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MODO FONTEVECCHIA
Mundial 2026

Debilidades y fortalezas de la Scaloneta, según Ezequiel Fernández Moores

El periodista y escritor analiza el presente de la selección argentina, la vigencia de Lionel Messi y las claves del equipo de Lionel Scaloni para sostener el éxito en un escenario de máxima exigencia competitiva.

La Scaloneta
La Scaloneta | CEDOC

La Selección argentina, campeona del mundo y protagonista del fútbol internacional, se prepara para enfrentar a Suiza mientras busca sostener su nivel competitivo con Lionel Messi como referente y Lionel Scaloni como conductor de un equipo consolidado. A juicio del periodista Ezequiel Fernández Moores, en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), se analiza el presente de la Scaloneta, las fortalezas y debilidades del plantel, la influencia de Messi y las claves del éxito de la Selección argentina en los partidos decisivos.

El periodista y escritor especializado en periodismo deportivo, reconocido por sus investigaciones y análisis sobre fútbol, política deportiva e historia del deporte, Ezequiel Fernández Moores, fue jefe de Deportes de Diarios y Noticias (DyN) y editor de Deportes para América Latina de la agencia italiana ANSA. A lo largo de su trayectoria cubrió nueve Copas del Mundo de fútbol y participó en investigaciones y documentales sobre el Mundial de 1978, la historia del fútbol y el caso FIFA Gate. Además, es autor de los libros Díganme Ringo, sobre el boxeador Oscar Bonavena; Breve historia del deporte argentino; Juego, luego existo y Menotti. El primero, una biografía del entrenador César Luis Menotti.

—Déjeme como prólogo contarle, confesarle mi profunda ignorancia sobre el tema deportivo. Pero me llama la atención la tendencia, podríamos decir, antiargentina respecto de considerar que los arbitrajes son favorables a la Argentina, las críticas que se le hacen a Messi en sentido ideológico. Me gustaría que usted nos ayudara, por lo menos a los legos en fútbol como yo, a comprender si finalmente sucede eso: que cada vez que hay alguien extraordinario necesariamente se genera una contradicción a esa extraordinariedad.

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—Un amigo mío me decía "argentinofobia". Y es curioso que Argentina es el único país que queda del llamado tercer mundo que está enfrentando a seis naciones europeas en esta recta final. Uno supondría entonces que todo ese tercer mundo debería estar alineado con Argentina, pero sin embargo hay algo de eso que no va sucediendo en el fútbol, que es un mundo aparte.

Argentina no es exactamente tercer mundo, por ponerle esa categorización. Argentina es potencia del 78 a esta parte: ninguna selección ha sumado tantos puntos en Copas Mundiales como la Argentina. Son tres títulos mundiales, dos finales. Entonces, esa selección pasa a ser poderosa, con lo cual esa selección pasa a ser también envidiada. Pasa a ser la selección que uno quiere derrotar.

Cuando jugaron Argentina y Egipto, y buena parte de Argentina-Cabo Verde todavía, inclusive, que era una revelación absoluta en el Mundial, debutante, la verdad que el mundo del fútbol estaba muy volcado con Cabo Verde por una cuestión de simpatía. Era natural inclinarse por el más débil.

Argentina gana y la polémica, para mí, está asociada a algunos fallos arbitrales que, analizados en realidad uno por uno, estaban bien, fueron bien aplicados, absolutamente bien aplicados. Pero sucede eso de la Argentina potencia en fútbol, que uno quiere ver derrotada porque es el rey y uno quiere que sea un nuevo rey posiblemente en el fútbol.

Por otro lado, está esa cosa aspiracional eterna de un sector de la sociedad argentina muy poderoso, que nos miramos más hacia Europa que hacia donde pertenecemos, Latinoamérica. Y entonces algunas expresiones que tampoco ayudan, como las de integrantes del propio Gobierno acerca de lo bueno que es el blanco. Entonces se van sumando actitudes que tampoco ayudan para eso.

