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MODO FONTEVECCHIA
LA INDUSTRIA FRENTE AL MODELO DE MILEI

Matías Kulfas: "A los industriales Milei les dice 'tenés que jugar contra el Barcelona, con 9 jugadores y el árbitro en contra'"

Matías Kulfas cuestionó la política económica del Gobierno, advirtió por el cierre de fábricas y la pérdida de empleos industriales, y sostuvo que los empresarios argentinos enfrentan una competencia desigual frente a las importaciones.

Matías Kulfas 06052026
Matías Kulfas | CeDoc

La industria argentina atraviesa un escenario de fuerte retroceso, marcado por el cierre de fábricas, la pérdida de puestos de trabajo y una creciente presión de las importaciones. En el Día de la Industria, el exministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas analizó el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y advirtió sobre las consecuencias de una política que, según su mirada, deja al sector productivo nacional en una situación de desventaja frente al mundo.

En diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Kulfas cuestionó la estrategia industrial del Gobierno, planteó la necesidad de recuperar la obra pública y desarrollar un nuevo plan productivo, y sostuvo que la Argentina corre el riesgo de quedar rezagada frente al cambio tecnológico global. Además, comparó la situación de los industriales argentinos con un partido imposible: “Tenés que jugar contra el Barcelona, con nueve jugadores y el árbitro en contra”.

Matías Kulfas es político, se desempeñó como ministro de Desarrollo Productivo de la Nación entre diciembre de 2019 y junio de 2022 durante la gestión de Alberto Fernández, cargo del que se retiró en medio de fuertes tensiones internas dentro de la coalición gobernante del Frente de Todos.

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Matías, no sé si la producción con su agudeza o el destino con sus misterios, pero nos colocó esta entrevista en el Día de la Industria. Nosotros dedicamos la columna de apertura a este día e hicimos la comparación con que, casualmente, había una especie de utopía postindustrial en los años 80 y 90, donde la clave era tener las marcas —como Nike—, mandar a fabricar al Sudeste Asiático, controlar la creatividad y donde la factoría era un tema de poco valor agregado que se les dejaba a los países de salarios bajos. Esa ilusión postindustrial, que podríamos decir que es paralela a la ilusión de la globalización, entró en retroceso y en todo Occidente —Europa y Estados Unidos— están tratando de volver rápidamente a la reindustrialización, cuando paradójicamente la Argentina, como si leyera tarde las olas mundiales, inicia o profundiza un proceso de desindustrialización. Me gustaría una reflexión tuya sobre esto en particular y en la Argentina.

Bueno, primero, buen día. Gracias por la invitación, Jorge, siempre es un gusto estar aquí. Y sí, hoy es el Día de la Industria en un contexto muy difícil justamente para el sector. Creo que vos separaste muy bien las dos cosas: una es la coyuntura argentina y otra es la coyuntura mundial, que está teñida por el cambio tecnológico. Esta discusión está atravesada por la geopolítica donde, por un lado, China claramente se ha convertido en el gran líder mundial industrial y tecnológico. Por otro lado, está el desafío del auge de la inteligencia artificial. De hecho, hace muy pocas semanas, el gobierno de China tomó una medida muy sorprendente: las empresas no pueden despedir personas cuyo puesto de trabajo haya sido reemplazado por la IA, sino que tienen que buscar la manera de reubicarlas dentro de la compañía. Hablamos del país más tecnológico del mundo. En Occidente, como bien señalaste, están buscando cómo preservar cierta capacidad industrial. Mientras pasa todo esto, en Argentina el Gobierno sintoniza otro canal, ve otra película: que la industria no es importante. Prácticamente celebra cuando una fábrica cierra, lo cual es una locura. Estamos viendo, desde que empezó este gobierno, cerca de 80.000 puestos de trabajo destruidos en el sector industrial y más de 2.500 fábricas cerradas. Esto es un goteo que no termina. Por ahí, cuando cerró FATE en febrero tuvo mucha repercusión porque es una empresa emblemática, pero todos los días hay alguna novedad: cierre de fábricas, de líneas de producción, caída del empleo y, por supuesto, nada que lo reemplace. Así que creo que acá hay una reflexión que tiene que ir mucho más allá de la arena a la que la lleva el Gobierno, que es señalar con el dedo a un empresario o a otro. Ese no es el debate. El debate es qué modelo de país queremos y qué lugar va a ocupar la empresa y la industria. Por supuesto, no es que todo tenga que ser desarrollo industrial; bienvenido sea el desarrollo energético, minero, del campo y de las diferentes actividades económicas. Pero en esto, el sector industrial va a tener un papel clave en lo que respecta a tecnología y empleo.

