La actividad económica argentina vuelve a mostrar señales contradictorias: mientras algunos indicadores registran una mejora mensual, la comparación interanual mantiene caídas significativas y las expectativas privadas anticipan un tercer trimestre negativo. En este escenario, el comportamiento de la industria, la construcción, el empleo y el consumo plantea dudas sobre la solidez de una eventual recuperación.
Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), conversó con el economista y periodista Ismael Bermúdez, quien analizó la evolución de la economía, las tensiones dentro del Gobierno y el impacto que podrían tener las elecciones en Estados Unidos sobre la Argentina. Para Bermúdez, una eventual derrota de Donald Trump podría elevar el riesgo país y generar un shock financiero, en un contexto marcado por los fuertes vencimientos de deuda que deberá afrontar el país durante el próximo año.
Ismael Bermúdez es licenciado en Economía, periodista especializado en prensa escrita, radial y televisiva, destacándose principalmente por su rigurosa cobertura de temas laborales, la evolución de los salarios, los índices de pobreza y la situación del sistema previsional. Es redactor e integrante histórico de la sección Economía y del Suplemento Económico Dominical del diario Clarín, medio en el que escribe desde el año 1983. También colaboró en medios como la revista Noticias y Caras y Caretas. Ya se ha desempeñado como docente en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y en la carrera de posgrado de especialización en periodismo económico de la misma institución.
Ismael, muy buenos días. Un gusto volver a hablar con vos. En un momento en que aquello de torturar los números parece ser cada vez más realidad, tenemos, por un lado, a Goldman Sachs previendo un tercer trimestre nuevamente con caída de la actividad económica y, técnicamente, entrando a la recesión. Paralelamente, las tapas de dos de los principales diarios de Buenos Aires destacan una mejora de los datos del último mes respecto del mes anterior. Igualmente, si se los compara con el mismo mes del año anterior, la caída es sustantiva. ¿Cómo se pueden leer datos buenos, malos simultáneamente y cuál es tu balance?
Bueno, gracias ante todo por convocarme para poder dialogar contigo. El tema tiene que ver, me parece, con un antecedente importante, que son los datos que difundió el Banco Central, que se llama REM, Relevamiento de Expectativas de Mercado, donde un conjunto de consultoras y bancos privados están previendo una caída de la actividad económica en este tercer trimestre. ¿Esto qué significa? Significa que el dato de producción industrial y de construcción que dio a conocer ayer el INDEC no revierte la fuerte tendencia recesiva y de caída de la actividad de los meses anteriores y, sobre todo, en relación a noviembre de 2023. Cuando uno mira la producción industrial, salvo cuatro sectores, todos los demás tienen caídas de dos dígitos en relación a noviembre de 2023, lo cual marca la intensidad de la caída y eso, lógicamente, arrastra al empleo porque el sector industrial es empleo de mano de obra importante, mientras aquellos sectores que han crecido emplean poca mano de obra, como pueden llegar a ser sectores vinculados a la energía. O sea, no cambió la tendencia. No cambia la tendencia.Además, quiero señalar algo que me parece importante. El otro día, el presidente Javier Milei criticó estadísticas del INDEC, señalando que era incorrecto tomar la serie desestacionalizada del INDEC y que lo que correspondía era tomar la tendencia-ciclo.Bueno, cuando uno mira el dato de ayer del INDEC, ve que la serie desestacionalizada crece, pero la tendencia-ciclo es negativa. O sea, el Gobierno no debería estar festejando nada porque, según el criterio estadístico del Presidente, los datos de ayer serían no del todo correctos, mientras que la tendencia-ciclo viene marcando todavía números negativos, con lo cual esto se enlaza justamente con la previsión que hay de estas consultoras y bancos privados de que vamos a tener un tercer trimestre negativo en materia de actividad económica y, al mismo tiempo, volvieron a revisar los datos de crecimiento del año y bajaron muchísimo respecto de las estimaciones anteriores.
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¿La tendencia-ciclo es mala en la comparación con el año anterior?
Claro. Y es lo que marca, como lo dice, tendencia-ciclo: es lo que marca la perspectiva que puede llegar a tener la actividad, en este caso la industria o la construcción.
¿Y cómo te imaginás el cuarto trimestre? ¿Y cómo seguiría esto de cara a 2027 en función de esta dirección que viene teniendo?
