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MODO FONTEVECCHIA
Historia, nazismo y política

Eugenio Burzaco debuta en la ficción con una novela sobre el nazismo, la Argentina de posguerra y el misterio de Hitler en la Patagonia

El exsecretario de Seguridad presentó "La guarida del lobo", su primera novela de ficción, y reflexionó sobre los paralelismos entre el ascenso del nazismo y la actualidad, el avance de los discursos extremos, la inseguridad en América Latina y el futuro del PRO.

Eugenio Burzaco
Eugenio Burzaco | Cedoc

Eugenio Burzaco, politólogo y especialista en seguridad pública, decidió incursionar en la ficción con La guarida del lobo, una novela histórica que reconstruye el surgimiento del nazismo y la Segunda Guerra Mundial a través de tres jóvenes cuyos destinos transcurren entre Berlín, Estados Unidos y la Patagonia argentina. La historia, atravesada también por la memoria familiar de Burzaco, busca recuperar la dimensión humana de una época marcada por el odio, la persecución y la radicalización política.

En diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Burzaco reflexionó sobre los paralelismos entre el mundo de los años 30 y la actualidad, el avance de los discursos extremos, la pérdida de centralidad de la moderación y el impacto de las redes sociales en la política. Además, analizó la situación de la seguridad en América Latina, el crecimiento del narcotráfico y el futuro del PRO, mientras explicó cómo la ficción le permitió tender un puente entre la historia familiar y algunas de las tensiones del presente.

Eugenio Burzaco es un politólogo, consultor que cuenta con una extensa trayectoria en el área de seguridad pública. Se graduó con diploma de honor como licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad del Salvador y obtuvo un máster en Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Fue diputado nacional representando al PRO entre 2005 y 2009. Creció entre 2009 y 2011 como jefe de la Policía, siendo el primer civil a cargo de la Policía Metropolitana de Buenos Aires. Además, se desempeñó como secretario de Seguridad y ocupó el cargo a nivel nacional entre 2015 y 2019. También fue ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires durante 2023. Presenta su libro La guarida del lobo, una novela que narra los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, el surgimiento del nazismo, a través de las vivencias de tres jóvenes en Berlín, Estados Unidos y la Patagonia argentina, obra que fue declarada de interés por la Legislatura porteña.

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Eugenio, un gusto tenerte acá. Después de escribir tres libros de no ficción, Mano Justa, Rehenes de la Violencia, El Poder Narco, un libro de ficción, pero que no sé por qué me resuena, no sé si es el inconsciente nuevamente, que La guarida del lobo, esta trama de tres jóvenes en escenarios tan disímiles como Berlín, Estados Unidos y la Patagonia. Viste que se habla mucho de que estamos en una época parecida a 1930 en el mundo, ¿no? Me gustaría que primero compartieras con la audiencia cuál fue la inspiración y luego ver si podemos derivar de esto en la situación actual de la Argentina y la política.