Y luego, Messi. ¿Dónde surge la antipatía? A partir de que Messi es protegido de la FIFA. Pero si uno, como te digo, analiza uno por uno los pasos, la verdad que Argentina ha tenido razón. Y cuando se ha beneficiado con fallos polémicos a, por ejemplo, Cristiano Ronaldo de Portugal, no se dijo que era para favorecer a Cristiano Ronaldo. Se habló de una polémica arbitral, pero no se decía: "Esto es para favorecer al protegido Cristiano Ronaldo".

Hay algo ahí con Messi desde un sector que evidentemente tiene alguna sensación, podría decirte, de envidia. No sé exactamente qué es, pero sí se produce una resistencia.

Ojo, perdón, y esto lo digo en el medio: hay una gran admiración también, porque uno va a las canchas, vamos a los distintos estadios, en distintas ciudades, a ver Argentina y la verdad que es un mar de camisetas de Messi. Y no son solamente ciudadanos argentinos los que llevan esa camiseta de Messi, son ciudadanos asiáticos, ciudadanos estadounidenses, ciudadanos latinoamericanos. Es decir, esto que se produce hace mucho ruido, que es lo que me pregunta, pero también está ese otro contraste que hace menos ruido, pero que es bien visible.

—E independientemente del fallo arbitral o no, ¿Argentina fue superior a cada uno de los equipos con los que compitió y le ganó?

—Argentina fue superior, inclusive en el último partido contra Egipto. Argentina tiene muchísimos más tiros al arco, dominio mucho más completo del partido. Lo que le faltó fue gol.

Argentina no es la de Qatar, no está jugando bien como en Qatar. Es un equipo que tiene fallas defensivas, que el rival le llega poco al arco, pero cuando le llega lo vulnera. Argentina es vulnerable.

El mediocampo, que es el corazón habitual de los equipos de Scaloni, hoy por hoy es irregular. Mejoró con el ingreso de Paredes en el último partido contra Egipto y en el ataque está excesivamente dependiente de Messi.

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Y Messi tiene 39 años. El debate previo al Mundial era: ¿cuántos minutos debía utilizar Scaloni a Messi para no quemarlo con sus 39 años, con altas temperaturas y mucha humedad? Bueno, hoy por hoy el debate ya no es cuántos minutos tiene que estar Messi, sino que Messi no puede salir. Y eso no es una buena señal para el equipo.

—Usted decía que Argentina es el único país, la única selección de tercer mundo frente a todos. Hoy creo que seis europeos son los que quedan. Ahora, al mismo tiempo también sorprendió, por lo menos en las primeras etapas, el avance del fútbol africano. ¿Qué relación hay entre la calidad de las selecciones, la economía de los países, la fortaleza, la riqueza de los distintos países o la habilidad en el caso de los africanos, que muchos de esos, como el caso de Cabo Verde, ni siquiera tienen fútbol profesional?

—Sí, a ver, fue un gran impacto para el fútbol africano que nueve de sus diez selecciones hayan avanzado a la segunda fase. En ese sentido fue el continente más efectivo en el avance a segunda fase, pero como suele suceder en instancias más decisivas se van quedando, van fallando inesperadamente.

No es casual que la mayoría de los equipos fueron eliminados con fallas en los últimos minutos. Ahí es donde generalmente en el tenis, por ejemplo, cuando se produce una instancia decisiva del partido, una frase muy común es: "Se le encogió el brazo". El brazo se le achica y comete doble falta. Comienza a fallar cosas que antes no fallaba. Ese brazo que antes era una maravilla con la raqueta pasa a sufrir, a tener miedo, a ponerse nervioso.

En el fútbol se encogen las piernas, se encoge la cabeza, encoge la personalidad y la desconcentración provoca fallas. Entonces, ¿cuál sería la diferencia con el equipo que está curtido en esas instancias decisivas? Como le sucedió a Argentina en el último partido contra Egipto: la lucidez que tuvo Messi en los minutos finales.