Imaginemos que el 10 de diciembre del año próximo Milei pueda no ser reelecto y le tocase al peronismo nuevamente ser gobierno. Vos hiciste un análisis de los distintos peronismos cuando había ganado Macri. Te tocó ser parte del último gobierno peronista en una posición importante. Con esa experiencia, con la mirada analítica que hiciste de los gobiernos anteriores, peronistas al de Macri, con tu propia experiencia en el gobierno de Alberto Fernández, ¿qué le dirías al próximo, si hubiese un próximo gobierno peronista? En el contexto que se va a encontrar, imaginemos una inflación del 20% o 18%, superávit fiscal, maquillado el cuasifiscal, pero con las tarifas ya arregladas —que era el gran tema de pelea en el gobierno de Alberto Fernández entre Cristina Kirchner y los funcionarios de Alberto Fernández, respecto de subir las tarifas—, con esos problemas resueltos, pero al mismo tiempo con una deuda agrandada y un salario y consumo por el piso.

Yo diría tres cosas. La primera es que obviamente hay que seguir cuidando la macroeconomía. Creo que este gobierno lo que resolvió es que habíamos pasado a un régimen de alta inflación y volvimos al régimen previo de inflación moderada. Si bien no resolvió el problema, claramente volvimos a la etapa anterior, de inflación mensual del 2%, 2% y pico, de la cual todavía le cuesta mucho avanzar.

Perdón, para ponerlo en contexto y disculpa que te interrumpa: recordaba el otro día los últimos dos años de Cristina Kirchner, no medido ya por el INDEC sino por la oposición, el último año creo que fue de un 23% la inflación.

Sí, e incluso inferior a la actual. Te digo más: el año 2020 también fue parecido al actual. Por eso digo, sin desmerecer el logro —porque es indiscutido que la inflación bajó y estábamos en niveles que llegaron a estar entre el 8% y el 12% mensual, por lo que bajar al 2% es un logro—, estamos lejos de haber colapsado la inflación, como dijo Milei. Esa promesa claramente no se cumplió. Entonces, primera cuestión: hay que avanzar en este proceso. Le diría al próximo gobierno peronista que hay que terminar de vencer el fenómeno inflacionario, y esto implica un paquete macroeconómico consistente. En segundo lugar: inmediatamente recuperar la obra pública. Ningún país puede desarrollarse y tener un sendero mínimo de crecimiento con bienestar y competitividad si no hay obra pública. Esto es clave incluso para los sectores que hoy tienen mayor dinamismo, como la minería y la energía. Miren los caminos por los que hoy se saca el petróleo en la Argentina: es un disparate, parece una película de terror cuando uno ve esos videos. Y es peor aún para la población, que transita rutas sumamente peligrosas. Se necesita un plan de reactivación de la infraestructura. Bien hecho, rápidamente va a reactivar la economía sin afectar el equilibrio fiscal. Creo que hay cómo financiarlo, incluso con recursos de la ANSES, y va a tener un efecto reactivante y de recuperación económica. Y lo tercero, sin duda, es un plan productivo. Hoy todo el mundo está discutiendo política industrial: no solamente los países desarrollados, que están disponiendo cifras multimillonarias, sino también Brasil, acá nomás, con el plan “Nova Industria Brasil”, o México, que tiene un plan de política industrial. Hagamos lo mismo. Pensemos qué sectores estratégicos se pueden desarrollar y cómo entramos en esta nueva ola tecnológica. Si no lo hacemos, nos vamos a rezagar. Y, encima de todo, las actividades que hoy crecen, que son las de recursos naturales, van a terminar siendo un enclave. Es lo que está pasando: hoy casi todas las demandas de los proyectos del RIGI terminan generando un fuerte aumento de las importaciones en lugar de ser aprovechadas por la industria argentina.

“Debemos dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen”, el fuerte reproche de la UIA a Milei

¿Cómo resolvés el tema de la obra pública o de los sectores en los que se ha producido un ajuste excesivo o están más castigados, manteniendo el superávit fiscal? ¿Es con más impuestos? ¿Cómo se resuelve ese nudo gordiano?