Muy bien. El libro arrancó en Patagonia, justamente en Bariloche, en la pandemia, momento de introspección. De tiempo para dedicarse. Yo hace tiempo quería escribir una novela y decidí hacer una novela histórica. Probablemente, motivaciones también familiares. Mi madre nació en Polonia en 1940, en plena guerra. Mi abuelo fue capitán del ejército polaco, combatió contra los nazis. No solamente en Polonia, también en Montecassino, en Italia, por la liberación de Europa. Con lo cual, claramente, ese tema estuvo siempre presente en la familia. Y esta novela cuenta la vida de tres jóvenes, tres amigos, dos compañeros de colegio, los mejores amigos en Alemania de la década del 30, en Berlín, una ciudad cosmopolita, activa, pero también ya viendo los albores del surgimiento del nazismo. Con la crisis de la Gran Depresión, con el Pacto de Versalles y, bueno, como decías antes, el surgimiento de esta teoría del odio, de la lógica del enemigo acérrimo, que hoy se repite 80 años después. Entonces, cuento a través de los ojos y las vivencias de estos tres chicos cómo va surgiendo el nazismo, cómo la sociedad va cambiando, cómo se va oscureciendo el panorama. Cuando está a punto de estallar la guerra, ya una de ellas se va, huye acá a la Argentina, porque su familia es judía, digamos, entonces, previendo, las mujeres las manda acá. Lamentablemente, el padre va a quedar en un campo de concentración, eso se cuenta también. Y, pues, los dos mejores amigos: David se va a Estados Unidos y Hans termina siendo el guardaespaldas de Hitler. Esto me permite contar toda la guerra. Una guerra de tres lugares distintos. Aquí, en Argentina, digamos. Donde había una neutralidad, entre comillas, digamos. Y también fue el acto nazi más grande de la historia, justo en la preguerra, acá en el Luna Park, con 25.000 jóvenes marchando con banderas y estandartes y demás. David va a contar cómo Estados Unidos se va involucrando en la guerra, Pearl Harbor, todo eso. Y, bueno, finalmente él vuelve a Alemania a tratar de rescatar a su padre. Y Hans hace el derrotero de Hitler. Entonces me permite tener un personaje en primera línea del conflicto y de la locura de lo que era todo ese grupo de locos, de mentes, pero que tenía obnubilada una sociedad, digamos, y un mundo en guerra. La paradoja del destino va a ser que los tres terminan uniéndose acá en la Patagonia, en el sur. Y, bueno, no quiero expoliar el libro, pero bueno. Pero me imagino.

Me imagino. Así es. Eugenio, ¿qué te resuena de eso? Cuando ibas escribiendo con el hoy. El hoy de Argentina, el hoy del mundo.

Me da mucho porque una de las tareas que me tomé fue, como yo mezclo personajes de ficción con reales, tanto tratar a Hitler como a Goebbels, como distintos personajes, he tratado de usar inclusive cosas que ellos decían, discursos, extractos de frases, cosas que ellos iban diciendo, situaciones que están muy bien relatadas por algunos historiadores de la convivencia de ellos. Y ahí ves la locura y la genialidad de un Goebbels, que es quien, ya había pasado un poco en el fascismo italiano, pero homogeniza esta locura del enemigo acérrimo para homogenizar al pueblo alemán y poner un enemigo tremendo, que es primero el comunismo, después los judíos, y llevan adelante esta locura de exterminio y desastre. Hay un capítulo donde relato Kristallnacht, que es como si fuera el primer gran evento, digamos, de destrucción de sinagogas y de apresamiento de judíos en Alemania. Y lamentablemente, si bien el libro es en memoria de mis abuelos, que estuvieron ahí y lo vivieron, este hecho lo pongo en el prólogo para mis hijos, porque yo creo que muchos de la nueva generación no comprenden plenamente lo que fue la Segunda Guerra Mundial y lo que fue esta locura de un mundo tan dividido y tan extremo. Murieron 85 millones de personas, digamos, fue un verdadero desastre: 25 millones de rusos, más de 6 millones de judíos, y perdemos esa dimensión. El libro trata de rescatar eso y mostrar cómo una sociedad que era culta, educada, además puede generar esta deriva de locura, digamos, y comerse el verso, como dicen hoy los chicos, y que muchos de esos mitos todavía están vigentes. La idea de que hay un pueblo predeterminado, de que el otro que piensa distinto es un enemigo con el cual no puedo ni dialogar, digamos, eso se sigue repitiendo hoy en día.

Eugenio Burzaco

El papa Francisco decía que estábamos en la Tercera Guerra Mundial en cuotas, múltiples guerras simultáneas que se mantienen. ¿Encontrás alguna analogía, aunque no sea exactamente igual, pero algún punto de contacto, entre el clima mundial de los 30 del siglo pasado y ahora que nos estamos acercando al 30 de este siglo, casi 100 años después?

