Perfil
MODO FONTEVECCHIA
PODER, POLARIZACIÓN Y TRADICIÓN REPUBLICANA

De Rosas y Alberdi a Milei: El ADN histórico detrás del decisionismo libertario

A partir de la visión de la historiadora Marcela Ternavasio, un análisis sobre las raíces del voto en Argentina, la figura de Rosas como el primer gran "decisionista" y cómo la concentración del poder en el Ejecutivo reaparece en el liderazgo libertario.

Marcela Ternavasio
Marcela Ternavasio, historiadora e investigadora argentina. | Wikipedia Por Mauricio V. Genta

En un recorrido que va desde el mito del sufragio universal pre-Sáenz Peña hasta la fascinación de Juan Bautista Alberdi por los ejecutivos fuertes, la historiadora Marcela Ternavasio —recientemente galardonada con el Premio Konex— analiza los hilos invisibles que conectan la construcción del poder en el siglo XIX con el escenario político actual.

En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), la investigadora desarma las lecturas simplificadas sobre la historia electoral argentina y aborda la polarización como una herramienta de construcción política inaugurada por Juan Manuel de Rosas. A través de este prisma, Ternavasio examina la recurrente tentación de erigir liderazgos personalistas y hostiles al consenso, una dinámica que, según explica, atraviesa a distintas identidades políticas a lo largo del tiempo y encuentra en el fenómeno libertario de Javier Milei una nueva y particular expresión.

Es profesora y licenciada en Historia por la Universidad Nacional de Rosario, máster en Ciencias Sociales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y doctora en Historia por la Universidad de Buenos Aires. Realizó estudios doctorales en la Universidad de Harvard. Se desempeña como investigadora del CONICET y del Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Rosario. Es miembro de número de la Academia Nacional de la Historia de la República Argentina y miembro correspondiente de la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Ha sido distinguida como profesora honoraria por la Universidad Nacional de Rosario y recientemente fue galardonada con el Diploma al Mérito de la Fundación Konex en la disciplina de Historia, Política, Cultura e Intelectual.

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Bueno, Marcela, primero felicitaciones por el Konex. Me gustaría compartir con una audiencia más amplia que la específicamente académica dos de tus libros. La revolución del voto primero, dado que el presidente Milei coloca como el hito a partir del cual la Argentina empieza su decadencia al voto universal masculino a partir de la Ley Sáenz Peña y el triunfo de Yrigoyen, nos gustaría, de la manera más sucinta y didáctica posible, contarle a una audiencia masiva la síntesis de tu libro.

Sí, gracias Jorge por esta invitación. En efecto, ese libro, que fue mi tesis doctoral, se retrotrae un siglo a la conocida reforma electoral Sáenz Peña, porque precede a esa reforma el sufragio universal masculino. Y lo precede en un siglo; esto tiene que ver con que, en general, Hispanoamérica, pero en particular el Río de la Plata, inicia su vida política luego de la revolución de la independencia con la nueva legitimidad de la soberanía popular tramitada a través del voto con un sufragio muy amplio, es decir, todo hombre libre podía votar. De manera que a partir de 1810, pero sobre todo después de la década del 20, lo que impera es una base electoral muy amplia y, al mismo tiempo, impera una idea de cómo se tramitaba el conflicto político a partir del voto. Frente a la imagen clásica o más tradicional de que los procesos electorales decimonónicos eran farsas electorales, el fraude, la manipulación, etcétera, lo que vemos es que cada momento tiene sus formas de ejercer tanto la política como el ejercicio electoral. En este caso, es un punto muy importante ver cómo se tramita el conflicto político en el siglo XIX a través de la lógica electoral.

Decís que en realidad el voto universal masculino no es solamente a partir de la Ley Sáenz Peña, sino que en distintos momentos del siglo XIX, con sus distintas características, también era un voto amplio...

Es que en realidad lo que emerge, volviendo a tu pregunta inicial, a partir de la Ley Sáenz Peña es el reconocimiento precedente, que además lo ratifica la Constitución Nacional de 1853, de ningún tipo de restricción al voto de calificación, restricción pecuniaria o alfabetismo, etcétera. Lo que impone la Ley Sáenz Peña es el voto obligatorio, el tercio y la lista incompleta. Es decir, por primera vez puede tener inserción la representación de la minoría, pero es el ingreso precisamente de la democracia de masas con partidos políticos más modernos como la Unión Cívica Radical. Entonces, lo que a partir de allí vemos es una nueva lógica de ejercicio del voto, pero que no tiene que ver con la ampliación del derecho de voto. Lo que se amplía es la efectivización de ese derecho.

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Eso lo hace obligatorio para ponerlo...

Lo hace obligatorio y sobre todo lo que establece es un padrón electoral en función del servicio militar obligatorio, que puede en efecto controlar ahora desde el Estado el famoso fraude de las últimas décadas del siglo XIX. Entonces lo que tenemos es no solo el voto obligatorio, sino el control mucho más estricto...

La trazabilidad

Y el voto secreto. Ya la venta de votos va a ser más difícil con el voto secreto y la urna.

