El PAMI enfrenta una crisis estructural por la implementación de la Resolución 1107/2026, que impone un esquema de pagos capitado y elimina los adicionales por consultas individuales. Ante una entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, el doctor Atilio Rossi denunció que la medida representa una reducción salarial del 52% para los médicos de cabecera, provocando un paro de 72 horas y el riesgo de un colapso en la atención.
El político y dirigente argentino, Atilio Rossi, fue diputado nacional en varias oportunidades y también tuvo participación en la política provincial santafesina. Se destacó por su alineamiento con los sectores más tradicionales del peronismo y por su defensa de las estructuras partidarias en momentos de fuerte interna dentro del movimiento. Además de su rol institucional, Rossi fue una figura influyente en la organización política del peronismo en Santa Fe.
¿Cuáles son los problemas que atraviesa el PAMI en este momento, que venimos escuchando tanto desde el interior como desde aquí, cerca de la ciudad de Buenos Aires?
Hasta el mes pasado, un médico de primer nivel de PAMI tenía un ingreso a través de un sistema mixto. A vos te pagaban una cápita por paciente por mes, que era de 946 pesos, y además te pagaban las consultas que realizabas: la primera consulta, 10.000 pesos, y el seguimiento del paciente, 6.000 pesos, con un límite, porque nos descontaban el 40% de las consultas realizadas.
O sea, si yo hacía 100 consultas en un mes, me reconocían 40. Así que ya veníamos mal. Y eso, para un médico que tenía en ese momento 400 afiliados a cargo, significó que el mes pasado cobrara 1.650.000 pesos.
El martes de la semana pasada, en forma inconsulta —y considero que maliciosa—, el PAMI sacó una resolución donde modifica nuestro sistema de pago. Encima hacen una propaganda diciendo que a los médicos de cabecera nos van a dar un 100% de aumento. ¿Sabés lo que hicieron? Aumentaron la cápita de 946 a 2.100 pesos por paciente por mes y eliminaron las consultas, es decir, ya no se pagan más.
Eso implica que ese médico va a cobrar este mes 800.000 pesos. O sea, te han sacado el 52% del salario de golpe y, además, lo hicieron retroactivo al primero de abril. Es tan grave lo que hicieron que no tenemos otra alternativa que tomar esta medida, porque nos colocaron en una situación límite.
Si esto queda fijo, no puedo seguir. Aceptarlo sería sentirme denigrado ante mí mismo.
¿Podría explicarnos cómo se compone eso de una manera más detallada? ¿Qué es lo que pagan por paciente? Usted decía que cada médico tiene alrededor de 400 pacientes.
La cápita, que es lo único que van a pagar ahora, se paga por paciente, no por consulta. Es decir, el paciente vaya o no a consultar, vaya una vez o tres, siempre te van a pagar lo mismo: 2.100 pesos.
¿Todos tienen 400 pacientes?
No, hay de todo. Estoy hablando de la realidad en Córdoba. Sé que en Buenos Aires tienen alrededor de 800 pacientes, incluso algunos llegan a 900. Con más razón, se vuelve ilógica la situación.
Es vergonzoso lo que quieren pagar: un alfajor sale 3.500 pesos.
Entonces, pienso que hay dos alternativas: las autoridades del PAMI no conocen la realidad del médico y del adulto mayor, o quieren destruir el primer nivel de atención. Si destruyen el primer nivel, no se imaginan lo que va a representar para la salud. Tengo 45 años de médico, soy clínico, cardiólogo y geriatra.
La ventaja del médico de familia es que conoce al paciente en su integridad, en su fase física y psicológica. Siempre digo: después del cura, el que escucha es el médico. Muchos pacientes no necesitan más que ser escuchados y recibir un consejo. Si se elimina el primer nivel, el paciente va a acudir directamente a clínicas o especialistas. Las clínicas están saturadas y cada vez menos especialistas quieren atender al PAMI, porque les pagan 10 mil.
Conseguir un turno con un especialista lleva tres o cuatro meses. Además, el especialista atiende la patología puntual: traumatología, endocrinología, según el caso. Pero nadie integra la situación completa del paciente, salvo el médico de cabecera. Te cuento algo: cuando recibo un paciente por primera vez, le pido que traiga sus medicamentos. Ahí se nota enseguida si tuvo médico de familia. El que lo tuvo, tiene un tratamiento ordenado. El que no, llega con una bolsa llena de remedios indicados por distintos especialistas.
Si esta resolución continúa, se busca hacer desaparecer el primer nivel, y eso afecta especialmente a los grupos más vulnerables, como niños y adultos mayores, generando un deterioro muy grave.
La situación nos obliga a realizar un paro por 72 horas. Por eso pedimos a nuestros pacientes que nos acompañen, porque hay una relación de dependencia mutua. El costo de esta medida es muy alto desde lo mental y lo psicológico. Pero aceptar estas condiciones implica una sensación de denigración. Por eso pedimos comprensión.
De todos modos, seguimos disponibles: si un paciente necesita una medicación o tiene un problema urgente, lo vamos a atender. Pero necesitamos su apoyo. La situación de los pacientes del PAMI también es muy grave. Por ejemplo, llega un paciente con hipertensión y necesita ver a un cardiólogo. La derivación dura 150 días.
Luego de la consulta, el especialista pide estudios. Una vez realizados, el paciente intenta volver, pero la derivación venció y debe gestionar otra. Ese proceso vuelve a demorar meses. Cuando finalmente logra el turno, pueden decirle que no lo atienden porque se superó el cupo de derivaciones.
Entonces debe ir al PAMI, donde le indican que vuelva a su médico de cabecera para justificar la consulta. Es una situación completamente desordenada, que termina afectando tanto a médicos como a pacientes.
