumentó.
Sobre el rol que debería tener el peronismo, Moisés declaró: “Queremos recuperar la representatividad con la sociedad, volver a ser competitivos como siempre lo fuimos en las provincias y a nivel nacional. Queremos volver a hacer ese movimiento de vanguardia que siempre abrigó la diferencia dentro de los distintos sectores de la Argentina”.
“El peronismo tuvo siempre esa capacidad de contener esa diversidad, interpretarla y después sintetizarla en una propuesta programática. Por eso seguimos vigentes. Creo en un peronismo competitivo”. Y se preguntó: “¿En qué punto hemos perdido ese vínculo con esa sociedad? ¿Por qué no logramos interpretar a las nuevas generaciones?”.
Moisés reconoció que las peleas internas dentro del partido “claramente el kirchnerismo es parte del problema”. “Lo que yo digo –siguió- es que tampoco se le puede echar toda la culpa a Cristina (Kirchner), porque sería bastante irresponsable decir ‘la culpa es de ella y listo’. ¿Qué hacemos cuando tenemos gobernadores, tenemos intendentes, tenemos concejales, tenemos cuadros políticos muy buenos dentro del peronismo para reconstruir? Estaría buenísimo que seamos capaces de construir el peronismo no kirchnerista”.
—¿Ve una oportunidad de reconstruirse para el peronismo más que una amenaza, o conjuntamente con la amenaza, y que le pueda ganar a Milei en 2027?
Ojalá lleguemos al 2027. Creo que hay que marcar una estrategia en varios planos.

—¿Por qué “ojalá lleguemos al 2027”?
—Yo trato de ser realista. El peronismo hoy llegó a su mínimo histórico en todos los ámbitos. Solíamos tener veinte y pico de gobernadores. Si no somos capaces de comprender nuestra debilidad, nunca la vamos a transformar en fortaleza.
La senadora también criticó la “inacción permanente, esta parálisis a la que nos obliga parte del peronismo o parte del kirchnerismo”. Y explicó cómo está hoy la correlación de fuerzas: “Si lo comparás con los gobernadores, 23 sobre 24 a 6 que hay hoy. Si lo comparás con los senadores, de la mayoría histórica, los dos tercios históricos, a 25. Si lo comparás con los diputados nacionales, están al borde del quiebre también en el bloque porque las tensiones son enormes. Nos quejamos porque nos faltan bancas, nos quejamos porque no tenemos el quórum. Ahora, ¿por qué faltan? Porque en el 25 tuvimos una errónea estrategia electoral y porque en el 23 perdimos el poder. Nos ganó Milei, pero la verdad es que perdimos nosotros”.
—Dice que el kirchnerismo rompió el termómetro con el que mide su relación con la realidad. Vive en una especie de cápsula del pasado y cree que sigue siendo aquello que fue cuando la Argentina cambió a lo largo de los últimos veinte años. ¿Ese es el diagnóstico?
—Sí. Lamentablemente, para grandes sectores de la sociedad, como las nuevas generaciones, el peronismo es algo bueno del pasado, es algo que pasó, que les pasó a sus abuelos, que su padre pudo tener trabajo, que su madre pudo tener su casa. Me gustaría pensar que el peronismo va a ser algo bueno que va a suceder en el futuro. Pero para mirar el futuro tenemos que tener un buen diagnóstico de nuestro presente, no negar nuestras diferencias y dejar de expulsar gente.
Consultada sobre los gobernadores peronistas, afirmó: “Se los critica y se los cuestiona y se los trata de traidores. Es muy fácil desde la tribuna, desde el no gobierno. Mirá qué casualidad: ningún kirchnerista gobierna una provincia. No hay nadie de La Cámpora que gobierne, salvo dos o tres municipios de acá del AMBA”. A futuro, la senadora proyectó que el peronismo debería construir una narrativa que esté anclada en las expectativas de la sociedad para que “vuelva a creer en nosotros”. Y señaló que “la narrativa hoy es del fracaso, es del pasado”. “Vos escuchás y decís: ‘Hicimos tal cosa’. Bueno, ¿y qué vas a hacer en el futuro?”
“En la construcción de un pensamiento colectivo tenemos primero que sacarnos la etiqueta: o volvemos a ser peronismo, o el peronismo va a dejar de existir. El kirchnerismo fue una gran construcción de liderazgo que empezó con Néstor (Kirchner), que realmente transformó la forma de hacer política. Entonces, ¿de qué kirchnerismo estamos hablando? ¿Del kirchnerismo de Néstor, que fue capaz de construir la transversalidad, que fue capaz de abrigar a todos esos gobernadores que venían huérfanos después del 2001, que fue capaz de contener incluso al radicalismo y de convencer a (Raúl) Alfonsín? Tuvimos un vicepresidente radical por decisión de Néstor. Entonces, ¿de qué kirchnerismo estamos hablando? ¿De ese o del kirchnerismo sectario, de pensamiento único, que se maneja en obediencia?
—Separemos a Néstor Kirchner de Cristina Kirchner y digamos que lo que queda hoy se parece a la representación de Cristina Kirchner. En ese sentido, ¿a Kicillof lo coloca fuera de esa representación?
—El nuevo peronismo se tiene que construir con el poskirchnerismo. Esto no significa negar que el kirchnerismo existió, que formamos parte, que en muchos casos nos sentimos orgullosos, que se ha transformado gran parte del país. Ahora, me niego a que el peronismo termine siendo una secta de pensamiento único donde nadie puede pensar distinto y es obediencia o traición. Esa no es la lógica kirchnerista, esa es una lógica de La Cámpora, y La Cámpora es lo peor que le sucedió al peronismo y extorsiona a Kicillof.
—¿Cristina se convierte en algo testimonial, como en algún momento Lilita Carrió?
—Creo que está en ese punto. El problema es que choca con la naturaleza del peronismo, que es el pragmatismo atravesado por una doctrina.
—O sea, un partido del poder, no un partido de lo que debiera ser.
—Si algo caracterizó al peronismo es esa ambición de poder y construcción de una identidad. Siempre se dice: “Al peronismo se lo siente y no se lo entiende”. Mucha gente dice que el antiperonismo también se construye porque no comprende nuestra lógica. Ahora, es un partido de masas que ha dejado de representar a las masas. ¿Qué hace el peronismo? Acusa con el dedo a algunos gobernadores, abriga a otros, cuestiona y chantajea y extorsiona a otros como Kicillof, porque no vamos a decir que La Cámpora no extorsiona a Kicillof.
—¿Podríamos decir que el problema del kirchnerismo cristinista, o La Cámpora, es que elige el testimonio al poder y que en lugar de hablarle al futuro le está hablando a la historia?
—Exactamente. Como saben el kirchnerismo más puro y La Cámpora que no van a volver a tener poder por sí mismos, prefieren destruir al peronismo que sí puede reconstruirse como alternativa ante la sociedad. Si La Cámpora se corriera en sus caprichos, probablemente hubiéramos ganado más gobernaciones, tendríamos más senadores y tendríamos más diputados nacionales. Por eso yo digo que parte del problema es Cristina y La Cámpora, y parte del problema es también qué hacemos todo el resto de los dirigentes, que somos mucho más que Cristina y La Cámpora.