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MODO FONTEVECCHIA
CRISIS SOCIAL

Héctor “Toty” Flores: "El Gobierno no tiene sensibilidad humana ni coraje para asumir el error"

El concejal de La Matanza afirmó que la falta de alimentos en los comedores y las acusaciones de robo "han desanimado a muchos voluntarios" a seguir participando de esta ayuda social: "Generalizar estas acusaciones rompe la idea de comunidad en los barrios", enfatizó.

Héctor "Toty" Flores
Héctor "Toty" Flores | Cedoc

El ex diputado, Héctor "Toty" Flores, aseguró que la destitución de Pablo de la Torre lo sorprendió: "En vez de hacerse cargo, lo usaron como chivo expiatorio", remarcó en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio Amadeus (FM 91.1). En esa línea, señaló que, desde que Milei asumió la presidencia "las organizaciones sociales no han recibido ninguna partida de Nación".

Héctor “Toty” Flores es concejal de La Matanza, fue diputado nacional y, sobre todo, es alguien que conoce lo que pasa en el Conurbano profundo.

Alejandro Gomel (AG): ¿Cómo se está viviendo la crisis en el interior de la provincia de Buenos Aires?

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Hoy, la crisis es más profunda que la del 2001. En ese año, veníamos de la gran desocupación de los años 90, pero aún había algún resto y algunos podían construir emprendimientos. La gente tenía algo acumulado de su etapa como trabajadores, lo que les permitía sobrevivir y reinventarse.

Actualmente, muchos sectores llevan años dependiendo de planes sociales, que apenas alcanzan para sobrevivir. La situación empeora con la pérdida del poder adquisitivo, lo que ha cortado "changas" en los barrios.

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Antes, estas tareas, como reparaciones y trabajos menores, eran esenciales para complementar ingresos. Sin embargo, los planes sociales no cubren completamente las necesidades, especialmente en familias numerosas, ya que los gastos también aumentan. Además, los hombres que hacían trabajos informales y las mujeres que trabajaban en casas de familia han visto estas oportunidades casi desaparecer.

AG: Se cortó el trabajo informal inclusive, es cierto. ¿Y qué está pasando, a partir de esa necesidad, con los comedores? ¿Está yendo más gente a los comedores? ¿Están llegando los alimentos?

La verdad es que desde que asumió el nuevo gobierno, las organizaciones sociales no han recibido ninguna partida de Nación. Algunos necesitan ayuda regular y dependen de municipios, empresas o ONGs que les proveen insumos esporádicamente. Estas comidas que se organizan las llamamos "ollas populares" porque se parecen más a eso que a comedores formales, y de eso hay muchos en los barrios.

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Además, el constante ataque mediático que acusa a quienes están en los comedores de robar desanima a los voluntarios. Recientemente, hablé con una mujer que organizaba comidas en su barrio y me dijo que ya no quiere seguir porque teme ser acusada de robo. Ella solía poner dinero de su propio bolsillo para alimentar a los niños del barrio, pero ahora teme represalias y violencia por parte de quienes compran el discurso de que todos son ladrones.

Este fenómeno generalizado, sin dar nombres ni pruebas concretas, socava la ayuda comunitaria fundamental en tiempos de crisis y pobreza. De todas maneras, es cierto que hay funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social que han canalizado recursos hacia sus propias organizaciones y han usado fondos para fines políticos, lo cual está mal.

Sin embargo, generalizar estas acusaciones rompe la idea de comunidad en los barrios, donde las personas no solo buscan comida, sino también apoyo emocional y soluciones a través del diálogo con otros en situaciones similares. La denuncia indiscriminada destruye este sentido de comunidad, crucial en momentos de necesidad.

Sandra Pettovello y Pablo De la Torre, en el ojo de la tormenta luego de las denuncias de corrupción.
Sandra Pettovello y Pablo De la Torre, en el ojo de la tormenta luego de las denuncias de corrupción.

AG: Es interesante esto que planteás, porque esto no se ve en los fríos números, esta idea de generación de comunidad. ¿No?

No, para nada. Alguna vez, en alguna de las tantas crisis, teníamos ayuda de alguna nutricionista del hospital de La Matanza, y entonces nos decían que la comida que conseguimos no era nutritiva, que había que ir a hacerlo con alguna otra como, por ejemplo, huevos.

Entonces, se nos dio la idea de hacer un volantito y repartir en el barrio, con un título muy sugestivo que era “La Juanita pone huevos” y recaudamos una cantidad de huevos impresionantes. Pudimos hacer comida nutritiva a partir de eso, porque solidariamente la gente aportaba dos o tres huevos, y así fuimos recolectando y supliendo lo que no podíamos conseguir en otros lugares.

¿Cómo afecta al Gobierno el escándalo con los alimentos?

Claudio Mardones (CM): Lo escuchaba con atención y lo que usted dice confirma parte de las investigaciones que se vienen llevando. Uno de los disparadores de las investigaciones judiciales fue impulsado por la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes. Precisamente eso, en el relevamiento que habían hecho en 800 comedores de todo el país, sin perder la vista que hay 40.000 en el registro, no llegaban los alimentos desde noviembre o diciembre. Pero quería preguntarle, teniendo en cuenta su conocimiento de la política bonaerense, ¿le sorprendió la otra parte de este escándalo, o sea, el despido de Pablo de la Torre como virtual viceministro, ya que estaba a cargo de la Secretaría de Niñez? Es que hay una causa abierta en donde quieren saber qué pasa con las diferencias de los inventarios. ¿Qué lectura política hace usted sobre esta eyección inesperada de una figura tan importante como Pablo de la Torre del entorno de la ministra Pettovello?

La destitución de De la Torre me sorprendió, ya que es uno de los funcionarios con más experiencia y conocimiento sobre las necesidades del conurbano. Lo conozco al hermano y hemos colaborado en varias actividades en San Miguel con organizaciones sociales. Lo de De la Torre parecía una decisión para encontrar un chivo expiatorio ante el escándalo, evitando que los verdaderos responsables, los funcionarios que lo designaron, asuman su responsabilidad.

Esto me recuerda a la gestión anterior, cuando la foto en Olivos durante la pandemia llevó a culpar a mi querida Fabiola. Este patrón de culpar a alguien de menor nivel muestra que el Gobierno no tiene sensibilidad humana ni coraje para asumir el error.

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Además, las agresiones constantes en los discursos del Presidente pueden generar un estado de bronca y sentimientos encontrados que no beneficiarán al país. Este es un momento crítico, el peor que he visto en cuanto a necesidades, y debemos trabajar arduamente para construir la paz.

CM: Desde su experiencia, ¿cómo interpreta esto de que, finalmente, no hayan aflojado parte de todo el alimento acopiado en los depósitos? ¿Fue impericia? ¿Fue una decisión de agarrarse de algunas denuncias para no entregar nada? ¿Por qué?

No hay ninguna duda de que el programa de ajuste que tiene el Gobierno recae sobre lo que más necesitan y que muchas veces no tienen respuesta por todas esas cuestiones anteriores que desvía la discusión.

No creo que sea impericia, sino una política, y lo refleja cuando el Presidente dice que “No se van a morir de hambre” porque sabe que hay hambre en Argentina, pero siempre que uno está en la lona necesita de otros para que lo ayuden a salir y la gestión de Milei no tiene esa sensibilidad.

AO VFT

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