Carlos Rottemberg aseguró que “el consumo en el verano en Mar del Plata es 15% menos que en 2024”. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el empresario y productor teatral, explicó que “cuando uno llega al 15 de enero dice: ‘Tengo el 30% de las mesas escrutadas’” y que, con esos datos, ya se puede estimar el comportamiento de la temporada. Rottemberg destacó además que “nuestro público consumidor es claramente clase media” y que la política de “precios amigables” sigue siendo clave para incentivar la asistencia en un contexto económico inestable.
Carlos Rottemberg es un influyente empresario y productor teatral, considerado uno de los referentes más importantes del sector. Tras cumplir 50 años de trayectoria el pasado año, junto a su hijo Tomás, dirige la mayor red de salas teatrales de Argentina, incluyendo complejos emblemáticos como Multiteatro Comafi y Multitabaris Comafi, en la calle Corrientes de Buenos Aires. A inicios de este año lidera su temporada número 48 consecutiva en Mar del Plata, manteniendo su política de precios amigables para fomentar la asistencia del público ante el contexto económico.
¿Cómo está la temporada de verano y cómo está el consumo de los argentinos durante sus vacaciones?
Como recién se presentó, temporada 48 en Mar del Plata y con un boca de urna que usualmente digo que el 8 de enero tenemos para poder determinar cómo termina la actividad de temporada a marzo. En este caso nosotros tenemos, y lo ratificamos ahora sobre fin del mes, un 15% menos de consumo en relación al verano pasado, que tiene sus aristas, porque si bien nada es científico, lo que es seguro es científico: la matemática. Y concretamente, cuando tenemos los datos de diciembre, que son preliminares, más la primera semana de enero, en este caso ya la segunda y la tercera auditada, y la preventa de la última, ya tenemos lo que sería el boca de urna de las elecciones.
Cuando uno llega al 15 de enero dice: "Tengo el 30% de las mesas escrutadas". Bueno, con ese 30% tenemos el dato final. Y eso después termina coincidiendo, al menos en gastronomía, todos los años, porque van de la mano teatro con gastronomía, y además es un gran termómetro de clase media, porque, como digo siempre, nuestro público consumidor es claramente clase media.
Y entonces es lógico también, cuando uno lee los datos, por ejemplo, de las autopistas y cuánta gente ingresó menos a la Autovía 2 coincide, porque siempre tiene que ser superior la caída en el consumo que la cantidad de gente en caída que tuvo la autopista. Es la diferencia entre lo que sería los que ingresan menos, sumado a los que es el turismo que llamamos gasolero, que obviamente consume menos.
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Y ese boca de urna en Mar del Plata, cuando lo comparás con el año 2025 ya cerrado de la ciudad de Buenos Aires y el termómetro teatral de todo el año en la ciudad de Buenos Aires, ¿encuentra alguna correlación ese 15% menos respecto de 2024?
No, porque, por ejemplo, Buenos Aires 2025 dio un empate técnico en espectadores contra el 24. Pero acá vuelve a aparecer lo que yo llamaría, teatralmente hablando, la macro y la microeconomía. Y voy con un ejemplo muy puntual: nosotros tuvimos la suerte de poder participar de un récord histórico en teatro infantil, por ejemplo, en vacaciones de invierno, julio, que es el epicentro del año, con La Sirenita. Entonces uno mira esa radiografía y dice: "Ah, entonces va bárbaro." Sin embargo, cuando terminó julio, julio terminó en baja. O sea, muy polarizado. Lo que funciona, funciona mucho; y lo que no funciona, no funciona nada.
¿El empate técnico se dio con un último trimestre o último semestre más bajo y un primer semestre más alto? Es decir, es un tema de tendencia: da empate. ¿O se notó una recesión hacia el segundo semestre?
No, al contrario, creció por un tema que tiene que ver con la falta de ficción en televisión y que las grandes figuras, que eso tracciona distinto, fueron al teatro. O sea, va a volver a pasar en el 26. Una vez que la cartelera se nutra con los Guillermo Francella, con Adrián Suar, protagonistas que tienen mucho tirón, compensan de alguna manera por atracción, compensan lo económico y termina dando el número. O sea, esto viene pasando: la falta de ficción, que es el único tema en 50 años de teatro que me desvela mirando 15 años para adelante, que es la no renovación.
Hubo una nota este fin de semana en el diario La Nación que hablaba de lo mismo sobre el cine. Decía: "¿Qué pasa cuando no estén Francella, Suar, Darín para protagonizar películas?" Bueno, el tema de la falta de ficción, que no ocurre, pese a haber plataformas, ni en Estados Unidos, ni en Colombia, ni en Turquía, ni en Brasil, ni en España, aquí nos pasa: no tenemos renovación de figuras. Seguimos viendo quién tiene la figurita difícil: Moria Casán, por dar un nombre de una persona popular.
Ese tema es un tema que corre por cuerda separada, pero esta llegada, incluso de productores de tele: pensemos que Gustavo Yankelevich ahora se dedica a producir teatro; Adrián Suárez produce teatro. Campanella me decía el otro día: "Produzco teatro porque no tengo cine". Bueno, es un tema al que habría que prestarle atención.
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Cuando decís que es 15% menos punta a punta que el verano del año anterior… El verano del año anterior respecto del precedente, o sea, 2024 respecto de 2023… ¿Cómo había sido?
Había empatado. Por eso digo que todo es opinable, salvo un dato que es concreto: si la sociedad de empresarios nos arroja la auditoría, 300.000 boletos el año pasado, y nos arroja 255.000 este año, es un 15% menos, le pintemos del color que le pintemos el mensaje que queramos dar.
¿Y el precio de las entradas comparativamente con el año anterior sigue un correlato de la inflación?
30% más. Recién en la presentación se hablaba de los precios amigables. Esto es una fórmula que se me ocurrió a fin del 23, que registré como marca además y que funciona. De hecho, recién vos me preguntabas por la temporada pasada contra la 23, pero lo paradigmático fue que el verano 23-24, recordemos lo que fue la inflación en enero del 24, recién asumido Milei, la única actividad que creció en Mar del Plata, fue el teatro. A punto tal que, en la noche de la entrega de los premios Estrella de Mar, el intendente Montenegro y su responsable de entonces de cultura y turismo, Bernardo Martín, me citaron al escenario para entregarme una entrada gigante, cosa que es rarísimo en una entrega de premios artísticos, eh, en reconocimiento a ese programa que le puso empatía al precio de la entrada.
Concretamente, la gente que llega a Mar del Plata, por ejemplo, el verano pasado, sabía que pagaba 28.000 pesos, sin letra chica, un lote de entradas garantizadas en platea todo el verano. Este año, 35.000; por eso hablo del 30%. Ahora, esa entrada tiene mucha demanda. O sea, así como en los teatros figura un precio de platea, un precio de pullman, un precio de palco, aquí en Mar del Plata, por lo menos en nuestras salas, hay una línea más que es precios amigables, y no sabes cómo la gente la pide.