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¿Qué es la Ilustración Oscura?

Nacida en los rincones de internet y hoy respaldada por poderosos empresarios tecnológicos, la Ilustración Oscura propone una crítica radical a la democracia liberal y abre la puerta a visiones racistas y supremacistas.

Peter Thiel, Curtis Yarvin y Nick Land
Peter Thiel, Curtis Yarvin y Nick Land | Instagram

"El sueño de la razón produce monstruos". El célebre grabado de Francisco de Goya fue concebido originalmente como una defensa de la Ilustración. En la imagen, un hombre duerme sobre su escritorio mientras a su alrededor aparecen búhos, murciélagos y criaturas nocturnas. Para Goya, cuando la razón se adormece emergen la superstición, la ignorancia y los monstruos del irracionalismo.

Sin embargo, dos siglos después, esa misma imagen se convirtió en portada de un ensayo que sintetiza una corriente intelectual que se autodenomina Ilustración Oscura. Se trata de una filosofía política nacida en los márgenes de internet, en blogs y foros tecnológicos, que durante años fue una curiosidad reservada a intelectuales, programadores y emprendedores de Silicon Valley. Hoy, sin embargo, sus ideas influyen sobre empresarios multimillonarios, dirigentes políticos y figuras centrales del debate público global.

La Ilustración Oscura cuestiona algunos de los pilares fundamentales de la modernidad política. Allí donde la Ilustración clásica veía una marcha progresiva de la humanidad hacia sociedades cada vez más racionales, democráticas e igualitarias, sus teóricos sostienen que muchas de esas instituciones se han transformado en obstáculos para el desarrollo.

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La crítica apunta especialmente contra la democracia liberal, la burocracia estatal y los consensos culturales dominantes. Los pensadores de esta corriente sostienen que universidades, medios de comunicación, organismos públicos y élites profesionales conforman lo que denominan "La Catedral": una red de instituciones que reproduce determinadas ideas y limita la posibilidad de pensar alternativas al sistema político. Y proponen soluciones autoritarias que algunos autores críticos han llamado “tecno feudalismo”.

Para el aceleracionismo, uno de los pilares de la ilustración oscura, el verdadero motor de la historia es el desarrollo tecnológico. Las instituciones democráticas serían demasiado lentas para acompañar los cambios producidos por la inteligencia artificial, la automatización y las nuevas tecnologías, por lo que representan un obstáculo a ser superado.

Uno de los principales referentes de esta corriente es Curtis Yarvin, un programador y ensayista estadounidense conocido por el seudónimo Mencius Moldbug. A través de su blog desarrolló gran parte de las ideas que luego serían asociadas a la Ilustración Oscura. Yarvin sostiene que los gobiernos modernos son ineficientes porque la responsabilidad política está demasiado dispersa. Frente a ello propone pensar el Estado como una organización administrada de manera similar a una empresa.

Su planteo más conocido consiste en imaginar una especie de CEO al frente del gobierno, no elegido mediante elecciones periódicas, sino un administrador designado por una estructura propietaria o directiva que lo evalúe según resultados concretos. La inspiración proviene del mundo corporativo: así como una empresa puede reemplazar a un director ejecutivo que fracasa, el Estado debería poder hacer lo mismo con sus gobernantes.

Yarvin también se hizo conocido por declaraciones provocadoras. En un texto de 2008 publicado bajo el seudónimo Mencius Moldbug, Yarvin planteó el problema de qué hacer con personas que consideraba "wards" (dependientes o improductivos en su modelo de sociedad). Primero hizo una broma macabra sobre convertirlas en biodiésel, aclarando inmediatamente que estaba "bromeando". Luego escribió:

"Nuestro objetivo, en resumen, es una alternativa humana al genocidio. Es decir: la solución ideal logra el mismo resultado que el asesinato masivo (la eliminación de elementos indeseables de la sociedad), pero sin el estigma moral."