Messi estuvo errático todo el partido. Fue el peor partido de Messi en el Mundial. Hasta su penal también falló. Pero, sin embargo, en esos minutos, en lugar de desesperarse, Messi fue más lúcido que nunca. Tan lúcido, inclusive, que en el momento del tercer gol él mismo le va indicando a su compañero Julián Álvarez que no se la dé a él, que él en ese momento era un estorbo, y que se la dé en cambio a Lautaro Martínez, que estaba mucho mejor posicionado.

Tuvo hasta esa lucidez para abandonar su ego, abandonar la idea de que todas las pelotas tienen que pasar por mí. Él le está diciendo a su compañero: "No me la des a mí, dásela al otro". Eso es una lucidez extraordinaria, es pensar en el equipo, es pensar en querer ganar. Bueno, eso ha sido Messi en esta última intervención.

—Acabamos de entrevistar al arzobispo de Buenos Aires, quien citó a Messi en su homilía del 9 de julio, la idea de que no hay un salvador, sino entre todos juntos. No sé si la comparación con la selección argentina, que es un equipo y otras no son un equipo. No sé si en el caso de Francia con Mbappé hay otra individualidad comparable a la de Messi. ¿Es correcto decir que la Argentina se diferencia teniendo un jugador extraordinario, pero aun así porque es un equipo y los otros no? ¿Es una característica de la Scaloneta y de nuestro fútbol que pueda ser replicable socialmente al resto de la Argentina?

—A ver, primero las analogías, las metáforas futboleras, yo sé que suelen ser tentadoras, pero me parece que son a veces un atajo fácil. Es mucho más difícil construir un proyecto de país, un proyecto político, que construir un objetivo deportivo. Entonces, el objetivo deportivo, con el ruido que produce, a veces desforma también un poco, porque es excesivo ruido.

Es mucho más fácil lograr el objetivo deportivo. Aquí son ocho partidos, antes eran siete en los mundiales, ahora son ocho partidos. Es algo más sencillo.

Lo que sí, Argentina es un grupo muy sólido en el que Scaloni ha decidido refugiarse en sus soldados de Qatar. Es curioso esto porque utiliza casi todos los jugadores que son campeones de Qatar, inclusive hasta los primeros reemplazos son campeones de Qatar. El fútbol argentino ha tenido poco recambio en los últimos años. Esto entonces fortaleció la decisión de Scaloni de volver a utilizar casi la mayoría de los jugadores de Qatar.

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Cuando uno tiene un genio como Messi es inevitable que el equipo gire mucho en torno de ese genio, que sea una especie de Messidependiente. Pero se ha visto que aquí funciona el equipo muy bien.

Porque cuando Messi tuvo ese momento de inspiración en el 0-2, levanta la cabeza y coloca un centro preciso, encuentra a Cuti Romero. Cuti Romero es un defensor. ¿Y qué había dicho Cuti Romero? Se fue al área rival, pero si ya había dos nueves en la selección argentina para estar en esa posición. Estaban Lautaro Martínez y Julián Álvarez. No importó. Cuti Romero también se fue a jugar como si fuera él un triple nueve y cabecea él. Bueno, eso se llama personalidad.

También sabemos que el fútbol es un deporte físico, un deporte de mucho contacto, un deporte que requiere, además de técnica, estrategia y táctica, una fuerte dosis de personalidad. Hay momentos en que los jugadores deciden qué quieren hacer, qué van a hacer. Ellos huelen el partido, sienten el espacio, el momento, el tiempo y, bueno, Cuti Romero decidió que había que irse allí a ser delantero, no defensor, que la Scaloneta lo necesitaba en ese lugar, y lo ve Messi, y así llega el gol.

Es decir, hay una combinación en el equipo: el genio y el resto del equipo que lo va acompañando, el genio que necesita estar a la altura. A mí me dio la sensación de que el equipo en un momento dijo: "El Mundial es con esta actuación tan indigna, con un Messi tan bajo, algo hay que hacer". Y el equipo me parece que lo fue levantando a Messi, lo fue ayudando a incorporarse, y él apareció en esos minutos en los que suele cundir la desesperación. Lo que cundió esta vez fue la lucidez.

MV