Durante años, la democracia argentina se sostuvo sobre una idea simple: los militares no gobiernan y la política no premia la carrera militar. No era una consigna ideológica. Era una regla de supervivencia institucional. El DNU 34/2026, que modifica la Ley 19.101 de Personal Militar, no rompe esa regla. La actualiza. Y ahí está el problema. Porque este decreto no trata de tanques ni de golpes. Trata de algo mucho más moderno, más silencioso y más eficaz: la burocratización del poder militar.
Lo que dice el decreto (en frío)
Los militares designados en cargos dentro del Ministerio de Defensa:
- siguen en servicio efectivo
- no pierden antigüedad
- no se afecta su carrera
- no se interrumpe su retiro
Antes, la política cortaba la carrera militar. Ahora, la política suma. No es simbólico. Es estructural.
El nuevo perfil: del golpista al burócrata
La Argentina sigue discutiendo a los militares con categorías del siglo XX. Pero las Fuerzas Armadas del siglo XXI no son golpistas, son tecnocráticas.
Hoy el perfil dominante no es el del general conspirador, sino el del:
- gestor
- planificador
- logístico
- administrador
- técnico estatal
No es el modelo estadounidense. Es el modelo brasileño: militar como burócrata del Estado.
RM/DCQ