Lo primero que hay que decir es que hoy la ANSES, en su Fondo de Garantía de Sustentabilidad, tiene una serie de recursos puestos en valor. Hay acciones de empresas privadas que bien podrían ser usadas con un sentido de venta o de garantía para apalancar por lo menos dos puntos del PBI en inversiones de infraestructura. Insisto: sin que esto implique endeudarse ni generar un salto en el déficit fiscal, sino manteniendo cierto equilibrio. Y, al mismo tiempo, como esto es reactivante, va a generar más recursos.

Con el crecimiento de la recaudación, decís vos.

Absolutamente. Hoy el Gobierno está metido en una dinámica donde, por un lado, estimula la evasión —le ha dicho a un montón de empresarios que la evasión los convierte en héroes— y no está aplicando los mecanismos adecuados para mejorar la recaudación. Por otro lado, genera desgravaciones impositivas en sectores que incluso son los más beneficiados por este modelo económico. Vemos un modelo donde hay tres o cuatro actividades que traccionan y el resto va para abajo; esa es la descripción del modelo. Me parece que ahí, con una buena estrategia, se puede salir del círculo vicioso. Lo que hace el Gobierno hoy es tener una economía fuertemente recesiva, salvo por esas pocas actividades dinámicas. Incluso el último dato cerrado de agosto muestra que impuestos como el IVA dan una caída del 2% interanual en términos reales. Los impuestos al consumo están marcando que el consumo va a la baja. Esto es como el perro que se muerde la cola: estás en una espiral descendente, cada vez tenés menos recursos y cada vez tenés más para ajustar, con lo cual el ajuste no termina nunca.

¿Podrías explicarle a la audiencia, de la manera más didáctica posible, cuál es el porcentaje que significa la baja de recaudación por baja de impuestos y cuánto por la baja del consumo?

Para ser claros, el Gobierno introdujo un ajuste al comienzo de su gestión que implicó recortar el gasto más o menos en cuatro puntos del PBI; ese fue el gran ajuste. Pero al mismo tiempo hizo un recorte de recaudación de una manera sumamente regresiva. ¿Por qué? Primero, eliminó el Impuesto PAÍS, lo cual benefició a las importaciones. Redujo fuertemente aranceles de importación, es decir, le redujo el costo a los importadores, además de reglamentos técnicos... Reglamentos que, bajo el paraguas de la desregulación de Sturzenegger, en realidad desprotegen a los consumidores, que es otra nota dominante de este gobierno, como lo ha hecho con las familias endeudadas. Cuando vos mirás esto y te preguntás a quién benefició el Gobierno con la baja de impuestos, ves que fue claramente a los importadores, a los que están comprando trabajo fundamentalmente producido en China. En cambio, a los productores nacionales, a los industriales que hoy celebran su día con poco para festejar —lamentablemente he hablado con varios esta mañana y ninguno estaba muy contento—, a ese sector Milei no le bajó un solo impuesto. Se le está pidiendo al empresario industrial argentino que compita —lo cual obviamente es bueno—, pero lo está poniendo a competir contra importaciones que tienen menores costos, menores impuestos y encima un dólar recontra barato. Y está barato no por el juego de la oferta y la demanda del mercado de cambios, sino por la intervención que ha hecho el Gobierno para mantener el dólar bajo como herramienta antiinflacionaria. Jorge, la metáfora es como si te dijeran: “Tu equipo de fútbol tiene que ir a jugar contra el Barcelona”. Ya está difícil la cosa, pero además vas a jugar con nueve jugadores y el réferi patea para ellos. Eso no es competencia, eso es regalarte. Y este gobierno está regalando a su sector productivo.

¿Cómo se explica? Habrás leído el artículo de Sturzenegger diciendo que se crearon 500.000 puestos de trabajo. La sociedad escucha continuamente informaciones absolutamente contradictorias: el consumo vuela, dice el presidente por un lado, y después el IVA cae 2% en la recaudación respecto al año pasado. Desde un punto de vista objetivo, el INDEC muestra que el consumo aumenta, pero ¿cómo puede ser que aumente y al mismo tiempo el IVA sea 2% menos? Y luego, ¿cómo puede ser que se creen 500.000 empleos cuando, desde el punto de vista de los empleos registrados, lo que se indica es una merma? ¿Cómo podrías explicar estas contradicciones?

