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MODO FONTEVECCHIA
Encuestas digitales

El CEO de la encuestadora con más aciertos en el mundo revela sus secretos y pronósticos de las elecciones en Argentina y Brasil

El politólogo y consultor Andrei Román examina el escenario de Brasil y la región, donde identifica desgaste del oficialismo, dificultades opositoras y un proceso incipiente en Argentina bajo la gestión de Javier Milei.

Lula da Silva y Javier Milei
La distancia ideológica entre el presidente de Brasil y el mandatario argentino condiciona el vínculo entre los principales socios del Mercosur | Collage

El politólogo Andrei Román analiza el funcionamiento de Atlas Intel y su expansión global a partir de una metodología digital de recolección de datos que, según explica, le ha permitido alcanzar altos niveles de precisión en distintos procesos electorales. Andrei advierte, en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), sobre el impacto de la dependencia tecnológica y el flujo constante de estímulos digitales en la disminución de la capacidad de concentración y en la erosión de ciertos indicadores de desempeño cognitivo en las nuevas generaciones.

El analista de opinión pública y consultor político, reconocido por ser el director ejecutivo de la consultora AtlasIntel, una firma de investigación de datos y encuestas con base en Brasil, Andrei Román, se ha vuelto una figura frecuente en medios de comunicación de Argentina y la región por sus análisis sobre escenarios electorales, tendencias de voto y comportamiento político, especialmente en contextos de alta polarización. Su trabajo se centra en el uso de modelos de datos y encuestas de alta frecuencia para interpretar dinámicas electorales y medir la evolución de la opinión pública.

Primero quiero hablar de Atlas Intel, 102 elecciones cubiertas en 7 años. La encuestadora que ha tenido la mayor cantidad de precisiones de manera consistente. Me gustaría que le explicaras, de forma didáctica y comprensible para legos en términos informáticos o digitales, ¿cuál es el secreto?

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En Atlas Intel nosotros hemos desarrollado, a partir de los últimos años en muchos ciclos electorales en Latinoamérica, en los Estados Unidos, en Europa, y ahora también en algunos países de Asia y de África, una metodología propia para la recolección de datos en formato digital. Y principalmente una buena metodología para calibración muestral.

Esto quiere decir que logramos recolectar datos de manera continua, casi todo el tiempo. Nuestros respondientes no dependen de una entrevista con otra persona, con otro humano, para compartir sus posiciones sobre temas políticos, sociales o económicos, sino que interactúan con un sistema 100% digital.

Llegan a nuestros cuestionarios a partir de publicidad programática. Pueden estar en cualquier sitio web, haciendo una búsqueda en Google, estando en el feed de Instagram mirando fotos o en YouTube viendo un video, y en cualquiera de estas circunstancias pueden toparse con una invitación para participar de un estudio de Atlas.

El secreto es, yo pienso, una cantidad enorme de datos que recolectamos todo el tiempo en muchos lugares del mundo, y también la oportunidad de hacer efectivamente un test de nuestro mecanismo casi todo un fin de semana, porque cubrimos tantas elecciones que estamos todo el tiempo desafiados para tener un mejor resultado, un resultado en una circunstancia distinta.

Cada elección es diferente, cada país es diferente. Entonces, aprendimos también de nuestros errores. No es que siempre tenemos solo aciertos, pero estudiamos siempre los errores cuando estos pasan y tenemos la oportunidad de aprender mucho a partir de esto.

En 2016, en la campaña de Clinton, contaron que todas las noches corrían 4000 tests para ver qué era lo que tenían que comunicar mejor. ¿Qué cambió en estos 10 años la tecnología, el uso de la tecnología, tanto en la comprensión de los deseos de los electores, la recolección de datos y luego en las respuestas más correctas que deben dar los políticos?

Pues la campaña de Clinton también fue una campaña perdedora, ¿no?

A veces el secreto no es solamente usar los mecanismos, las herramientas más complejas, o la inversión de recursos. Hay una cierta inteligencia política de cómo hacerlo, de una buena lectura estratégica del contexto social.