Y otro de tu último libro, Juan Manuel de Rosas: retrato de un líder polarizador en los orígenes de la República. La palabra "polarizador" obviamente es leída en clave presente. En la época en que no solamente en la Argentina, sino en gran parte de Occidente, la polarización parece ser la palabra clave.

Sí. Y de alguna manera lo que en este libro trato de reconstruir, que es el liderazgo político de Juan Manuel de Rosas, es, entre otras cosas —y de allí el subtítulo—, marcar la novedad que implicó el mecanismo político de la polarización como forma de construir poder. No porque no haya existido previamente en la era revolucionaria de las revoluciones atlánticas la polarización, por ejemplo, entre revolucionarios y contrarrevolucionarios, desde ya; sino como instrumento de construcción política. El rosismo trae una gran novedad tanto en el Río de la Plata como, yo me atrevería a decir, a nivel hispanoamericano. Y porque esa novedad viene muy atada a que, en ese marco de polarización de la sociedad, se va construyendo un formato republicano bastante sui géneris que, sin violar estrictamente las leyes fundamentales de esas repúblicas, las lleva al umbral más extremo.

Javier Milei denunció que "desde un espacio político a estos jugadores se los maltrató"

El primer decisionista, podríamos decir.

Yo diría que es el gran decisionista, sí.

¿Y hay algún punto en esa cultura más autoritaria que hoy se encuentre reflejado o se haya encontrado reflejado no sé si en el peronismo u hoy en Milei?

Uno podría encontrar reflejos, por un lado, de una cultura autoritaria o de una vocación por convertir al Poder Ejecutivo en un superpoder, pero que tiene que ver más que nada con la construcción de liderazgos personalistas. Entonces, la construcción de ese tipo de liderazgos donde el nombre propio adquiere tanta centralidad son liderazgos, por lo general, hostiles a la deliberación, hostiles al pluralismo, hostiles a la completa libertad de prensa. Entonces, no importa el signo político.

Hay una cuestión de orden, no sé si estética —y para no bajarle en lo más mínimo con la palabra estética el valor y la importancia que tienen—, porque Rosas lucha o Alberdi lucha contra Rosas, y Alberdi casualmente plantea una genealogía de la cultura en eso.

Sí. Ahí cabe recordar, de todas las lecturas de Alberdi, algo muy obvio: Juan Bautista Alberdi fue, de esa Generación del 37 que termina exiliada, el más empático con Juan Manuel de Rosas, el que escribe el Fragmento preliminar y el que aspira todavía en 1837-1838, antes de partir hacia el exilio, a que quien venga a encarnar esa nueva nación en un líder, que en este caso era Rosas. De manera que Juan Bautista Alberdi siempre se inclinó por un tipo de centralidad del Poder Ejecutivo. En esto retoma a don Simón Bolívar. Bueno, ¿por qué hay que crear presidentes republicanos que tengan más atributos que un monarca? Precisamente porque carecen de lo que tenían los monarcas, que es el anclaje en la tradición de la legitimidad basada en un principio teológico. Y ahí hay un problema en todos nuestros repertorios republicanos: figuras ejecutivas que quieran venir a encarnar aquello que ya no van a poder encarnar, que es un principio teológico, y ahí vienen todas las religiones laicas de cómo construir ciertas causas que lleven, por lo general, la impronta de un nombre propio.

Algo así como la ferocidad del converso, que necesita una formación reactiva a aquello de "dime de qué careces y te diré lo que careces", ¿no?

Y está muy asociado a lo que conocemos como fanatismos políticos.

Milei, en contra de condenar al racismo

Y sobre el racismo, algo breve: esta acusación que atraviesa hoy la idea de que la Argentina hizo desaparecer a su negritud, a su componente autóctono. ¿Cuál podría ser tu mensaje a los argentinos en este momento?

A ver, como sabemos, este tipo de campañas son campañas de desinformación o en todo caso oportunistas, que ignoran bastante sobre ese pasado del cual están hablando o incluso de este presente. Lo que sí puedo decir es que, en efecto, la cuestión del racismo en la Argentina existió, por supuesto, y existe. Pero la cuestión de la esclavitud es algo que se ha trabajado mucho en estos últimos años. Magdalena Candioti tiene un gran libro sobre la abolición de la esclavitud y va mostrando precisamente cómo de la libertad de vientres recién se pasa a la abolición de la esclavitud en la Constitución de 1853, pero en el ínterin hay distintas formas también de ejercer la exclusión bajo la figura del liberto después de la libertad de vientres. Ahora, lo cierto es que lo que suele suceder es que las formas que adquiere o adquirió el racismo aquí no son necesariamente similares a las que existen en otros países y, entre otras cosas, el componente afrodescendiente se fue perfilando cada vez menos presente a partir de la segunda mitad del siglo XIX, reconfigura las formas de pensar la exclusión del otro. Y, por otro lado, como sabemos, estas son sociedades que nacieron mestizas a partir de la conquista española y todos sus sistemas de castas y desigualdades. Pero me parece que, en general, este tipo de campañas son más una forma de intervención oportunista que no colaboran.

Felicitaciones por el Konex, felicitaciones por los libros, Marcela Ternavasio, y un gusto tenerte acá. Muchas gracias.

Gracias a vos.