¿Lo que está pasando ahora con los médicos forma parte de algo más amplio, que podría describirse como un caos en el PAMI o como un proceso de pérdida de relevancia del propio sistema?
Te imaginás: acá en Córdoba todos los días se cierran clínicas, sobre todo en el interior, porque el PAMI paga una cápita muy baja. Vos viste que el costo en salud ha aumentado muchísimo: insumos, mantenimiento, el personal que tienen que sostener. Con esos valores, muchas clínicas se ven obligadas a cerrar.
Entonces, por ejemplo, tenés un paciente en una localidad que tenía una única clínica y se cerró; no le queda otra alternativa que ir a otra que está a 50 o 60 kilómetros. Ese es el gran problema que tenemos.
Por eso digo que esto es mucho más amplio. Para mí, lo primero que están haciendo es destruir el primer nivel de atención y, en el segundo sistema, no se salva nadie, sinceramente. Porque ¿qué hace el paciente entonces? Termina yendo al hospital, y el hospital está sobrecargado por toda la crisis social que tenemos.
Entonces, vas a un hospital y es imposible sacar un turno.
Si recién usted planteaba que, después del cura, el médico de familia —el médico clínico— termina siendo el otro gran confesor, y que muchos jubilados sacan turno más allá de la consulta específica para conversar, transmitir su angustia y encontrar contención, ¿qué le dicen esos pacientes en esas charlas, casi de psicólogo y de cura, sobre sus evaluaciones políticas? Teniendo en cuenta que en Córdoba Javier Milei obtuvo cerca del 80% de los votos —lo que implica que gran parte de la tercera y cuarta edad lo acompañó—, ¿cree que hoy pensarían igual y cuál es su termómetro en esas conversaciones?
Mirá, yo lo que veo en ese sentido, en salud por lo menos, es sobre todo una decepción. Acordate que el 70 u 80% de los pacientes jubilados cobran la mínima, 360.000 pesos. Entonces no hay manera de que ese paciente pueda subsistir. Hay jubilados que tienen ayuda familiar, pero si no, esa persona te dice: “Es imposible subsistir”.
No te podés imaginar: por ejemplo, caés con una hipertensión, yo te hago una receta y ese medicamento el paciente no lo puede comprar porque no le alcanza la plata. Entonces el PAMI dice que le va a dar el 100% de cobertura gratuita al medicamento, pero tienen que hacer el trámite del Auxilio del Medicamento. Yo te tengo que hacer la receta, vos tenés que ir al PAMI para que la autoricen, y te autorizan por cuatro meses, y después tenés que empezar de nuevo. ¿Qué es lo que hace el paciente? Se deteriora su situación.
El tema de los estudios: el paciente deambula y termina sin resolución. Si es una persona que se puede valer por sí misma, no hay problema, pero la mayoría tiene dificultades para movilizarse, no ve, tiene trastornos cognitivos y no tiene alguien cercano que lo ayude. Entonces, cuando ve tantas trabas, le es imposible.
Por ahí cae con todos sus estudios dando vueltas y no lo vio el cardiólogo; termina con nosotros y tenemos que hacer malabarismo. Me cae una mujer con un problema ginecológico, la puedo ayudar, puedo ver los estudios, pero no me puedo convertir en ginecólogo. Entonces, el paciente ¿qué hace? Abandona.
Por eso creo que todo esto es tan grave. Creo que la gente está sufriendo.
¿No remite esto a lo que planteaba Michel Foucault con la biopolítica: que, siendo descarnados, pareciera que el problema se quiere hacer desaparecer y que el demandante de la tercera edad pasa a ser visto como un problema, casi como si lo mejor fuera que se reduzca cuantitativamente?
Sí, y ¿sabés cuál es el otro problema? No tenemos diálogo.
Nosotros estamos en el segundo día de paro, que ha generado una importante repercusión en todo el país, como para ver si a esta gente le mueve algo, una fibra determinada. No existe.
Yo no sé el titular del PAMI, no sé si vos tenés teléfono, pero no dan la cara.
Y cuando vos tenés un conflicto, la única manera de solucionarlo es que las dos partes se sienten en una mesa y dialoguen. No tenés con quién recurrir. Por eso te quiero decir que es una situación grave la que estamos viviendo.
Es una pintura lo que usted está contando. No es una pintura de la salud, es una pintura de la economía en su conjunto: no cierra una clínica por día. En Córdoba, como contábamos la semana pasada, la población tomó directamente la oficina del PAMI. Y agregaría a todo esto el hecho de que cada vez hay menos nacimientos, pero cada vez hay personas de mayor edad; es decir, la cantidad de personas que van a necesitar atención médica en la tercera y cuarta edad es mayor, mientras que el presupuesto cada vez se reduce. En ese marco, una pregunta: ¿usted votó por Javier Milei y, si lo votó, lo volvería a votar?
Sí, sí. Y ahora, en este momento, no.
Lo que necesito saber es qué es lo que… necesitamos opciones que a la gente la ilusionen.
Desgraciadamente, no tenemos opciones de gobernantes que generen expectativas.
Yo no sé quién está.
En 2023, ¿se imaginaba cuando lo votó que iba a hacer esto?
No, en salud nunca esto, ni menos. Porque vos siempre te imaginás que van a tratar de hacer.
Yo siempre digo: si yo tuviera la oportunidad de ser presidente, lo que haría es poner en cada lugar a las mejores personas; en salud, pondría al mejor sanitarista, trataría de que mis pacientes, los abuelos, estén de la mejor manera posible.
Porque, como yo digo, si vos hacés una buena función en salud, ellos van a ser los primeros que te van a votar.
Ahora, si hacés lo contrario y al paciente le das trabas, indudablemente esa persona que te votó no te puede votar.
MV