Mirá, hay muchos paralelismos, inclusive algunos textuales. Putin dice que tenemos que preservar a la minoría rusa en Ucrania y en los países bálticos, y lo usa como pretexto para la invasión y demás. Hitler decía que tenemos que preservar a las minorías alemanas en Polonia, en los Sudetes, digamos, para hacer la metropolía. Hitler decía que nos han humillado en el Pacto de Versalles, vamos a mostrar qué grande es Alemania. Putin dice que nos han humillado en la Guerra Fría, vamos a mostrar cuán grande es Rusia. Es increíble, pero 80 años después se escuchan las mismas frases casi en los pueblos opuestos, pero siguen diciendo lo mismo, y evidentemente tiene un resueno en la población, digamos. Hay una tendencia a consumir estos mensajes extremos, creo que las redes han motorizado mucho eso, y tiende a desaparecer la moderación. La moderación o el centro que fue históricamente el lugar de convergencia de la política, por lo menos la que yo crecí y participé, hoy parece como el lugar incorrecto donde estar, digamos.

Eugenio, si vas a América Latina, hay un hecho que en todas las elecciones que se dieron en los últimos años en Sudamérica, en todas hubo como elemento central el tema de seguridad y el triunfo de posiciones más de derechas como garantía de mejor combate al tema de inseguridad. Me gustaría, dado tu expertise en el tema, alguna reflexión al respecto.

Bueno, América Latina es el continente más inseguro del mundo, tiene una tasa de homicidios superior a la de África largamente, a pesar de tener un poco más del 10% de la población mundial, tiene un tercio de los homicidios, y eso mucho tiene que ver con el crimen organizado, creo yo, con el gradiente que aumenta en el conflicto la violencia organizada. Son sociedades muy armadas, que en muchos casos han vivido guerras civiles, y quedan armadas y quedan predispuestas a ese tipo de conflictos, con lo cual los discursos de extrema derecha y extrema izquierda tienden a prender de un lado y del otro. Es difícil...

El Cono Sur, la parte más fría de Sudamérica, estaba más a salvo.

Siempre tuvo tasas menores, pero en los últimos años viene empeorándose. Uruguay ya tiene más de 10 homicidios cada 100.000 habitantes. Para los especialistas, es un problema endémico. Uruguay, 15 años atrás, tenía 2 homicidios cada 6.000 habitantes.

Y, al mismo tiempo, la Argentina viene descendiendo los homicidios.

La Argentina, desde el período de Macri en adelante, descendió los homicidios, producto, yo creo que hemos hecho un trabajo bastante fuerte para que no se afinque el narcotráfico de manera estructural, como le está pasando ahora en Chile, con el Tren de Aragua y demás. Cuando el narcotráfico adquiere territorialidad, es casi necesario que haya este salto cualitativo de los homicidios. Y después cuesta mucho bajarlo. Lo hemos visto en cada país. Desde que empezó Colombia, y fue irrigándose a todo el continente, fue pasando estructuralmente en cada país. Y ahora está pasando inclusive en Chile, que nunca pensamos que eso podía pasar. No están acostumbrados a esa dinámica. Hay una policía centralizada en Chile, que es Carabineros, que no tiene una presencia tan geográfica en todo el país, con lo cual tienen focos, sobre todo en el norte y en el sur, de mucha criminalidad y mucha violencia, la cual no están acostumbrados a trabajarla judicialmente, inclusive.

Brasil, que en una época tenía lugares, bueno, el secuestro, los autos blindados, lugares donde directamente no se podía pasar, ¿cuál fue la evolución a lo largo de los últimos años?