Y para esto, entonces, la tecnología puede ayudar, pero no es la única solución, no es la solución de todo. Pienso que tenemos hoy en día, como cambio principal en el mundo de la tecnología, evidentemente la emergencia de la inteligencia artificial y de diversas herramientas relacionadas con esto, y cada vez más una delegación de inteligencia humana a inteligencia artificial.

Y en este proceso quizás el mayor miedo que deberíamos tener es que, en este proceso de delegación de tareas, cada vez más los humanos delegan a máquinas tareas que antes estaban acostumbrados a hacer ellos mismos, y a partir de esto podemos desaprender o no saber más cómo lidiar con ciertas informaciones o cómo tomar decisiones que no son las más fáciles, pero que contribuyen de manera innegable para la inteligencia humana.

La inteligencia artificial y el corazón humano: ¿cuál es peor?

Veo con mucha preocupación, el hecho de que hoy en día, si miramos la evolución de indicadores de inteligencia a nivel global o de desempeño de alumnos, por ejemplo, desempeño educacional, por primera vez en la historia tenemos una tendencia muy clara de que la generación más joven tiene indicadores inferiores que la generación anterior.

O sea, estamos en un proceso de observar una inflexión negativa en indicadores de inteligencia humana, de desempeño educacional, y todo esto me parece bastante relacionado al contexto de conectividad digital y también a la manera en que los alumnos estudian y los estímulos que tienen a su alrededor.

La avalancha de estímulos digitales dentro de esta conectividad continua hace que las personas más jóvenes, principalmente no logren más tener foco. Foco para leer un libro, para ver una película con un gran nivel de concentración, para tener una conversación y analizar en profundidad argumentos.

Entonces, son tiempos bastante preocupantes, diría, desde el punto de vista de la inteligencia humana, al mismo tiempo que la inteligencia artificial avanza tan rápido.

Tenemos elecciones en tu país. Obviamente vos le prestás atención a varios países, pero intuyo que al tuyo en particular además tiene que haber componentes, no solamente profesionales. ¿Qué te está indicando los últimos análisis de opinión pública que realizaste respecto de cuál va a ser el ganador en las próximas elecciones?

Lo que estamos observando en Brasil es una situación estructural bastante preocupante para el gobierno de Lula. Hay una erosión evidente de apoyo en algunos de los sectores que tradicionalmente lo han apoyado, principalmente el electorado más pobre, la clase media baja.

El electorado del nordeste del país, que es la región tradicionalmente que concentra los indicadores más altos de pobreza, pobreza rural principalmente. Y a partir de esto, en el contexto de una elección con un candidato de oposición mínimamente competente, Lula tendría grandes dificultades en términos de ganar la elección.

Lo que pasa es que al mismo tiempo el candidato consolidado de la oposición tiene una figura muy controversial debido principalmente a escándalos de corrupción, su involucramiento con el operador del mayor escándalo de corrupción en el sistema bancario, probablemente en la historia de Brasil.

Se trata de, por ejemplo, audios en los cuales Flávio Bolsonaro hace una solicitud para recibir un monto de más de 160 millones de reales, supuestamente para una película dedicada a su papá, Jair Bolsonaro.

Pero con grandes dudas en relación a la necesidad de un monto tan alto y también en términos de cómo este dinero efectivamente fue gastado. Y a partir de esto, evidentemente Flávio Bolsonaro ha navegado una situación muy difícil en la campaña. Su tasa de reprobación está en alza, y Lula mismo, que no logró recuperar sus indicadores de aprobación, lidera nuevamente la contienda debido a este desgaste de su principal adversario en este momento.

Yo diría que lo que ocurre es que cada vez más las elecciones en Latinoamérica, y en general en grandes democracias en el mundo, por cuenta del fenómeno de la polarización política, son dirigidas por el sentimiento de rechazo, de odio, de negación, y no tanto por propuestas propositivas.

