jueves 06 de octubre de 2022
MODO FONTEVECCHIA AVANCE CIENTÍFICO

Oro blanco: avanza la producción nacional de baterías de litio

Terminó en La Plata la obra civil de la primera fábrica de celdas argentinas. Demanda creciente y tensiones ambientales.

Con los 1.200 metros cuadrados de la obra civil ya finalizados, la primera fábrica argentina de celdas de litio está cerca de empezar a funcionar en su predio de la Universidad Nacional de La Plata, bajo la órbita de una sociedad entre YPF y las principales instituciones del sistema científico nacional. El objetivo es agregar valor a la extracción de ese mineral en Argentina, que junto a Bolivia y Chile conforma el llamado Triángulo del Litio, donde se atesoran el 80% de las reservas mundiales.

La fábrica platense producirá celdas de litio fosfato potasio, que pymes y laboratorios locales usarán como insumo para fabricar baterías, explicó la agencia de noticias de la Universidad Nacional de San Martín. Son económicas, tienen una vida útil prolongada (unos 3.000 ciclos de carga) y mayor resistencia a temperaturas altas. Se las usa para vehículos y como fuente de respaldo para energías renovables.

El petróleo del futuro

Las baterías de litio están en notebooks, tablets y celulares, pero su inclusión en los autos eléctricos potenció la demanda en forma exponencial. Si en 2017 había tres millones de unidades, en 2030 podrían ser 125 millones.

Argentina comenzará a producir baterías de litio antes de fin de año

Con más del 15% de la producción mundial, Argentina es el cuarto exportador mundial, sólo detrás de Australia, Chile y China. Los clientes son el propio gigante asiático, Estados Unidos, Alemania y Japón. Asociadas a las automotrices, sus mineras desarrollan medio centenar de proyectos en 9 mil kilómetros cuadrados del territorio: más de 40 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires. Hay reservas para extraer 40 mil toneladas durante las próximas cuatro décadas.

El “oro blanco” es, al mismo tiempo, motivo de una tensión creciente. Sin controles ambientales sólidos, las multinacionales se lo llevan mientras los estados provinciales sólo cobran regalías, cánones e impuestos. Las grandes cantidades de agua que requieren los proyectos de extracción, sumadas a los movimientos de suelo que implican, ponen una luz de advertencia sobre una actividad que representa una gran oportunidad económica para el Estado nacional.

BL PAR 

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