Son artilugios estadísticos, Jorge, para que se entienda. La cantidad de empleos en el sector formal —los empleos del sector privado como los que vemos acá, donde se pagan salarios en blanco— cayeron en 240.000 puestos desde que Milei es presidente. Lo que se creó, fundamentalmente, son empleos independientes e informales: repartidores de delivery, choferes de Uber, la persona que se quedó sin laburo...

O sea, cuando él dice 500.000, son 500.000 en esto. Que además es una estadística, porque no existe el registro. Si no entiendo mal, el empleo informal es una estadística.

El empleo informal está medido indirectamente a través del INDEC, por la Encuesta Permanente de Hogares.

Por eso es una estadística. Y lo que no dice es que por el otro lado se perdieron 350.000.

240.000 que claramente tienen nombre y apellido. Sí, están registrados en el sistema. No son encuestas, son registros estadísticos del SIPA, el Sistema Integrado Previsional Argentino.

¿Y cómo se explica que el consumo aumente y el IVA caiga 2% interanual?**

Por este mismo artilugio estadístico. Por ejemplo, lo que ves es que hay hogares que tienen que pagar la factura de electricidad, gas, etcétera, mucho más cara. El consumo en términos netos —por ahí de watts o metros cúbicos de gas— es el mismo, pero al haber aumentado tanto la factura, lo que el INDEC registra hoy son aumentos en el valor consumido.

O sea, el consumo no se mide en físico, sino en precios actualizados.

Se mide en físico, lo que pasa es que la manera de deflactar esto, es un tecnicismo, con los índices de precios que, al haber subas tan grandes, no lo registran adecuadamente. Además, como bien sabés, Jorge, este año tendría que haber habido un cambio metodológico en el INDEC para medir adecuadamente el mayor peso de los servicios, y el Gobierno decidió no hacer ese ajuste, lo que le valió la renuncia al entonces director del INDEC, Marco Lavagna.

Ahora vamos a entrar en un tema más complejo yo había planteado en el tramo anterior qué consejo le daría a un nuevo gobierno si fuera un gobierno peronista y no fuera reelecto Milei el 10 de diciembre de 2027. Pero ahora el planteo es: en el proceso prelectoral entre, si hubiera PASO, agosto y octubre, y en las PASO un candidato peronista o gana o tiene posibilidades de ganar y genera una sensación de que la continuidad de Milei quede muy en duda. ¿Qué pasa con los mercados? El ejemplo de Brasil cuando Lula gana por primera vez, independientemente de que luego logró reviertir eso cuando el dólar pasó de 2 a 4, el riego país de 700 a 2300, luego lo bajó a 300 y el dólar volvió a 1,60 pero inicialmente hubo una turbulencia cambiaria monumental y de Riesgo País, ¿Cómo imaginás este plan económico si resiste eso en la primavera o en el fin del invierno del año próximo?

Es una buena pregunta de futurismo. Yo no tengo la bola de cristal. Sí podría aventurar que depende mucho de cómo se exprese el candidato peronista, de cuáles sean sus proyectos, o el del candidato que sea que pueda tener chances de ser presidente en una elección con Javier Milei. Creo que hoy en día es un escenario probable, porque mi impresión es que el plan económico ya dio sus frutos. Creo que la gente ya ve lo que era. ¿Qué quiero decir con esto? Que no se cumplió la promesa del colapso de la inflación —aunque sí de la baja—, ni la promesa de que el ajuste se iba a hacer sin afectar a la población, es decir, que solo era para la casta. No se cumplió eso y vemos una economía partida, donde hay tres o cuatro sectores que están volando —que crecieron 30 % desde que Milei es presidente— y el resto que está cayendo. Esto cuenta con el agravante de que los sectores que crecen explican el 5 o 6 % de los puestos de trabajo, mientras que los que están cayendo explican el 94 o 95 %. Entonces, eso de por sí marca un escenario donde creo que es altamente probable que mucha gente diga: "Quiero votar otra cosa, no a Milei". Partamos de ese escenario. La segunda cuestión tiene que ver con lo que acabas de mencionar: si el mensaje electoral es "miren, nosotros lo que venimos a hacer es a consolidar la estabilización, profundizarla más y queremos transmitir un mensaje de confianza general —a la población primero y a los mercados también de inmediato—", me parece que puede haber una transición perfectamente viable. Si el mensaje es más disruptivo, de ruptura de contratos o con algún peligro por ese estilo, está el riesgo que mencionas. Frente a eso, creo que el Gobierno tiene muy pocas herramientas. Vamos a ser bien claros: el Gobierno sigue teniendo reservas netas negativas a pesar de todos los apoyos financieros que consiguió. El año pasado, en octubre, los termina salvando Bessent, del Tesoro de Estados Unidos, lo cual habla, sobre todo, mal del plan económico. Si para subsistir necesitas la chequera del principal tesoro del mundo, es porque tu plan no es tan bueno ni tan sólido. Esto es lo que se va a jugar el año que viene en el escenario preelectoral.