¿Qué me gustaría ver en el próximo gobierno? ¿Qué me gusta en relación a las propuestas de este candidato en comparación con este otro candidato?

Cada vez más tenemos el mismo fenómeno, que es el votar a partir de miedo, de rechazo, de no querer a un actor político, mucho menos de que nos guste el otro. Y todo indica que esto también será el caso una vez más en Brasil.

Entonces, el candidato que tiene un nivel y una intensidad mayor de rechazo será probablemente el candidato derrotado en la contienda.

¿Fue un error colocar a Flávio Bolsonaro como candidato y no al gobernador de San Pablo? ¿Hubiese sido mejor candidato hoy, en retrospectiva, sin estas acusaciones de corrupción, para competirle a Lula desde la derecha?

Sí, fue un error. Desde mi punto de vista esto es ya bastante claro. Tarcísio no tendría las dificultades que Flávio tiene actualmente, ni en términos de credibilidad. No hay ningún tipo de escándalos de corrupción involucrando su nombre.

También Tarcísio tiene, desde mi punto de vista, atributos personales y en términos de experiencia política superiores a los de Flávio. Pero la decisión fue tomada y no es reversible, porque por cuenta de la legislación aquí en Brasil, para que Tarcísio sea candidato en una u otra posición habría tenido que desligarse de sus funciones como gobernador de San Pablo hasta un cierto plazo. Esto no pasó. Tarcísio no puede más en este momento asumir la contienda privilegiada.

Tuvimos elecciones de segunda vuelta en Colombia y en Perú en las últimas dos semanas. En ambos casos la diferencia se pareció a la del último balotaje en Brasil, donde Lula gana por poco más de un punto de diferencia. Las mismas situaciones se repiten en Colombia, en Perú. Este fenómeno de la polarización, ¿es creciente o vos imaginás que en algún momento puede ceder en un cambio, no sé, antropológico o no sé cómo llamarlo?

Pues quizás es interesante observar que en Brasil hay un cierto desgaste de los dos lados. Ni Lula es tan popular dentro de su propio espacio, ni Flávio Bolsonaro es tan popular dentro de la derecha.

Y si miramos indicadores de voto en escenarios de segunda vuelta, el número de votos blancos, indecisos, electores que no pueden declarar una preferencia, gradualmente está aumentando.

Y esto denota quizás el crecimiento de un segmento de la población que muestra insatisfacción con las opciones radicales dentro del contexto de polarización política.

El problema es que entre esto y tener una masa crítica en el centro para articular una opción viable todavía tendremos que esperar algún tiempo.

Pero diría que en países que ya pasaron por este fenómeno de la polarización, donde ya pasamos por algún candidato radical de los dos lados, tenemos algunas señales de que existe un cansancio.

Entonces diría que esto es el caso en Brasil, pero también es el caso en los Estados Unidos. No veo tantos indicios de esto quizás en Argentina hoy. Todavía es temprano, yo diría, para la derecha en Argentina.

Hubo, como sabemos, una caída bastante evidente de la aprobación de Milei, pero el presidente se recuperó. De hecho, en los últimos dos meses está en una tendencia de recuperación.

Pero si esto pasa nuevamente, por ejemplo con Milei, podríamos tener en algún momento un escenario donde quizás existe un desgaste del lado de la derecha en Argentina y donde la izquierda todavía no logró recuperarse porque su desgaste fue también extremadamente grande.

Una encuesta señala que Lula supera por diez puntos a Flávio Bolsonaro pero el balotaje quedaría más ajustado

Así que esto podría traer una oportunidad para la construcción de nuevos discursos, de nuevos proyectos. Eso es un poco lo que pasó en Francia con Macron cuando emergió.

Hoy en día el proyecto Macron tampoco está en su mejor fase y tendremos probablemente en la próxima elección de Francia una victoria de la derecha radical.

Entonces tenemos señales que también son positivas en términos de una potencial salida del ciclo de la polarización, pero todavía no son señales tan claras y tan fuertes.

MV