Parte de la expansión de sus ideas se explica por el carácter abierto de internet: a diferencia de los trabajos académicos sometidos a revisión, muchos de estos debates surgieron en blogs personales y redes digitales. Además, al no tener los filtros académicos, el lenguaje puede ser más radical.

Otro de los autores fundamentales es Nick Land. Filósofo británico y doctor en filosofía, fue una de las figuras centrales de la Cybernetic Culture Research Unit (CCRU), un laboratorio intelectual interdisciplinario que reflexionaba sobre cultura, tecnología, internet, sociedad y ciencia ficción, que funcionó en la Universidad de Warwick durante los años noventa. Allí también participaron pensadores como Mark Fisher, posteriormente convertido en una referencia de la izquierda contemporánea.

En aquella etapa, Land desarrolló sus concepciones aceleracionistas y poshumanistas. Según esta visión, la humanidad ya no constituye necesariamente el centro del proceso histórico. La tecnología, el capital y los sistemas de información avanzan según dinámicas propias que podrían terminar transformando radicalmente la condición humana.

En 2012 publicó el ensayo The Dark Enlightenment, que dio nombre a esta corriente y sistematizó muchas de las intuiciones desarrolladas previamente por Yarvin. Para Land, la aceleración tecnológica constituye una fuerza histórica más poderosa que las instituciones democráticas tradicionales.

En este universo intelectual también ocupa un lugar importante Peter Thiel, empresario tecnológico, cofundador de PayPal y creador de Palantir. Thiel se volvió una figura emblemática de Silicon Valley por sus críticas a la democracia liberal y por una frase célebre publicada en su ensayo The Education of a Libertarian: "Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles".

El ajedrez de Peter Thiel

Palantir, una de sus empresas más conocidas, desarrolla sistemas de análisis masivo de datos utilizados por gobiernos, organismos de inteligencia y fuerzas de seguridad. Además, Thiel ha financiado diversos proyectos vinculados a la experimentación política y tecnológica, incluyendo iniciativas para crear comunidades autónomas fuera de los marcos tradicionales de los Estados nacionales.

Entre esas propuestas aparecen ideas que parecen extraídas de la ciencia ficción: ciudades flotantes, territorios autónomos para experimentar nuevas formas de organización social y proyectos vinculados a la expansión humana fuera de la Tierra. Aunque muchas de estas iniciativas parezcan lejanas, forman parte de discusiones reales impulsadas por actores con enorme capacidad económica e influencia política.

Actualmente, Thiel está teniendo una fuerte influencia en Javier Milei y Argentina, por ejemplo en la iniciativa de impulsar un gemelo digital social. Un compendio de datos cruzados para anticipar comportamientos sociales y emplearlos en la gestión pública.

El “gemelo digital” de Milei: ¿un experimento de Palantir?

La Ilustración Oscura también puede entenderse como una inversión contemporánea de una vieja discusión filosófica. En La República, Platón imaginaba una sociedad gobernada por filósofos, es decir, por quienes poseían el conocimiento necesario para buscar el bien común. Los teóricos de la Ilustración Oscura proponen algo diferente: una élite seleccionada por su capacidad de gestión, su acceso a la información o su dominio de tecnologías estratégicas.

La diferencia es significativa. Mientras Platón justificaba el gobierno de los mejores en función del bienestar colectivo, la Ilustración Oscura tiende a priorizar la eficiencia, la competencia y el rendimiento de los sistemas. Una lógica que deriva en formas de elitismo incompatibles con la igualdad democrática.

Una corriente que promueve visiones jerárquicas de la sociedad, abriendo la puerta a discursos cercanos al supremacismo o a la exclusión de determinados grupos.

Hoy forma parte de debates concretos sobre inteligencia artificial, democracia, poder tecnológico y el futuro de las instituciones políticas. Comprenderla resulta indispensable para entender algunas de las discusiones más influyentes del siglo XXI.

FM/fl