Brasil ha mejorado en algunos centros urbanos, especialmente en San Pablo, pero sigue teniendo focos de altos niveles de violencia. Vos tenés ahí los dos principales cárteles hoy de la región, que son el Primer Comando Capital y el Comando Vermelho, un poco divididos de Río de Janeiro hacia el sur, de Río de Janeiro hacia el norte. A nosotros nos afecta el Primer Comando Capital, que son enormes. Enormes de violencia, digamos. Tienen este tema de los blindados, o sea, donde controlan el territorio no solamente desarrollan el negocio narco, sino que hacen secuestro, roban blindados, trata de personas, tráfico de armas. De hecho, cuando hice este libro, una de las cosas que me llevó a hacerlo fue: hicimos una operativa de comiso de armas que venían de Medio Oriente hacia el Primer Comando Capital, y uno de los narcotraficantes, traficantes de armas, perdón, tenía en el fondo de la casa una enorme cantidad de cosas nazis, pero enorme, te estoy diciendo: libros de Mein Kampf firmados por Hitler, la lupa de oro con la cual él miraba los mapas, lugares autentificados como que fueran de él. O sea, ahí como que me despertó algo que yo desde chico iba a Bariloche y estaba este mito dando vueltas, y bueno, me despertó el tema. Pero volviendo al tema de la región, la región tiene un problema y no es extraño que los discursos extranjeros, que son los que se han hecho, los extremos se impongan, digamos, porque ha sido muy difícil estructuralmente reducirlo. En Argentina, yo no quiero decir que es una batalla, es un conflicto donde permanentemente uno tiene que trabajar, y lo hemos dado en el marco de la ley, que es lo más importante, no permitiendo que se instalen los cárteles, aunque cada tanto tenemos problemas. Hemos tenido problemas muy serios en Rosario, con, yo diría, clanes familiares, como Los Monos y demás. Hay que estar siempre atentos a esos.

Eugenio, ¿qué te pasa al ver el PRO hoy? Como marcabas que la tendencia de la reducción de los homicidios comienza cuando Macri asume la presidencia, ¿qué te hace, qué te genera ver el PRO lo que es hoy?

El PRO es un partido que tiene tres gobernadores, muchos intendentes en el país, y hoy se debate internamente entre tener un candidato propio y apoyar al gobierno, que es un poco, mirándolo desde la demanda de la política, lo que también tiene nuestro votante. Hay una parte de nuestros votantes que quiere la continuidad de Milei, y hay una parte de los votantes que no se siente cómodo, desde los republicanos, desde los valores, desde muchos aspectos. En mi caso particular, yo preferiría tener un candidato propio y defender un espacio de centro, de centro derecha, que es el que hemos tenido históricamente. Me siento más cómodo, digamos, y me siento más representado. Pero entiendo que hay otros que tienen o cercanía o cargos en el gobierno y que se sienten más movilizados a eso. Está siempre la disyuntiva de que no vuelva el kirchnerismo. Yo creo que la gente tiene que pasar esa disyuntiva, tiene que lograr opciones equilibradas, digamos, que logren que el sistema político se ordene en una discusión más razonable, volviendo al principio de esta charla, no caer en estos extremos del debate ideológico.

¿Patricia Bullrich como candidata?

No sé, no la veo hace tiempo, Patricia, así que no sé qué estará pensando ser ella. Ella siempre quiere ser candidata, así que no me extrañaría que sea candidata en alguna jurisdicción. Siempre me dijo a mí que quería ser candidata a presidente, así que...

Escribir ficción. ¿Fue terapéutico respecto de cierta decepción de la política, el paso por lo público?

Siempre la ficción te permite proyectar un ideal o un lugar ahí, digamos.

¿Fue terapéutico?

Sí, sí, en mi caso fue. Había una amiga de ella llamada Olenka, que tenía un número grabado en el brazo. Yo me acuerdo de preguntar a alguien más qué significaba ese número y muchos años después me dijeron: esa mujer estuvo en Auschwitz. Entonces era un tema que se hablaba y no se hablaba porque mis abuelos habían presenciado la guerra, con lo cual también tuvo un sentido de ese puente generacional, digamos.

Felicitaciones, Eugenio, por el libro. Me parece que es lo mejor que uno puede hacer. Vamos entonces, en un futuro, a volver a molestar por hablar de seguridad y ya no del autor de ficción. Muchísimas gracias.

Gracias.

LMM