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MODO FONTEVECCHIA
FENÓMENO SOCIAL ARGENTINO

Cómo el aguante a la Selección se emparenta con el funeral al Indio Solari

La antropóloga Verónica Moreira sostiene que la multitudinaria despedida al artista compartió rasgos con la cultura futbolera argentina, especialmente en la idea de “poner el cuerpo” y expresar la pertenencia colectiva.

Indio Solari
Indio Solari | CEDOC

El fútbol ocupa un lugar central en la vida social argentina, donde los grandes acontecimientos deportivos y las manifestaciones masivas de la cultura popular, como la despedida al Indio Solari, funcionan como espacios de encuentro, pertenencia y expresión colectiva. Según la entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), la antropóloga Verónica Moreira sostiene que la cultura del "aguante" conecta fenómenos como el apoyo a la Selección y el fervor por el músico, ya que en ambos casos se manifiestan formas de compromiso, identidad y participación que trascienden el espectáculo.

La antropóloga y doctora en Ciencias Sociales argentina, especializada en estudios sobre deporte, fútbol, género, cultura popular y política, Verónica Moreira, es investigadora independiente del CONICET y desarrolla su trabajo académico en el Instituto de Investigaciones Gino Germani. Se graduó como licenciada en Ciencias Antropológicas en la Universidad de Buenos Aires, obtuvo una maestría en Antropología Social y posteriormente un doctorado en Ciencias Sociales. También se desempeña como docente universitaria y dirige investigaciones.

No podría haber día más adecuado para hacernos la pregunta: ¿Qué función social cumple el Mundial en la Argentina? ¿Cierra la grieta por un tiempo? ¿Trae alegría? ¿Produce efectos políticos balsámicos y también negativos, como que pueda llegar a utilizarse para dar a conocer medidas impopulares, como puede ser la declaración jurada de Adorni?

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Yo creo que, en primer lugar, este evento masivo y popular permite la reunión colectiva. Por un lado está esta dimensión de juntarnos y convivir entre familiares, amigos y colegas; está la dimensión festiva. A mi entender, no suspende en su totalidad los conflictos políticos, económicos y sociales que atraviesa el país en la actualidad.

Depende mucho también de instituciones como los medios de comunicación continuar instalando los temas que nos preocupan actualmente, y de quienes pertenecemos al sector académico y universitario poder problematizarlos. No creo que eso se suspenda. Lo que ocurre es que nos encontramos en un momento muy particular, que es el de la reunión y el de la fiesta. Son dos situaciones sumamente importantes, pero una no sustituye a la otra.

Usted utiliza la expresión "dimensión festiva". Yo viví varios años en Brasil y allí también se utilizaba para decir que el año comienza después del carnaval. Aunque las clases empiezan antes, el año verdaderamente arranca después del carnaval. Podríamos decir que históricamente es la dimensión festiva más generalizada: suspende durante un tiempo corto e incluso invierte los órdenes sociales. ¿Qué otras dimensiones festivas muestra la historia y qué comparación puede hacerse con la del Mundial, que ahora dura cada vez más tiempo? ¿Hay un punto en el cual la festividad es directamente proporcional a la brevedad? En la medida en que se expande, diríamos que la presión es inversamente proporcional al espacio, como diría Pascal?

Yo no establecería una relación tan directa con el carnaval en Brasil. Allí son algunos días de mucha intensidad, donde efectivamente se suspenden ciertas dinámicas, como diría el antropólogo Roberto DaMatta, que trabajó estas cuestiones.

En el caso de la Argentina y pensando en el Mundial, sí hay por momentos una suspensión del tiempo, porque estamos todos conectados para ver qué sucede con el acontecimiento deportivo. Después hacemos la previa y el postpartido, pero creo que ese festejo o ese momento de reunión está atravesado por nuestra propia coyuntura.

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Si existe en la Argentina algún evento popular y festivo similar a lo que sucede en Brasil, podrían ser algunos carnavales de otras regiones, no necesariamente de la Ciudad de Buenos Aires. Pienso en provincias como Jujuy o Salta, donde el carnaval tiene esta dimensión de suspensión. Pero no creo que ocurra lo mismo con el Mundial. Sí atraviesa nuestras emociones. Justamente, antes de la entrevista pensaba qué es lo que nos distingue como país respecto de otros.

¿En otros países se vive esa dimensión festiva? ¿En cuáles se vive de manera similar a la Argentina y en cuáles no?

Brasil es uno de los países donde encontramos muchas continuidades. Cuando hablo de esta dimensión festiva me refiero a toda esa pasión que colocamos en cada partido.

La distinción, para mí, aparece en estas hinchadas o en los hinchas que viajan y participan de un evento que hoy es cada vez más excluyente porque los costos son muy altos. Actualmente, el valor de los ingresos prácticamente se duplica respecto del último Mundial.