Bueno, el cuarto trimestre va a depender muchísimo, me parece, de las elecciones en Estados Unidos. ¿Por qué motivo? Porque ya se está insinuando un clima financiero adverso a nivel internacional, especialmente en Estados Unidos, por el aumento de la tasa de interés y por la caída del consumo. El aumento de la tasa de interés llevaría a que el riesgo país en la Argentina no pueda bajar de los 600 puntos. Ustedes miraron lo que pasó el otro día: ganó Bolsonaro, rápidamente aquí hubo un rebote importante, el riesgo país disminuyó, pero pasaron dos o tres días y nuevamente el riesgo país empezó a subir. ¿Por qué motivo? Porque hay una gran incertidumbre de lo que puede llegar a pasar en Estados Unidos con la tasa de interés y con el consumo. Entonces, ahí vamos a tener una especie de condicionante que no sabemos porque tenemos que esperar las elecciones. El otro tema es que cuando uno mira lo que dijeron o previeron las consultoras privadas y los bancos en este informe del Banco Central, es que ellos esperan un aumento de la tasa de desempleo. Digamos, no es explosiva, pero están hablando de que puede llegar a subir 0,2 puntos, 0,3 puntos, con lo cual pasaríamos a tener, a nivel país, casi dos millones de desocupados. Entonces, eso es una presión social muy, pero muy fuerte, a lo que se suma el incremento de la pobreza e incremento también de la morosidad bancaria y con las billeteras digitales. Entonces, la suma de todos estos factores condiciona muchísimo la recuperación del consumo, algo que no se está verificando, sino que el consumo sigue deprimido. Y eso lleva a que haya tres o cuatro sectores muy vinculados al agro y a la energía que están en una fase expansiva por Vaca Muerta y por los altos precios internacionales, pero el resto de la economía sigue en retracción económica y eso plantea fuertes desequilibrios internos que, bueno, hasta ahora daría la sensación de que el Gobierno no los toma en cuenta. Y evidentemente ya está llevando a muchos sectores empresarios, además del cierre de empresas, que sigue siendo importante, a razón de, entre altas y bajas, casi unas mil empresas por mes, y está llevando a una reflexión dentro de la clase empresaria sobre lo que hay que hacer en los próximos meses.
Ismael, y con toda tu experiencia, y cuánto la economía es predictor de la política, ¿cómo va a afectar entonces la economía a las elecciones del año próximo de continuar esta tendencia?
Bueno, la puede afectar de manera bastante fuerte. No sabemos efectivamente si el Gobierno va a introducir o no cambios. Se dice que hay una disputa importante dentro de La Libertad Avanza en relación a este tema. Se dice incluso que hay disidencias o diferencias entre el Presidente y el ministro de Economía sobre medidas que habría que adoptar para tratar de, bueno, un poco mitigar este deterioro laboral y este deterioro social. Pero, bueno, es un debate interno allí que no está resuelto y eso puede condicionar bastante la política económica. Ni hablar, ni hablar, como resultado de estas disidencias, si hubiese cambios en el equipo económico o hubiese diferencias importantes a la hora de elegir el candidato presidencial del Gobierno para las próximas elecciones. Y el otro tema que yo le doy bastante, bastante importancia es a lo que planteaba al comienzo, en relación a qué va a pasar con las elecciones en Estados Unidos. Porque no olvidemos que el gran respaldo financiero que tiene hoy por hoy la Argentina proviene de Estados Unidos. Hay fuertes vencimientos de deuda que se van a juntar en el año próximo y, si hubiese un cambio importante en Estados Unidos y una reticencia a seguir respaldando el programa cambiario y financiero de la Argentina, evidentemente el Gobierno podría llegar a tener fuertes dificultades para ser reelecto. También va a depender mucho de cómo se alinee la oposición porque hoy por hoy, evidentemente, un gran sector de la oposición es colaboracionista del Gobierno y el resto todavía no ha definido su postura electoral porque también tiene disidencias internas muy fuertes.
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Ismael, existe la posibilidad de que Trump pierda pero Scott Bessent continúe y, aunque pierda diputados y pierda el Senado, de cualquier forma quede, no sé si la palabra es garantizada, pero de hecho Scott Bessent ya salió a decir que están dispuestos a ayudar nuevamente a la Argentina si así fuera necesario el próximo año. ¿Existe una posibilidad de que, desde el punto de vista del apoyo financiero a la Argentina, la derrota de Trump no signifique una desconfianza en los mercados?