¿Sos optimista, además? Porque ¿no es que cualquier candidato peronista vaya a asustar al mercado?

No lo sé. Vuelvo a decir: me parece que hay candidatos que tienen una posición mucho más centrada, que apuestan fuertemente a la producción y al trabajo, sin dar nombres, porque si no parece que esto es una discusión de personas. Creo que hay que —como decía Perón— hablar mucho de las ideas, menos de las cosas y nada de las personas, sobre todo en este momento. Yo creo que hay un peronismo que está pensando en eso, en la producción y el trabajo. Y, sobre todo, que cuando camina el territorio lo que escucha es esto: la gente dice "mira, no quiero volver para atrás, no quiero volver a tener 8 o 12 puntos de inflación por mes, pero dame una alternativa a Milei, porque la medicina que me hace tragar me está matando". Es peor el remedio que la enfermedad.

Sí. Me pregunto si, por ejemplo, Lula hizo una carta abierta al pueblo brasileño y dijo que iba a mantener los contratos... Es decir, no importa lo que diga el candidato y lo que luego vaya a hacer si no hay instalada una idea de que difícilmente un candidato pueda vencer a los mercados. O sea, que automáticamente la idea de un triunfo peronista, aunque sea de un candidato de centroderecha —para poner ese ejemplo—, vaya a generar una situación de pavor en los mercados y salir corriendo. Cuando ganó Alberto Fernández, él se planteaba como socialdemócrata, era responsable y serio. Sin embargo, el dólar pegó un salto, si no recuerdo mal, de 40 a 60, y lo frenó el propio Alberto.

De 45 a 60 lo frenó el propio Alberto, sí. Pero esa confianza...Lo que pasa es que, a ver, ahí el problema principal era otro: Argentina venía de una crisis que había empezado en abril de 2018. Cuando Alberto no era candidato, Cristina estaba en su casa con una derrota ante Esteban Bullrich... Y Kicillof estaba escribiendo un libro, ni siquiera era candidato a nada. Con lo cual, la crisis de la etapa final de Cambiemos fue provocada por la política económica de Sturzenegger y de Caputo, de estos mismos jugadores que hoy están en escena. El propio gobierno de Cambiemos en su momento se ocupó de decir: "Miren que estamos ganando". Llegaron incluso a plantear algunas encuestas medio truchas donde decían que estaban empatando en las PASO, con lo cual iban a ganar la elección general, y además asustaban diciendo: "Miren que si no ganamos, viene Venezuela". O sea, el propio gobierno estaba agitando el fantasma del caos. Bueno, yo creo que de todo esto hay que sacar aprendizajes. Me parece que es el propio Gobierno hoy el que está nuevamente instalando esa idea para plantear: "O somos nosotros o el caos". Frente a esto, creo que el peronismo y la oposición en general tienen que ser inteligentes. Tienen que entender justamente que el caos hoy es parte del problema, que el fantasma del caos es un riesgo real y que efectivamente la gente la pasó muy mal con la suba de la inflación, donde había meses con tres remarcaciones de precios en un solo mes en 2023. Frente a esto, hay que tomar nota y ser, insisto, responsables. Pero no responsables simplemente con los mercados, sino responsables con su electorado. Si esto ocurre, me parece que hay chances de que este fantasma, que es el principal aliado de este Gobierno, se pueda neutralizar para discutir lo que hay que discutir: cómo se reactiva la economía, cómo se termina de ordenar la macroeconomía y cómo tenemos un plan productivo que le dé trabajo a la gente.

Matías Kulfas, muchísimas gracias. Es un gran gusto, como siempre, conversar con vos.