Hay una cuestión que considero el capital del hincha argentino: demuestra pasión, canta durante todo el partido. Hay una marca de identidad muy fuerte que incluso los brasileños reconocen. Yo viajo bastante por cuestiones de trabajo y para participar de congresos, y ellos mismos hacen esta distinción. Señalan que la calidad del hincha argentino tiene que ver con ser pasional y demostrarlo antes, durante y después de cada partido.

Aprovechando su condición de antropóloga y analista de fenómenos populares, quiero cambiar de tema y salir del Mundial. ¿Qué significa, a su juicio? ¿Qué refleja? ¿Qué síntoma evidencia el caso del millón de personas que fueron al funeral del Indio Solari y la forma que tuvieron de expresar el dolor?

Creo que también tiene algo de futbolístico. Esto de poner el cuerpo durante muchas horas para despedir a un ídolo popular de la música de nuestro país, con sus banderas, insignias y ropa referida tanto a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota como al Indio.

Ahí se expresa este tipo de comunicación que tenemos aquí, tanto en el fútbol como en una despedida, en el rock o en la música en general: demostrar las emociones de una manera muy fuerte y marcada.

Tomar la calle —lo dije antes en portugués: tomar la rua— también es una característica muy propia de la música popular y del fútbol.

Usa la expresión "poner el cuerpo". Ser hincha implica una entrega al otro. ¿Qué significa ser hincha, poner el cuerpo, bancársela? Esa figura asociada a bancar los trapos, a realizar un esfuerzo por el otro. ¿Qué significa eso?

Aquí usamos una palabra que seguro conocés: el aguante. Refiere justamente a esto. Hay una entrega porque existe un amor incondicional. Es lo que dicen los y las hinchas de los diferentes clubes de fútbol.

Hay un lazo incondicional que se demuestra asistiendo a los partidos, alentando todo el tiempo, pese a las condiciones climáticas, sorteando dificultades económicas o faltando a reuniones familiares importantes. Son relatos que aparecen constantemente entre los hinchas.

Sí hay una entrega. También existe cierta reciprocidad porque se esperan determinados resultados del equipo. Pero, más allá de los resultados, hay algo que perdura. Los hinchas suelen decir que pueden cambiar muchas cosas en la vida, incluso de pareja, pero no van a cambiar esta identidad futbolística que se construye desde temprana edad.

Y esa cultura del aguante, cuando usted la compara con sus experiencias en Brasil, ¿existe de la misma manera o es una característica que define especialmente a los argentinos?

Yo creo que nos define. De hecho, en Brasil no existe una categoría equivalente. Y se manifiesta tanto en un estadio de fútbol como cuando hay que defender ciertos derechos adquiridos, por ejemplo, la defensa de los clubes como asociaciones civiles.

Ahí también los hinchas y los socios ponen el cuerpo para defender algo que les pertenece: un patrimonio material y cultural como es un club de fútbol. Creo que eso nos distingue.

Existe la posibilidad de utilizar este capital simbólico del aguante en diferentes instancias: tanto cuando juega el equipo como cuando hay que defender determinados derechos. Se vio en las marchas contra el DNU del Gobierno. Se unieron hinchas de distintos equipos. Eso es novedoso porque la lógica tradicional del aguante suele llevar a confrontaciones muy fuertes. Sin embargo, desde 2016 o 2017 se observa la formación de colectivos integrados por hinchas de distintos clubes. Es una novedad importante.

Por eso creo que el concepto de aguante tiene distintos significados. Uno de ellos es justamente salir a la calle para defender derechos en otros contextos.

Finalmente es al revés de lo que planteábamos. En el caso del carnaval, no hay una explosión de descarga que, con todo respeto, termina funcionando como una especie de somnífero político.

Sí, una anestesia.

Una anestesia de la conciencia cívica en un momento de explosión. En cambio, en el caso argentino, sería una especie de laboratorio de formación de un proceso de aguante y resistencia que luego se traslada a la política. No es que sustrae de la política, sino que le aporta a la política. ¿Existe en la palabra hincha o en la palabra aguante alguna traducción en otros países que permita descubrir, desde lo lingüístico, una particularidad política de la Argentina?

En Brasil, por ejemplo, no existe esta categoría, que es una categoría nativa típica de las hinchadas argentinas. Existe la idea de torcedor, pero hablo de Brasil porque es el país con el que más contacto tengo.

No podría generalizar.

Pero algo me indica que la palabra hincha implica una resistencia, una fuerza, una puja, que no existe en la palabra torcedor.

Sí, puede ser. Coincido. No lo había pensado de esa manera.

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También tenemos una historia vinculada a la resistencia. Cuando hablamos de fútbol en la Argentina debemos incluir a los clubes como asociaciones civiles. Incluso durante la dictadura fueron espacios donde continuaban los procesos políticos electorales y donde hinchas, socios y socias seguían reuniéndose. Toda esa sociabilidad continuó.

Por eso entiendo que nuestro fútbol es muy singular. Me animo a hacer esa comparación porque se trata de un fútbol hiperpasional en el marco de instituciones que siguen siendo asociaciones civiles sin fines de lucro.

Y creo que ahí existe una dimensión política muy importante.

MV