No, no, no, creo que no. Creo que, evidentemente, va a elevar enormemente el riesgo país y puede implicar un cambio muy importante en el respaldo a Milei por parte de Estados Unidos. Evidentemente, el gran garante de Milei hoy por hoy es Donald Trump y el propio mercado cambiario y financiero, en caso de una derrota de Donald Trump, lo va a entender como que el prestamista de última instancia de la Argentina, que es Donald Trump, ya no está en el Gobierno y, por lo tanto, puede desencadenar una salida de capitales importantes en la Argentina y debilitar todavía mucho más el cumplimiento de los pagos de deuda del año próximo. Es decir, el hecho de que el prestamista de última instancia de la Argentina, el garante de la Argentina, pierda las elecciones, evidentemente puede disparar un shock financiero importante en la Argentina, teniendo en cuenta los fuertes vencimientos de deuda que la Argentina tiene para el próximo año. Ya en enero hay unos vencimientos muy importantes, del orden de los 4.000 millones de dólares y, bueno, aparte no olvidemos que los argentinos están comprando dólares cada mes en el orden de los 3.000 o 4.000 millones de dólares. A pesar de que tenemos un tipo de cambio fijo o semifijo, igualmente los argentinos atesoran 3.000 o 4.000 millones de dólares todos los meses y eso se come una parte muy importante del extraordinario superávit comercial que tiene la Argentina gracias a la energía y gracias al agro.
Me quedé pensando y reflexionando sobre lo que decís. Vos fijate la importancia que tuvo en las elecciones de Brasil el apoyo de Estados Unidos a Bolsonaro, específicamente Donald Trump a Bolsonaro. De hecho, la campaña de Flavio Bolsonaro comenzó en Estados Unidos al lado de Trump y su hermano reside directamente en Estados Unidos, el hermano de Flavio Bolsonaro, y toda la campaña de Lula era soberanía y democracia, podríamos decir, en un planteo casi Braden o Perón en el caso de Argentina. Si las elecciones en Brasil fueran tres semanas después, o el balotaje me refiero, ya estarían los resultados de la elección norteamericana, ¿no? ¿Cómo podrían llegar a afectar esa elección? No solamente el riesgo país en la Argentina, sino lo que significa el apoyo de Estados Unidos a Bolsonaro, ¿no? El apoyo de Estados Unidos a Bolsonaro y, al mismo tiempo, el antinorteamericanismo de los votantes de Lula. O sea, lo que vos ves finalmente, Ismael, es que la geopolítica mundial se juega en estas elecciones a comienzos de noviembre en Washington.
Sí, efectivamente. En principio, todo indicaría que Bolsonaro va a ganar en la segunda vuelta. Esas son las estimaciones que hay. Por lo tanto, digamos, no introduciría ninguna novedad. Evidentemente, aquí la gran sorpresa de las elecciones en Brasil es que gane Lula. Pero me parece que el 99% de las chances de Bolsonaro están a favor de él. Por lo tanto, no va a cambiar la tendencia financiera y cambiaría en la Argentina, que ya descuenta también ese triunfo de Bolsonaro en la segunda vuelta. La expectativa está dada justamente en las elecciones presidenciales. E incluso si gana Donald Trump, que no haya, incluso con el triunfo de Donald Trump, un aumento importante de la tasa de interés y datos de caída del consumo, porque eso puede también afectar el riesgo país de la Argentina. Y postergar muchas definiciones en materia de inversión, teniendo en cuenta que un aumento del riesgo país significa un mayor costo financiero para afrontar incluso estos importantes pagos de deuda que tiene que la Argentina para el año próximo.
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Me quedó resonando otra cosa que dijiste también, que es si no es que se cambiase el ministro de Economía. ¿Imaginás que en estas tensiones entre el ministro de Economía y el Presidente se pueda dar una situación como se dio en el tercer año de Macri, de que el propio Luis Caputo, cansado, dio un portazo?
Bueno, es lo que se está, digamos, rumoreando: que está cansado, por un lado, y, en segundo lugar, está siendo ninguneado. Tampoco por el Presidente. En la última reunión de gabinete, Luis Caputo no asistió y, en cambio, convocaron a un economista crítico de la política económica, lo cual evidentemente molestó muchísimo al ministro de Economía. No va a la reunión de gabinete y en su lugar lo ocupa un economista con dos señalamientos críticos a la política económica. Además, no hay que olvidar también que el FMI viene diciendo que hay que flexibilizar el tipo de cambio, que el tipo de cambio está atrasado y una gran parte de economistas importantes acá, en el país, opinan lo contrario, algo que Javier Milei se niega a implementar. O sea, hay una presión internacional y una presión a favor de introducir cambios y eso, lógicamente, puede afectar las relaciones entre el ministro de Economía y el presidente de la Nación.
Ismael, muchísimas gracias. Te mandamos un abrazo muy grande. Gracias siempre por tu predisposición para con nosotros y, bueno, nos mantenemos en contacto como siempre. Muy gentil.
LMM